Literatura,  Y más cosas

Literatura 2º Bachillerato

Literatura del siglo XVIII
 
NEOCLASICISMO

Desde el punto de vista literario el S. XVIII suele designarse como la época del neoclasicismo, pues este refleja de mejor manera el espíritu del momento.

Sin embargo hay que indicar la existencia de otras dos tendencias, que, dentro del S XVIII enmarcan al neoclasicismo: El Post Barroquismo, que continúa las características             formales del barroco hasta mediados del siglo, y el prerromanticismo, una corriente sensible y melancólica que surge en el último tercio del S XVII.

Las características más importantes del neoclasicismo son:
  • La obra debe tener un alcance universal y aire de verosimilitud.
  • Se debe mantener la unidad de estilo y separación de géneros, evitando mezclar en una misma obra, lo trágico con lo cómico, el verso con la prosa y el tono elevado con el familiar.
  • La obra debe tener una finalidad moral y educativa.
  • La prosa divulgativa y el ensayo, serán los géneros preferidos.
LA PROSA
 

La producción literaria de la primera mitad del Siglo procede de tendencias barrocas, como ocurre con Vida de Diego de Torres y Villaroel.

A la segunda mitad del siglo pertenece Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, de José Francisco de Isla, sátira humorística contra la oratoria de la época llena de artificios culteranos.

Muchos mas apropiados al talante de la época, la prosa didáctica y el ensayo obtienen esplendor inusitado con nombres como Feijoo, Cadalso y Jovellanos. La obra más importante de Fray Benito Jerónimo Feijoo está recogida en ocho volúmenes de Teatro Crítico Universal, está formada por ensayos o disertaciones sobre diversas materias cuya intención era poner en conocimiento público los adelantos culturales del resto de Europa y destruir las supersticiones aún vigentes. Para ello utiliza un estilo sencillo, natural y sin artificios retóricos.

La obra más importante de José Cadalso Vázquez son Las cartas Marruecas (1789), donde por medio del género epistolar, presenta un amplio panorama de la vida cultural, social y económica del país, justificando el fracaso de España en la ruina provocada por las guerras, el atraso científico, supersticiones y malas costumbres. Obra de tintes prerrománticos es Noches Lúgubres, que cuenta en forma de dialogo la historia del protagonista que intenta desenterrar a su amada muerta.

Gaspar Melchor de Jovellanos, representó mejor que nadie la síntesis de las corrientes de pensamiento de la época. Su producción se centra en la preocupación por los problemas de España y en ella prima la intención didáctica, aunque con una prosa sobria y elegante de notables cualidades literarias: Informe en el expediente de la ley agraria, y plan general de institución pública.

 
 
 
 
 
LA POESIA
 

La poesía de la 1ª mitad del siglo fue una continuación de la poesía barroca y no será hasta la 2ª mitad cuando triunfe el arte neoclásico.

La confluencia entre el pensamiento del momento y la literatura, se percibe en un género muy característico de la época: la fábula.

Entre sus cultivadores destacan Felix Samariego quien escribió sus Fábulas Morales, con el fin de ridiculizar defectos humanos como la ambición, la hipocresía y el orgullo. Y Tomás de Iriarte cuyas Fábulas Literarias, recogen las preocupaciones estéticas del neoclasicismo, la utilidad de las reglas, conveniencia de estudiar a los clásicos, la importancia de unir lo útil con lo estético, etc.

El extremeño Meléndez Valdés, quizá sea el poeta lírico más importante del XVIII. Representa la síntesis de las dos corrientes poéticas de la época, la poesía anacreóntica y la poesía filosófica y moral. La poesía anacreóntica está constituida por composiciones de tema amoroso en ambientes bucólicos, en los que se exalta a la mujer y a los placeres de la vida. Poesía alegre sensorial de ritmo ligero y gracioso, ambientes refinados y en los que la naturaleza es el elemento fundamental.

En su poesía filosófica y moral se expresan las ideas filantrópicas de la ilustración y los temas pasan a ser la agricultura, la educación, el trabajo, etc.

TEATRO

Como sucede en la prosa y en la poesía, el teatro de la 1ª mitad de siglo acentúa los rasgos del siglo anterior, Barroquismo del lenguaje y búsqueda del efectismo escenográfico. A partir del Neoclasicismo en las obras teatrales va a predominar la intención didáctica. L a obra tiene que servir para propagar ideas reformistas y educar a los espectadores. Las principales normas que deben cumplir las obras son:

  • Respetar la regla de las 3 unidades (acción, espacio,
  • Ofrecer un argumento verosímil: acontecimientos inventados pero que podían haber ocurrido en la realidad.
  • Mantener el decoro en los personajes, que deben actuar de acuerdo con su condición social.
  • Atenerse claramente a un género y no mezclar tragedia con comedia.

El dramaturgo más importante es Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) cuya producción son exclusivamente comedias. Sus obras tienen clara intención didáctica y moral y responden previamente al código neoclásico. Los temas que desarrolló en ellos son dos: la libertad de elección en el matrimonio, la igualdad de los cónyuges. Tanto en posición social como en edad. Este es el tema que desarrolló en El viejo y la niña (1790) y El sí de las niñas. En ellas la estructura se ajusta con fidelidad a las normas del neoclasicismo y en su contenido se incluyen las ideas del pensamiento ilustrado, aunque se perciben rasgos sentimentales del prerromanticismo. Otro tema importante en una obra es La comedia nueva o el café satiriza el teatro contemporáneo caracterizado por el exceso del tono melodramático.

El madrileño Ramón de la Cruz representa la línea tradicional del teatro. Sus sainetes recogen el costumbrismo y el sabor popular del Madrid de la época. Los sainetes eran del gusto del público, muy a pesar de los críticos neoclásicos que los consideran un género indigno de ser representado y entre ellos destaca el sainete titulado Manolo crítica de la tragedia neoclásica.

