Y más cosas

Nuestro padre san Daniel. Gabriel Miró

Modelo descriptivo de Gabriel Miró, caracterizado por una profusa adjetivación con valores sensoriales y evocadores. Ejemplo de lirismo en la novela.

Entró en el reposo del olivar. Allí siempre iba recogida y despacio. Los troncos seculares, el ámbito callado de las frondas inmóviles, le dejaban una clara conciencia de la quietud y de la soledad, un amparo de techo suyo que parecía tenderse desde el origen de su casa. En la paz de estos árboles, cerca del camino, esperó a su padre. Lejos, por el sol de los calveros, pasaban las carretas de garbas. El aire aleteaba oloroso de siega. Las horas doradas de los campos en las vísperas de las fiestas la internaban en una evidencia de sí misma a través de una luminosidad de muchos tiempos. Un miedo repentino quebró el encanto. La adivinación sensitiva de que están imantadas las vidas primorosas la hizo volverse a lo profundo de los olivares. Había un hombre que le proyectaba una sensación de humanidad viscosa. Se le aceleraron sus latidos, golpeándola metálicamente. Dio un grito ronco y huyó buscando la anchura de las tierras segadas. En su espalda y en su nuca se pegaba la caliente devoración de unos ojos. Acudía un mozo de la labor, y su ímpetu hacía crujir el aire de rosas.

 

Gabriel Miró, Nuestro padre san Daniel.

Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Durante dos años he trabajado en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza y actualmente me encuentro en la Sección Internacional Española del CSI Europole de Grenoble. Pulsa aquí para saber más de mí