Francisco de Aldana. El ímpetu crüel de mi destino.

En este soneto, Aldana anhela la muerte. Ya no estamos en el renacimiento, el mundo se empieza a convertir en algo desagradable y enemigo y la muerte se presenta como liberadora, sobre todo si ello supone encontrarse con algún querido amigo.

Francisco de Aldana. En fin, en fin, tras tanto andar muriendo

En este soneto el autor muestra su desilusión tras los afanes del mundo y plantea como única solución el encerramiento en sí mismo como respuesta al desaliento hallado. Es una actitud estoica que se desarrollará posteriormente en otros autores como Quevedo.

Francisco de Aldana. Mil veces digo, entre los brazos puesto

Una fantástica escena amorosa, típicamente renacentistas, ofrecida por Francisco de Aldana, un autor apreciado por pocos y hace poco recuperado para nuestra literatura. Disfrútenlo. 

Francisco de Aldana. Reconocimiento de la vanidad del mundo

Este soneto, a pesar de su aspecto barroco, ofrece una salida ascética: el ideal de vida retirada que también desarrolla Fray Luis. Destacar la utilización del lenguaje coloquial para tratar un tema serio.

Francisco de Aldana. Mil veces callo, que romper deseo

Este poema, con la angustia que encierra, parece más propio del barroco que de la época en la que se escribió.

Francisco de Aldana. ¿Cuál es la causa, mi Damón…

Este soneto es un diálogo entre dos amantes que utilizan nombres poéticos, Damón y Filis,. Se preguntan por su pasión insatisfecha a pesar de haber unido sus cuerpos. Es un soneto cargado de sensualidad pero que valora enormemente la unión espiritual, más difícil que la unión física que, por otro lado, describe de forma muy explícita.