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Literatura del Siglo XIX
ROMANTICISMO

   El romanticismo frente a los valores impuestos por el mundo burgués y su sociedad mercantil y racional, defiende el Poder creador del espíritu. El “yo” artístico se convierte en el principal impulso de la creación y su libertad absoluta la única regla que se debe incluir y cumplir.

De la exaltación del “yo” y del ideal de libertad se derivan las principales características de este movimiento:

  • Rechazo de una realidad: que se opone a los ideales del escritor y la consecuente huida o evasión.
  • Por medio de la imaginación: los países exóticos, el pasado (la Edad Media en especial) se convierten en los refugios idealizados por los escritores románticos.
  • Análisis de la intimidad: la expresión de los sentimientos constituye una preocupación obsesiva. Y el escritor encuentra, al explorar en su interior, la desesperación, la melancolía, la soledad, angustia o tristeza.
  • Importancia de paisajes o ambientes: descripción de la naturaleza que sirve para exteriorizar los paisajes interiores del artista. Ruinas, crepúsculos, tormentas, jardines abandonados, mazmorras, cementerios, etc.
  • En cuanto a la técnica o estructura, de la obra literaria, la libertad creativa, se manifiesta en la mezcla y confusión de distintos géneros, aún dentro de la misma obra. Los personajes suelen ser tipos literarios, sin demasiadas complejidades psicológicas. El estilo dominante suele ser retórico y trata de lograr una sonoridad y una brillantez a veces excesiva.
 
PROSA ROMÁNTICA

   A comienzos del Siglo XIX se inicia un género de gran éxito, la novela histórica, que sigue la moda y sitúa sus argumentos en tiempos pasados. En este género no se produjeron obras maestras ni siquiera autores destacados, a excepción quizás de El Señor de Bembibre (1844) de Enrique Gil y Carrasco. Por ello, el mayor interés reside en los artículos costumbristas (se caracterizan por la descripción de tipos y costumbres sociales o populares con una intención didáctica: mejorar la sociedad), y en el debate ideológico y cultural que se entabló en periódicos y revistas. La máxima figura de la prosa romántica es Mariano José de Larra.

Larra cultiva todos los géneros, pero la mayor importancia literaria de este autor reside en sus artículos periodísticos. Los más importantes de los cuales son, sobretodo, los artículos de costumbres. Actitud crítica. Irónica y mordaz al tratar de la vida española, de sus vicios y defectos, pues su deseo es el progreso de una sociedad estancada en la pereza y en el atraso.

Vuelva usted mañana y El castellano viejo.

Sus artículos de crítica literaria, se centraron principalmente en el teatro. Escribió reseñas de estrenos y en ellos intercaló posiciones de su teoría dramática. Su estética literaria se compendia (reúne) en el artículo titulado Literatura.

Los artículos políticos corresponden a los últimos años de su vida, y en ellos el Larra combativo y defensor de sus ideales liberales deja paso al Larra del desengaño y la desesperanza, próximo ya al suicidio. El día de difuntos de 1836.

La estructura con la que compone sus artículos es variable. Con frecuencia se encuentra como testigo de unos hechos, en ocasiones los describe a modo de corta y otras veces como si hubieran sido un sueño. Son habituales las digresiones morales o filosóficos en los que exponen sus teorías.

El lenguaje es junto con su aguda y viva observación de la realidad, lo que le ha asegurado la vigencia literaria: se trata de un lenguaje natural, claro y preciso, alejado del retoricismo.

 
POESIA
 
 

   La lírica romántica no triunfó en España hasta finales de la década de los 30 y su periodo de plenitud duró unos 20 años. Sin embargo, puede hablarse de un postromanticismo o de una segunda generación romántica que se desarrolló durante la segunda mitad del Siglo. Y en las que surgen dos poetas caracterizados por un romanticismo íntimo, que los convirtió en puentes hacia la lírica moderna. Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro.  La aportación renovadora del Romanticismo se aprecia en todos los aspectos de la poesía.

El léxico: se puebla de términos que reflejan el espíritu de la época: la insatisfacción, las ilusiones, la melancolía, la pasión, ideales, frustración, etc…

Las imágenes: se llenan de exotismo, de paisajes crepusculares o misteriosos, tratados con una sensorialidad muy cuidada.

Métrica: se usan todo tipo de estrofas y versos, aunque se tiende al uso de las formas más populares. El romance se convierte en una de las composiciones preferidas. En el poema se mezclan versos de distinta medida y diferentes formas estróficas, lo que produce una sensación de mayor libertad y dinamismo.

Temas:  el amor ocupa un lugar preponderante. Es un amor apasionado, casi siempre imposible de alcanzar lo que motiva la profunda desgracia del poeta. Junto al amor aparece la preocupación religiosa, la angustia ante la muerte y además los motivos sociales y políticos: mediante la aparición de personajes rebeldes (el pirata, el preso, etc…) El poeta expone sus anhelos de libertad y los obstáculos que encuentra para lograrlos.

Tendencias: Poesía narrativa cuyos motivos más comunes son las leyendas y asuntos históricos como ocurre en Leyendas en Verso de Zorrilla o en Los romances Históricos del Duque de Rivas.

 

Los poetas más representativos de la 1ª generación de Románticos:

José Zorrilla en poesía, José de Espronceda El estudiante de Salamanca y el Duque de Rivas Romances Históricos.

A la segunda generación, al postromanticismo pertenecen: Gustavo Adolfo Bequer  con Rimas y Rosalía de Castro En las Orillas del Sar. De Bécquer hace en buena medida la poesía moderna ya que su romanticismo evolucionó hasta lograr una nueva sensibilidad y un léxico poético muy alejado del léxico retórico y gastado de sus antecesores. No menos importante es en este sentido la poesía de Rosalía de Castro en la que predomina la melancolía, soledad, dolor y la autenticidad de su voz poética.

