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Romance del rey don Juan de Navarra.

 

Los aires andan contrarios,    el sol eclipse hacía,  

la luna perdió su lumbre,    el norte no parecía,     

cuando el triste rey don Juan    en la su cama yacía

cercado de pensamientos,    que valer no se podía.     

–¡Recuerda, buen rey, recuerda,    llorarás tu mancebía!

¡Cierto no debe dormir    el que sin dicha nacía!     

–¿Quién eres tú, la doncella?,    dímelo por cortesía.

–A mí me llaman Fortuna,    que busco tu compañía.     

–¡Fortuna, cuánto me sigues,    por la gran desdicha mía,   

apartado de los míos,    de los que yo más quería!     

¿Qué es de ti, mi nuevo amor,    qué es de ti, triste hija mía?,   

que en verdad hija tú tienes,    Estella, por nombradia.     

¿Qué es de ti, Olite y Tafalla?    qué es de mi genealogía?   

Y ese castillo de Maya    que el duque me lo tenía!     

Pero si el rey no me ayuda    la vida me costaría.—

Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Durante dos años he trabajado en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza y actualmente me encuentro en la Sección Internacional Española del CSI Europole de Grenoble. Pulsa aquí para saber más de mí