Y más cosas

Noches lúgubres. Cadalso. Comentario

Ofrecemos aquí un texto de José Cadalso como representativo de la prosa del Siglo XVIII. Como en anteriores ocasiones se trabajan distintos aspectos del texto.

En el cementerio

TEDIATO.- Tal vez en aquel instante, pero en el de la reflexión me aquietara. Si no tuviese miedo de malgastar estas pocas horas, las más preciosas de mi vida, y tal vez las últimas de ella, te contara con gusto cosas capaces de sosegarte…pero dan las dos… ¡Qué sonido tan triste el de esa campana! El tiempo urge. Vamos, Lorenzo.

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LORENZO.- Ya estamos donde deseas.

TEDIATO.- Mejor que tu boca, me lo dice mi corazón. Ya piso la losa, que he regado tantas veces con mi llanto y besado tantas veces con mis labios. Ésta es. ¡Ay, Lorenzo! Hasta que me ofreciste lo que ahora me cumples, ¡cuántas tardes he pasado junto a esta piedra, tan inmóvil como si parte de ella fuesen mis entrañas! Más que sujeto sensible, parecía yo estatua, emblema del dolor. Entre otros días, uno se me pasó sobre ese banco. Los que cuidan de este templo, varias veces me habían sacado del letargo, avisándome ser la hora en que se cerraban las puertas. Aquel día olvidaron su obligación y mi

delirio: fuéronse y me dejaron. Quedé en aquellas sombras, rodeado de sepulcros, tocando imágenes de muerte, envuelto en tinieblas, y sin respirar apenas, sino los cortos ratos que la congoja me permitía, cubierta mi fantasía, cual si fuera con un negro manto de densísima tristeza. En uno de esto amargos intervalos, yo vi, no lo dudes, yo vi salir de un hoyo inmediato a ése un ente que se movía, resplandecían sus ojos con el reflejo de esa lámpara, que ya iba a extinguirse. Su color era blanco,

aunque algo ceniciento. Sus pasos eran pocos, pausados y dirigidos a mí… Dudé… Me llamé cobarde… Me levanté…, y fui a encontrarle… El bulto proseguía, y al ir a tocarle yo, y él a mí…, óyeme…

LORENZO.- ¿Qué hubo, pues?

TEDIATO.- Óyeme… Al ir a tocarle yo y él horroroso vuelto a mí, en aquel lance de tanta confusión… apagose del todo la luz.

LORENZO.- ¿Qué dices? ¿Y aún vives?

TEDIATO.- Sí; y con grande atención.

LORENZO.- En aquel apuro, ¿qué hiciste? ¿Qué pudiste hacer?

TEDIATO.- Me mantuve en pie, sin querer perder el terreno que había ganado a costa de tanto arrojo y valentía. Era invierno. Las doce serían cuando se esparció la oscuridad por el templo; oí la una…, las dos…, las tres…, las cuatro… Siempre haciendo el oído el mismo oficio de la vista.

LORENZO.- ¿Qué oíste? Acaba, que me estremezco.

TEDIATO.- Una especie de resuello no muy libre. Procurando tentar, conocí que el cuerpo del bulto huía de mi tacto. Mis dedos parecían mojados en sudor frío y asqueroso; y no hay especie de monstruo, por horrendo, extravagante e inexplicable que sea, que no se me presentase. Pero ¿qué es la razón humana si no sirve para vencer a todos los objetos y aun a sus mismas flaquezas? Vencí todos estos espantos; pero la primera impresión que hicieron, el llanto derramado antes de la aparición, la falta de alimento, la frialdad de la noche y el dolor que tantos días antes rasgaba mi corazón, me pusieron en tal estado de debilidad, que caí desmayado en el mismo hoyo de donde había salido el objeto terrible. Allí me hallé por la mañana en brazos de muchos concurrentes piadosos que habían acudido a dar al Criador las alabanzas y cantar los himnos acostumbrados. Lleváronme a mi casa, de donde volví en breve al mismo puesto. Aquella misma tarde hice conocimiento contigo y me prometiste lo que ahora va a finalizar.

 

Noches lúgubres. José Cadalso

 

COMENTARIO DE TEXTO

SITÚA

1– Explica la estética del siglo XVIII. Repasa para ello los contenidos que has estudiado en el tema. ¿Perdura a lo largo de todo el siglo la misma estética?

2– Busca el argumento sobre esta obra, Noche lúgubres

COMPRENDE

1– ¿Quiénes son los personajes que aparecen? Describe a cada uno de ellos.

2– ¿Por qué Tediato llora delante de una losa del cementerio?

3– Tediato habla de “mi delirio”. Explícalo con tus palabras.

4– ¿Qué es lo que observa Tediato en el cementerio?

5– ¿Qué le ocurre después?

ANALIZA

1– Compara el tono de este texto con el texto titulado La comedia nueva o el café. Elige uno o varios de los siguientes adjetivos para calificar el estilo del texto:

  • sobrio
  • sensato
  • realista
  • fantástico
  • empalagoso
  • inverosímil
  • imaginativo
  • didáctico

 

2– ¿Por qué hay tantos signos de admiración en este texto?

 

INTERPRETA

1– Trata de definir el carácter de Tediato a través de sus diálogos y sus actos.

2– Teniendo en cuenta lo que has contestado al analizar el estilo del texto, ¿te parece que esta obra cumple las características neoclásicas? Razona la respuesta.

3– Con todo lo que has estudiado acerca de este texto, determina a qué estilo literario pertenece.

 

INVENTA

1– Escribe un relato, en el cual explique quién era y cómo era el bulto que ve Tediato.

 
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Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Durante dos años he trabajado en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza y actualmente me encuentro en la Sección Internacional Española del CSI Europole de Grenoble. Pulsa aquí para saber más de mí