TEATRO
 

La introducción del Drama Romántico en Españase retrasó por la supervivencia del teatro neoclásico en las primeras décadas del Siglo.

Ambas tendencias convivieron en los escenarios, originando debates sobre preceptiva y estética teatrales. Las características principales son:

  • Se produce la ruptura con las reglas  de la preceptiva teatral aristotélica que con tanto rigor habían impuesto los dramaturgos neoclásicos.
  • Libertad de creación, valor supremo que rige la creación teatral. Se mezclan géneros cómicos y trágicos y se emplean indistintamente el verso y la prosa en una misma obra, aunque al final terminará triunfando el verso.
  • Estructura: las obras pueden estar divididas en 3, 4 o 5 actos y el texto incluye numerosas acotaciones para la descripción de personajes decorados con situaciones.
  • Genero: el más cultivado, el Drama histórico.
  • Edad Media: momento histórico preferido, si bien el mundo medieval solo es marco para tratar los problemas sociales del Siglo XIX. Los escenarios representan cementerios, mazmorras, lugares abandonados, bosques tenebrosos, etc.
  • Protagonistas: un hombre y una mujer que se enfrentan a la imposibilidad de su amor. El héroe suele estar rodeado de un origen misterioso que al final suele revelarse como de procedencia noble, incluso emparentado con el antagonista. La mujer reúne en sí todas las virtudes psíquicas e intelectuales, pero el amor que ella enciende conduce a la destrucción. Los demás personajes son sólo simples espectadores del amor trágico o actúan como oponentes a la consecución de ese amor.
  • El gran tema es el amor: fatídico y apasionado que se opone a las normas sociales y arrastra a quien la padece a la muerte. Otro tema es la libertad, el anhelo de alcanzar una libertad absoluta (política, social o humana) que se ve impedido por el entorno o destino. El desenlace trágico, la muerte final que acecha a los protagonistas no es una lección moral, en la que haya un castigo por sus amores ilícitos sino un grito de dolor y rebeldía en contra de un mundo que no admite el cumplimiento de los ideales.

Los autores y obras más importantes del drama romántico son:

La conjugación de Venecia  de Francisco Martínez de La Rosa, Don Álvaro y la fuerza del Sino Duque de Rivas, El trovador  de Antonio García Gutierrez, Los amantes de Teruel de Juan Eugenio Hartzenbusch  y Don Juan  de José Zorrilla.

 
 
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EL REALISMO

   Hacia la mitad del siglo XIX comienza a desarrollarse el segundo gran movimiento decimonónico: el realismo.

Surgido de una reacción contra la estética romántica, frente a la cual se va a valorar la “observación minuciosa de la realidad contemporánea». Como consecuencia, el género predominante será la novela, que se ajusta con mayor propiedad a los presupuestos estéticos del realismo, por lo que se puede decir que las características del Realismo son los de la novela realista.

q       Observación objetiva: frente al subjetivismo e imaginación romántica, la obra realista nace de una observación y de un análisis previo de la realidad. El objetivo de la narrativa realista es la descripción y presentación de la vida real, estudiada desde todos los ángulos posibles: las obras de ficción se nos presentan como si fueran trozos verdaderos de la realidad.

q       Ambientación contemporánea: el escritor refleja el momento en que vive, no huye a otras épocas, sino que se instala en su sociedad y lo reproduce para que el lector los reconozca. En general dominan los personajes de clase burguesa, pero a medida que llega el fin de siglo, los personajes proletarios y marginales van ocupando un lugar más importante.

q       Planteamiento de tesis: la escritura está guiada por una tesis ideológica que el autor pretende defender con su creación e intenta convencer al lector en un maniqueísmo en la composición de los personajes fácilmente reducibles a “buenos y malos” y también repercute en la verosimilitud, pues a veces se fuerza la realidad para que se ajuste a las ideas previas del escritor.

q       Análisis psicológico de los personajes: la descripción del carácter de los personajes lleva a un estudio minucioso de los ambientes familiares, de la educación, de los acontecimientos pasados, como explicación de conducta o comportamiento.

q       Estilo: se persigue un lenguaje natural, sobrio y alejada de efusiones y exageraciones. Sin embargo, cabe distinguir entre el lenguaje del narrador, que suele mantener un nivel culto, cuidado y literario y el lenguaje de los diálogos, donde se pone especial cuidado en la reproducción del habla real de los personajes, acorde con su condición social.

q       Presencia de un narrador omnisciente: el tipo de narrador más habitual es el que controla hasta el último detalle a su antojo e interviene frecuentemente en el relato emitiendo juicios o avanzando hechos que sucederán más tarde.

q       El periódico como canal de difusión: muchas obras realistas se publicaron por entregas en los periódicos con una periodicidad mensual, esto afecta en ocasiones a la estructura novelística, que trata de mantener el interés dejando en suspenso la historia hasta el final de cada entrega.

Los autores más representativos de la narrativa realista son:

Leopoldo Alas Clarín con La Regenta

Benito Pérez Galdós con Fortunata y Jacinta  y Episodios Nacionales
Emilio Pardo Bazán con Los pazos de Ulloa
Vicente Blasco Ibáñez con Cañas y barro
Pedro Antonio de Alarcón con El sombrero de tres picos
José María Pereda con Sotileza
Juan Valera con Pepita Jiménez
 
También se cultiva la poesía y el teatro.

En poesía destacaron Ramón de Campoamor con una poesía antiretórica y prosaica.

Y en teatro José de Echegaray, cuya mezcla de realismo prosaico y grandilocuencia romántica lo convirtió en autor de gran éxito y Premio Nóbel.

