Quevedo. ¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?

«¡Ah de la vida!»… ¿Nadie me responde? / Aquí de los antaños que he vivido! / La Fortuna mis tiempos ha mordido; / las horas mi locura las esconde.

Quevedo. ¡Cómo de entre mis manos te resbalas!

Uno de los poemas fundamentales en torno al tópico tempus fugit. Sin duda uno de los mejores sonetos de nuestra literatura.

Quevedo. Poderoso caballero es don Dinero

Existen varias versiones de este poema tan conocido. En principio esta es la incluida en El Parnaso español, de 1648. Un clásico de nuestra literatura cuya lectura recomiendo por su actualidad. 

Quevedo. Vivir es caminar breve jornada

Esta idea de que “vivir es morir” procede del Heráclito cristiano. Los poemas del “Heráclito cristiano” que se nos han conservado en seis manuscritos, no se imprimieron nunca en vida del autor y tampoco parece que tuvieran mucha circulación.

Quevedo. A la edad de las mujeres

Este soneto es característico de la visión misógina de Quevedo. Pasa revista a una serie de tópicos sobre la mujer basándose únicamente en su edad. Es curioso comprobar cómo el poeta que ha logrado hacer los poemas de amor más delicados es también capaz de crear sonetos como este.

Carta a Don Manuel Serrano

¿Cómo se veía Quevedo a los cincuenta y dos años?. Aquí tienen la respuesta cargada de pesimismo y que desarrolla una terrible alegoría. Desde luego no se la den a ningún pesimista.

Miré los muros de la patria mía

Para algunos el reflejo de la decadencia de la patria en la época de Quevedo; para otros reflejo de la decadencia física del autor. En cualquier caso uno de los poemas más famosos y comentados de la literatura española.

Quevedo. A un narigudo

Si existe un poema que se pueda considerar ejemplificador del conceptismo y de la hipérbole, es este sin ninguna duda. Disfrútenlo.