Gutierre de Cetina. Como la simplecilla mariposa

Otro soneto en el que de forma clásica Cetina nos presenta la comparación en los dos cuartetos; su propia experiencia en el primer terceto y las deferencias entre ambas partes en el segundo. Señalar la alegoría de la mariposa atraída por la luz que será su propia destrucción.

Quevedo. ¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?

«¡Ah de la vida!»… ¿Nadie me responde? / Aquí de los antaños que he vivido! / La Fortuna mis tiempos ha mordido; / las horas mi locura las esconde.

Lope de Vega. Daba sustento a un pajarillo…

Probablemente estemos ante un texto metafórico en el que se encarna la figura de Lope. Probablemente este había vuelto con alguna de sus amantes al verla llorar.

Lope de Vega. Pastor que con tus silbos amorosos

Un clásico en los sonetos religiosos de Lope de Vega que desarrolla temas ya tratados anteriormente. En este cabe destacar la alegoría que se extiendo por todo el poema.

Anónimo. No me mueve, mi Dios, para quererte

Este poema fue publicado en 1628 y se ha atribuido a distintos autores. Hay que subrayar su concepto de amor desinteresado y la unión temática con la mística. Todo un clásico.

Lope de Vega. Suelta mi manso

En este soneto conocidísimo Lope exhorta a un rival amoroso que le ha arrebatado a Elena Ososio que la deje volver con él.

Lope de Vega. Desmayarse, atreverse…

La técnica de utilizar opuestos se da también en el poema “Ir y quedarse” pero en este caso predomina la enumeración de adjetivos que califican el estado de ánimo del amante, no las acciones como en el otro.

Lope de Vega. Libros quien os conoce y entiende

Lope encontraba, al igual que tantos autores, una especial atracción por la lectura en soledad que acrecentaba su ingenio y extendía su libertad.

Francisco de Aldana. El ímpetu crüel de mi destino.

En este soneto, Aldana anhela la muerte. Ya no estamos en el renacimiento, el mundo se empieza a convertir en algo desagradable y enemigo y la muerte se presenta como liberadora, sobre todo si ello supone encontrarse con algún querido amigo.

Francisco de Aldana. En fin, en fin, tras tanto andar muriendo

En este soneto el autor muestra su desilusión tras los afanes del mundo y plantea como única solución el encerramiento en sí mismo como respuesta al desaliento hallado. Es una actitud estoica que se desarrollará posteriormente en otros autores como Quevedo.

Francisco de Aldana. Mil veces digo, entre los brazos puesto

Una fantástica escena amorosa, típicamente renacentistas, ofrecida por Francisco de Aldana, un autor apreciado por pocos y hace poco recuperado para nuestra literatura. Disfrútenlo. 

Francisco de Aldana. Reconocimiento de la vanidad del mundo

Este soneto, a pesar de su aspecto barroco, ofrece una salida ascética: el ideal de vida retirada que también desarrolla Fray Luis. Destacar la utilización del lenguaje coloquial para tratar un tema serio.

Baltasar de Alcázar. Cabellos crespos, breves, cristalinos

Baltasar de Alcázar destaca sobre todo por su poesía humorística. Este soneto es una burla del petrarquismo que se descubre en los dos últimos versos del último terceto.

Lope de Vega. No sabe qué es amor…

Lope era la absoluta contradicción entre sus deseos amorosos y su profunda religiosidad. En este soneto, dirigido a Dios, se plantea nuevamente la redención.

Francisco de Aldana. Mil veces callo, que romper deseo

Este poema, con la angustia que encierra, parece más propio del barroco que de la época en la que se escribió.

Lorca. Soneto de la dulce queja

Tengo miedo a perder la maravilla / de tus ojos de estatua y el acento / que de noche me pone en la mejilla / la solitaria rosa de tu aliento.

Unamuno. La oración del ateo

La religiosidad de Unamuno siempre se debatió entre la razón y la fe. Su obra culminante es «San Manuel Bueno, mártir» pero podemos observar esta dicotomía perfectamente en este soneto.

En torno al soneto

Son varios los poetas que han abordado en su obra la propia elaboración de un soneto. Aunque el más conocido es el famoso de Lope a requerimiento de Violante, otros autores, tanto anteriores como posteriores, han intentado este reto. Ofrecemos aquí seis ejemplos de metapoética en los que los autores aprovechan el soneto para hablar de la propia estrofa.

Baltasar de Alcázar. Yo acuerdo revelaros…

La poesía a menudo se convierte en un juego que desarrolla la propia poesía como tema; es lo que llamamos metapoética. En este caso Baltasar de Alcázar, en un tono humorístico, se plantea revelarle un secreto a Inés adoptando la forma del soneto. 

Un soneto me manda hacer Violante. Lope de Vega

Este poema fue incluido en el tercer acto de la comedia La niña de plata y el tema es la propia realización del poema. Se trata, por tanto, de un ejercicio metapoético en el que muestra su increíble capacidad versificadora. 

Quevedo. A un narigudo

Si existe un poema que se pueda considerar ejemplificador del conceptismo y de la hipérbole, es este sin ninguna duda. Disfrútenlo.