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NATURALISMO
 

El siglo XIX es la gran época de la Novela Europea y produce una gran cantidad de obras maestras gracias a autores como en Francia Flaubert, Stendhal, Zola. En Inglaterra Dickens  y en Rusia Tolstoi y Dostoievsky. En Francia, hacia 1870, nació el Naturalismo que llevó al extremo los presupuestos realistas, este movimiento pretende remontarse a las causas de los comportamientos humanos y para ello tiene en cuenta las nuevas ideas científicas sobre el hombre (determinismo, herencia biológica, selección natural de las especies, etc) De esta manera ofrece una galería de personajes con taras físicas y morales y la novela se ocupará de explicar las razones de esos defectos insistiendo en los aspectos más miserables de la vida humana y de sus relaciones sociales. El naturalismo fue un movimiento muy polémico cuya máxima teórica y representante fue Emile Zola.

En España el novelista Emilio Pardo Bazán divulgó las ideas de Zola en un artículo titulado La cuestión Palpitante, pero las teorías en las que se basaba el movimiento naturalista casaban mal con el espíritu religioso de muchos autores por lo que el naturalismo tuvo poca repercusión en nuestro país. Se advierte alguna influencia de sus técnicas narrativas, más que su concepción del mundo, en algunas obras de Galdós, Clarín, Pardo Bazán y Blasco Ibáñez. En general, sirvió para tratar con más radicalidad los temas sociales, para indagar en aspectos sórdidos de la existencia y tratar de modo más directo los temas de carácter sexual. 

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SIGLO XX HASTA 1939; DE 1939-1975
 
1. Hasta 1939

 

-MODERNISMO                             Machado

-GENERACIÓN DEL 98                                                      J.Ramón Jiménez

-NOVENTISMO a GENERACIÓN DEL 27
-VANGUARDIAS
-GENERACIÓN DEL 27
-TEATRO HASTA 1939
 
2. 1939-1975
 
-La novela desde 1939
-La poesía desde 1939
-El teatro desde 1939
-El ensayo desde 1939
Hasta 1939 (Guerra Civil):
 
El modernismo y generación del 98

A finales del siglo XIX, aparece en España el Modernismo que coexiste con un grupo de intelectuales llamado Generación del 98. Ambos movimientos literarios coinciden en percibir el movimiento histórico por el que pasa el país con insatisfacción; pero mientras los modernistas buscan la evasión de la realidad mediante la expresión de lo fantástico, lujoso y sensualidad (musicalidad, colores, texturas, aromas…), los noventayochistas tratan temas de la actualidad española y el estilo es más sobrio.

La temática y estilo de uno y otro grupo requieren el uso de una terminología bien diferenciada.

Los modernistas consiguen crear un efecto mas cosmopolita, retórico y extravagante gracias a la introducción de neologismos y cultismos.

El léxico de los noventayochistas es más sencillo: buscan la claridad e incluso a veces emplean arcaísmos para dar mayor sensación de autenticidad y espíritu popular.

Se suele incluir en el modernismo a Ruben Darío, Francisco Villaespesa y Manuel Machado; y en la generación del 98 a Miguel de Unamuno, Azorín y Pío Baroja.

Mientras que otros escritores como Antonio Machado y Valle Inclán son difíciles de clasificar porque en ellos encontramos características de los dos grupos literarios.

El género literario más empleado en el modernismo es la poesía lírica, en la que se introducen numerosas innovaciones métricas. La novela y el ensayo que se adapta muy bien al desarrollo de los más diversos temas, serán los            expresivos más frecuentes en los autores del 98.

EL MODERNISMO

Se denomina así al movimiento literario nacido en Hispanoamérica en el ultimo cuarto del siglo XIX y difundido por España por Rubén Darío.

En su proceso de formación influyeron decisivamente dos movimientos artísticos de origen francés. El “Parnasianismo” (retorno de temas mitológicos y antigüedad greco-latina) y el simbolismo (atribución de significados subjetivos a colores, formas, seres, etc.) El auge del modernismo fue breve y puede considerarse acabado hacia 1915, pero su importancia fue decisiva para la evolución de la poesía española pues supuso una renovación total. El modernismo fu, sobretodo, un movimiento poético aunque también se cultivó la novela, el cuento y el teatro.

En cuanto a los temas se distinguen dos líneas principales, la que trata de asuntos del pasado o exóticos y la que da lugar a la expresión de la intimidad del poeta y en ambos es perceptible la huella del romanticismo. La primera, la línea escapista es la más representativa, los ámbitos en que se refugia el poeta modernista en busca de la belleza son lugares exóticos y épocas antiguas. Se construyen palacios, jardines, pagodas, como si fueran decorados por los que desfilan caballeros, princesas, guerreros legendarios, cisnes, ninfas y centauros. No hay límite geográfico, Japón o París, Chile o Grecia tienen cabida en el poema si permite la ambientación de algo hermoso. El erotismo y las conductas amorales aparecen con frecuencia, como muestra del espíritu rebelde y antiburgués que late en el fondo de la actitud modernista.

La línea intimista trasluce el mal estar del poeta con lo que le rodea. El amor y el mundo son vistos con ojos melancólicos. Hay un deseo de plenitud que resulta irrealizable. En los poemas esta nostalgia y desasosiego se enmarcan en paisajes otoñales o despoblados, jardines crepusculares (el atardecer), de clara raíz romántica.

Los poetas modernistas explotan todas las posibilidades del idioma en buscar lo bonito. El color es fundamental y la adjetivación cromática recorre todas las gamas. El poeta modernista se sirve de un léxico muy rico (neologismos, cultismo, etc) para crear sonoridad.

La musicalidad del verso es otro instrumento que se acomoda a los temas y palabras. Se encuentran al frente de las composiciones. El sentido musical viene dado por la habilidad en el uso de la métrica. Los modernistas se inclinan por el alejandrino, dodecasílabo o eneasílabo, poco usadas hasta entonces. Los cuidados esquemas acentuales proporcionan el ritmo musical al poema.

En España se puede considerar como propulsor del movimiento a Salvador Rueda. Pero las figuras más importantes de la poesía modernista son Antonio Machado Soledades, Galerías y Otros poemas, y Juan Ramón Jiménez Arias tristes, Jardines Lejanos y La Soledad Sonora. Aunque ambos evolucionarán alejándose del modernismo. En estos dos autores y algún otro como Manuel Machado y Eduardo Marquina, la poesía adquiere un tono más intimista y se expresa con modos más cercanos al simbolismo .

En cuanto a la narrativa y al teatro hemos de destacar las Sonatas de Valle Inclán, y en la corriente denominada teatro político la obra de Eduardo Marquina, Las hijas del Cid.

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LA GENERACIÓN DEL 98

Aunque los primeros años del Siglo XX continúan las tendencias narrativas de finales el Siglo XIX, es en esta época cuando se da la reacción contra el realismo y el naturalismo. En los jóvenes novelistas se observa una voluntad de renovación. En 1902 se publican cuatro títulos con una concepción novelística nueva. Y son:

          La voluntad de Azorín.

          Camino de Perfección de Pío Baroja

          Sonata de Otoño de Valle Inclán

          Amor y Pedagogía de Unamuno

Dos circunstancias provocan la irrupción de estos autores en el panorama intelectual y literario: el ambiente de crisis política, económica y moral que se vivía a finales del siglo XIX, agudizado por la perdida de las últimas colonias en 1898, año que da nombre a la generación. Y el agotamiento de temas y formas de la literatura del siglo anterior. Por ello, los escritores del 98, entre los que se incluye a Unamuno, Azorín, Baroja y parte de la obra de Antonio Machado y de Valle Inclán, manifiestan su protesta contra las costumbres decadentes dela sociedad española y proponen una reforma total en las conductas sociales y morales de los españoles. Además, defienden el subjetivismo, la visión personal de las cosas, frente a la fiel reproducción de la realidad que pretendían los autores del XIX. Los temas predominantes son:

A) Tema de España; enfocado desde una visión subjetiva e individualista, aunque en todos los autores hay un objetivo, el descubrimiento del alma de España y ello por medio de tres elementos:

·         El paisaje: el de Castilla en especial, en el que se descubren el espíritu austero y sobrio del hombre castellano.

·         La historia: pero no de los grandes acontecimientos políticos o bélicos, sino la historia del hombre anónimo, la de la vida cotidiana, a la que Unamuno llamó Intra-Historia.

·         La literatura: volviendo a los autores medievales como Berceo, Rojas o Manrique, y a los clásicos olvidados como Góngora o Gracián. Especial interés por Cervantes y El Quijote y así como por Larra.

 

B) Tema existencial que abarca desde la preocupación por el sentido de la vida hasta los problemas de carácter religioso, pasando por conflictos psicológicos del ser humano. Las distintas actitudes ante estos temas difieren de unos autores a otros. Angustia y obsesión por el deseo de inmortalidad en Unamuno; Preocupación por la caducidad de lo terrenal en Azorín; o incredulidad religiosa en Baroja.

 

La técnica estilística y literaria también se vio afectada por el talante reformador. El aspecto más característico es el rechazo de la expresión retórica y grandilocuente. Todos los autores tienen la necesidad de un retorno a lo sencillo y claro, pero sin perder la fuerza expresiva.

Tienden a la precisión léxica, a la elección de la palabra justa. Muchas veces buscan vocablos extraños por su sabor local o arcaizante (terruñeras). El léxico se impregna de valoraciones subjetivas que revelan sus sentimientos íntimos.

En cuanto a las construcciones sintácticas, evitan las oraciones excesivamente completas debido a esa tendencia a la sencillez. De ahí que proliferen las oraciones simples o, en todo caso, la yuxtaposición.

De Azorín La voluntad, Antonio Azorín y Doña Inés.

De Unamuno Amor y Pedagogía, Niebla y Tia Tula
De Pío Baroja El árbol de la ciencia y La Busca.

De Valle Inclán Sonatas, Trilogía sobre guerra Carlista y Tirano Banderas.

 
ANTONIO MACHADO
 

Nació en Sevilla en 1875 en el seno de una familia culta y liberal. Su padre, republicano, destacó como un importantísimo impulsor de los estudios folclóricos, publicó numerosas recopilaciones de poesía popular y colaboró así en la revalorización de la poesía tradicional que tanta importancia tuvo en el postromanticismo y después en toda la poesía española hasta entrado el siglo XX. En 1883, la familia se traslada a Madrid y Antonio estudió en la Institución Libre de Enseñanza, cuyo espíritu laico progresista y tolerante no se borró jamás del carácter de Machado. En 1899 se encuentra junto con su hermano Manuel en París viviendo de traducciones. Las estancias en París se alternan con la vida en Madrid donde frecuenta ambientes modernistas. En 1907 consigue la cátedra de Francés en el Instituto de Soria donde conoce a Leonor Izquierdo con la que se casó en 1909. La prematura muerte de Leonor en 1912 dejará una huella honda y dolorida en el poeta que decide trasladarse a Baeza y allí se trasladó en 1919 al Instituto de Segovia y en 1927 es elegido miembro de La Real Academia Española. Durante la guerra civil toma partido por la cause republicana. Gravemente enfermo marchó en exilio en Enero del 39 y poco después, el 22 de Febrero muere en al Localidad francesa de Collioure.

Obra Poética

Publica en 1903 su primer libro de poesía, Soledades, que reedita con modificaciones en 1907 con el título de Soledades Galerías Otros Poemas. Pero su obra más importante es Campos de Castilla que se publicó primero en 1912 pero cuya edición definitiva es en 1917. En esta obra se advierten cambios fundamentales con respecto a Soledades: la primera es considerada modernista, mientras que Campos de Castilla sería 98. Ahora se atenúan considerablemente el subjetivismo y la introspección típica del modernismo intimista y pasa a un primer plano la realidad exterior.

Si en Soledades  el paisaje es simbólico en el que se proyecta el “yo” del autor, En Campos de Castilla el paisaje es de inspiración objetiva. Y, más que recrear una atmósfera sentimental propicia para la meditación, se describen paisajes reales.

El “yo” del poeta pasa a un segundo plano y se abre a los otros. Es como si Machado pretendiera buscar en los demás las claves de una realidad que no había encontrado en sí mismo. En buena medida Campos de Castilla supone la vuelta hacia cierta poesía realista como vía de salida de un modernismo simbolista ya agotado. Ello no será visto con buenos ojos por quienes, como Juan Ramón Jiménez, intentan también superar el modernismo pero por el camino de la poesía pura y no del realista, quedan así delimitadas las dos vías por las que transitará la poesía durante épocas.

En esta obra conviven poemas muy diversos. Así, de acuerdo con el título abundan las que describen paisajes y gentes de Castilla y se nos presenta el contraste entre el pasado glorioso de estas tierras y su andrajoso presente.

Al lado de estos descriptivos textos hay otros que pintan una visión negra de lo español.

Cuando después de la muerte de Leonor (1912) Machado recuerda las tierras castellanas, desde Baeza su visión es más lírica y emotiva y el paisaje aparece otra vez teñido de subjetividad.

También del período de Baeza son los poemas con paisajes y gentes andaluzas, en las que Machado  tras haber observado el mundo de latifundios, señoritos y miseria, presenta una dura visión de la España tradicional, religiosa y conservadora desde una ideología abiertamente progresista.

La sección titulada “Proverbios y Cantares” presenta un tipo de poesía nuevo de carácter filosófico y moral. En estos poemas Machado aúna sus preocupaciones filosóficas y existenciales con las formas estróficas populares, todo ello envuelto frecuentemente en una sutil ironía aunque en ocasiones tienen un carácter circunstancial e incluso humorístico, estos poemas sirven para dar cauce a los más hondos pensamientos de Machado. Dios, la verdad, el sueño y la realidad, etc.

El libro se cierra con la sección titulada Elogios en la que se nos muestra el dialogo intelectual que Machado entabla con otros escritores de su tiempo. Azorín, Rubén Darío, Unamuno, Juan Ramón Jiménez.

 
 
GENERACIÓN DEL 14 O NOVECENTISTA
 

Al panorama cultural español de principios de Siglo se incorporaron unos autores muy jóvenes que, por nacimiento, pertenecen a la siguiente generación. Generación del 14 o Novecentismo. Aunque las primeras obras de algunos de ellos responden al impulso modernista, en su madurez literaria representan un nuevo talante para la literatura, arte o realidad española. Esta generación se caracteriza por los siguientes rasgos:

q       Suelen ser intelectuales que poseen una formación académica o universitaria.

q       Adoptan una actitud europeísta: están en contacto con las corrientes más importantes de pensamiento europeo, pues consideran que una de las causas de la “enfermedad” de España es su alejamiento de Europa.

q       Su método se basa en el rigor, en la exigencia y en el análisis racional.

q       Investigan sobre la realidad del país para rehacer la historia con criterios más rigurosos y sistemáticos que los usados hasta entonces.

q       Se asigna a los intelectuales, una minoría selecta, la misión de impulsar y dirigir la modernización de España desde el poder e instituciones oficiales.

q       Surge un tipo de literatura en la que lo intelectual y lo conceptual prevalece frente a lo emotivo y sentimental. Se defiende el arte puro y cuidado sobre los aspectos formales y se considera que el objetivo de la obra de arte es producir placer estético.

Los integrantes son pensadores y ensayistas (José Ortega y Gasset, Gregorio Marañon) novelistas (Gabriel Miro y Ramón Perez de Ayala), poetas (Juan Ramón Jiménez y León Felipe) y un escritor que estuvo en la vanguardia de todo: Ramón Gómez de la Serna.

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GENERACIÓN DEL 27
 

Con esta denominación se designa a un grupo de poetas que publicaron sus escritos en torno a 1920.

Entre ellos destacan:

Pedro Salinas, José Guillén, Vicente Alexandre, Rafael Alberti, Luis Cernuda, y Federico García Lorca.

El acto cultural que dio origen al nombre de la generación fue la conmemoración en 1927 del tercer centenario de la muerte de Góngora.

Además de este punto de unión también colaboraron en las misma publicaciones, poseyeron un amplio conocimiento de nuestra tradición literaria y estaban al tanto de las nuevas tendencias artísticas europeas. Así, junto a la huella de los vanguardistas también reciben la influencia de Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Machado, etc, y junto a ellos manifiestan una clara veneración por los clásicos, Bécquer, y poesía popular y tradicional. De esta combinación de elementos se desprende la característica que es que supieron integrar lo nuevo, lo culto y lo popular, lograron “renovar” la literatura pero sin rechazar la tradición, y crearon obras originales y personales en las que coexistían lo universal y lo español.

A pesar de que sus componentes fueran fuertes individualidades se pueden señalar tres grandes etapas comunes:

1)    Aproximadamente hasta 1927.

En un principio predomina en estos autores la tendencia a una poesía pura, despojada de retoricismos y de elementos narrativos y sentimentales, para lo que tomaron como modelo a Juan Ramón Jiménez y la poesía ultraísta, pero a la vez se observa una recuperación de la poesía clásica y de las formas de la poesía popular.

2)    Del 27 a la Guerra Civil.

El homenaje a Góngora marcó el comienzo de una nueva fase en la que se produce la humanización de la poesía. Este proceso coincide con la irrupción del surrealismo que supone un intento deliberado de transmitir el estado caótico e incongruente de la mente del artista. Con este fin se emplea una gran diversidad de técnicas:

v      Supresión de nexos lógicos

v      Presencia de imágenes arbitrarias aparentemente.

v      Confusión entre el plano objetivo de la realidad y subjetividad del poeta, etc.

El resultado es una poesía difícil, dirigida al subconsciente del lector y no a la interpretación racional.

Con el surrealismo penetran de nuevo en la literatura los problemas humanos y existenciales, además de la protesta social y temas políticos.

3)    La mayoría de los autores son republicanos por lo que no debe extrañar que la mayoría se exiliase a países europeos y americanos. El grupo quedó disperso y desde entonces cada uno siguió su propia evolución poética personal.

AUTORES Y OBRAS:

Vicente alexandre: Espadas como labios, La destrucción o el amor, Sombra del paraíso.

Guillén: Cántico, Clamor
Salinas: La voz a ti debida, Razón de Amor

Cernuda: La realidad y el deseo, Desolación de la quimera

Alberti: Marinero en Tierra, Cal y Canto, A la Pintura

Lorca: Romancero Gitano, Poeta en Nueva York, El cante Jondo.

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LAS VANGUARDIAS SXX
 
 

Durante el primer tercio del siglo XX se produce en Europa una auténtica explosión creativa, de la cual se generan multitud de movimientos estéticos que se suceden y entrecruzan en pocos años y en un ritmo vertiginoso. Son las llamadas Vanguardias entre las que destacan el: Futurismo, el Cubismo, el Expresionismo, el dadaísmo, el surrealismo, que se caracterizan por su afán experimental y por su voluntad de romper con todo lo anterior. Las vanguardias no forman un sistema coherente, sino que son movimientos muy diversos e incluso contradictorios y opuestos.

En España el iniciador de las vanguardias fue Ramón Gómez de la Serna. Escribió novelas, obras de teatro, ensayos, pero su fama se debe fundamentalmente a sus “greguerías”, composiciones de una sola frase que combinan la metáfora, el humor y la agudeza conceptual, y que revelan una peculiar visión del mundo (el agua se suelta el pelo en las cascadas, la lluvia se puso a teclear en su maquina de escribir)

Aunque el vanguardismo alcanzara su mayor auge con la generación del 37, ya a partir de 1918 comenzaron a desarrollarse las dos vanguardias de origen hispánico: el Creacionismo y el Ultraísmo. El creacionismo fue un movimiento que se originó en Chile y cuyo creador fue Vicente Huidobro que pretende “crear” poemas como objetos nuevos e independientes de la realidad. De este modo el poema no refleja el mundo real, sino que se convierte en otra realidad, creada por el poeta en el que se considera un “pequeño Dios”. Para llevar a cabo este programa el poeta deberá buscar nuevos recursos expresivos rompiendo con las técnicas heredadas de la tradición.

El ultraísmo integra las vanguardias de aquellos años. Su mismo nombre sugiere el deseo de “ir mas allá” para formar una nueva estética. Entre sus postulados están la primacía de la metáfora, la consideración del arte como un juego, la supresión de los signos de puntuación, el gusto por una disposición tipográfica especial cuyo objetivo es el de crear “poetas visuales”. Su principal promotor fue Guillermo de la Torre, autor de la obra Hélices.

Las vanguardias más abundantes en manifiestos, planteamientos teóricos e intenciones que en creación artística, propiciaron un clima literario de renovación y prepararon el camino para que se desarrollasen las grandes obras de los poetas del 27.

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EL TEATRO HASTA LA GUERRA CIVIL
 
 

A la altura de 1900 el género que domina la escena es el “genero chico”, aunque siguen representándose obras de autores del Siglo anterior como Galdós y Echegaray. Y surgen tendencias y autores afines al modernismo y en esta línea comienza su carrera Jacinto Benavente vinculado inicialmente a la estética simbolista, su primera obra, El nido Ajeno, alejada de la grandilocuencia del teatro de Echegaray, fue alabada por los jóvenes modernistas. Posteriormente evolucionó hacia el conservadurismo, tanto estético como ideológico y desde entonces su éxito fue permanente Los intereses Creados y La Malquerida.

 

Pero el modernismo acabó por estereotiparse estéticamente en una tendencia teatral que se prolongará durante bastante tiempo, el teatro poético, que reivindica una vuelta a la tradición teatral española y se inspira en las comedias barrocas y en los dramas románticos. A esta línea pertenece Eduardo Marquina con Las hijas del Cid, y el Gran Capitán.

 

Dentro del teatro cómico, la figura más destacada es Carlos Arniches prolífico autor de sainetes de ambiente madrileño, en los que se crea un peculiar lenguaje castizo que pasaría luego de la lengua literaria al uso popular. La decadencia del sainete lleva su teatro, a partir del estreno de La Señorita de Treverez, por el camino de lo que él denominó “tragedia grotesca” en la que se funde lo cómico y lo patético, lo risible y lo conmovedor.

El dramaturgo más importante es, sin embargo, Valle Inclán creador de un teatro cada vez mas personal y alejado de la convencional escena española de su época. Simplificando, podemos dividir su producción dramática en dos etapas: la de primitivismo y la etapa de los “Esperpentos”.

A la primera se le atribuyen las “Comedias Bárbaras” en las que nos presenta la violencia, crueldad, barbarie, pasiones desbordadas, así como el mundo rural con sus leyendas, mitos y supersticiones populares.

De la segunda etapa destacan Divinas Palabras con un mundo sórdido y miserable dominado por la avaricia y la lujuria. Pero indudablemente es Luces de Bohemia la obra clave de su producción poética y un hito en la historia del teatro contemporáneo. A lo largo de 15 escenas la obra cuenta las últimas horas de Max Estrella, un poeta ciego y retrasado que en compañía del cínico Don Latino de Híspalis recorre durante una noche “un Madrid absurdo, brillante y hambriento” hasta que muere en el propio portal de su casa.

A la generación del 27 pertenece Lorca y su teatro, que se separa de los moldes dramáticos dominantes. Lorca estuvo desde muy pronto inclinado al teatro al que se asignó una doble función didáctica y social. Su producción dramática es muy variada: escribió farsas para Guiñol, Tragicomedia de Don Cristóbal, la Señá Rosita en la línea del teatro popular de títeres, y farsas para personas La zapatera Prodigiosa. También experimentó teatro de vanguardia El público.

Pero sus obras más importantes son 3 tragedias: Bodas de Sangre, Yerma y La Casa de Bernarda Alba.

 
 
LA LITERATURA DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL
 

El período comprendido entre el 39 y el 75 se suele dividir en tres etapas:

§         En la primera década hay muy poca literatura y los escritores se dividen entre los adictos al régimen y los disconformes.

§         La segunda década es la del realismo social que pretende reflejar las dramáticas circunstancias en las que vive el país. Es una literatura comprometido y combativa, que aspira a transformar la sociedad.

§         A partir de los 60 y agotado el realismo social se intentan buscar formas y enfoques por la renovación del lenguaje literario.

La novela desde 1939. Después de la guerra civil.
 

ü       La novela existencial, años 40:

A la ruptura social provocada por la guerra civil y a la desorientación lógica provocada por la posguerra se añade el aislamiento cultural e intelectual por la rigurosa censura del régimen franquista.

Aunque hubo narrativa de tema bélico de escasa calidad. La corriente novelística más interesante es aquella que empezó a tratar la realidad del momento. Bajo la denominación de realismo existencial se engloban muchas novelas cuyos temas son el malestar, el desconcierto, la desesperanza, la angustia ante la amarga y absurda experiencia de la vida. Suele haber un protagonista único, son novelas de personajes que se sienten perdidos o prisioneros en un ambiente cerrado y amenazador.

NO hay crítica social, sino en todo caso el testimonio de una sociedad que alberga a unos individuos que no pueden esperar nada de ella. Las dos obras más representativas son: La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela y Nada de Carmen Laforet.

Puede decirse que la historia de la novela en la posguerra comienza con La familia de Pascual Duarte. Esta obra que ofrece una visión durísima de la pobreza en un mundo brutal y monstruoso, inaugura la tendencia llamada “Tremendismo” que consiste en representar con extrema crudeza situaciones desagradables y violentas, incluso repulsivas (sus personajes son frecuentemente seres marginados, criminales, pervertidos, tarados psíquicos o físicos) en un lenguaje desgarrado y directo.

ü       La novela Social, los años 50:

La década de los 50 se inaugura con El camino de Miguel Delibes. La novela, centrada en un ambiente rural habitado por gente sencilla, supone el comienzo de un nuevo realismo: el narrador adopta una actitud testimonial que se intensificará en obras posteriores.

La publicación en 1951 de La colmena de Camilo José Cela, marca una nueva etapa con la sustitución del protagonista individual por el protagonista colectivo. La acción se sitúa en 1942, en el Madrid pobre de la posguerra donde se cruza una multitud de personajes.

En esta década se da a conocer una nueva generación de novelistas mas preocupados por la situación social del país que por lo individual. Influidos por el “neorrealismo italiano”, derivan hacia una novela crítica y comprometida, es el “realismo social” conocido también como objetivismo.

Estos escritores asignan una función social a la literatura y reflejan de forma objetiva una realidad que pretenden transformar. Frenan la fantasía y la imaginación para centrarse en la vida cotidiana de las clases populares. Con un enfoque casi documental reproducen fielmente su manera de hablar y sus modos de vida. Denuncian la injusticia social así como la in autenticidad y prejuicios de la burguesía y clases dirigentes.

El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio
Las Ratas de Miguel Delibes

Y autores como: Ana María Matute, Juan Goytisolo e Ignacio Aldecoa

ü       La novela experimental: los años 60

A comienzos de los 60, se considera que el realismo social había agotado sus temas y que la novela necesitaba nuevas técnicas narrativas, al desengaño de los autores ante la dificultad de que la literatura cumpliese función social, se añade el deseo de elevar el nivel estético de la obra literaria, sin abandonar los contenidos de tipo social, hay mas preocupación por el hombre en su totalidad y por las cuestiones formales.

La obra clave, punto de partida en la experimentación en la novela es Tiempo de silencio de Luis Martín Santo.

Se ha vuelto al protagonista individual, un médico investigador rodeado por otros muchos personajes de distintos grupos sociales (desde los habitantes de las chabolas de los suburbios hasta la alta burguesía). Más que la trama argumental interesan los constantes comentarios del autor, la organización estructural y el lenguaje utilizado, ya que el léxico y el estilo están totalmente alejados del realismo precedente.

Son muchas las novelas importantes de este período, tanto de autores conocidos, como de otros que empiezan a publicar ahora.

Señas de Identidad  de Juan Goytisolo
Cinco Horas con Mario de Miguel Delibes
Y otro autor: Gonzalo Torrente Ballester
 

En la década de los 60 comienza además la irrupción de la narrativa hispanoamericana que será enormemente beneficiosa para nuestra literatura.

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LA POESIA DESDE 1939
 
 

o        Poesía en los años 40:

 

Pese a la pobreza general de la cultura durante la 1ª década de la posguerra, es quizá la poesía, el ámbito en el que hay mayor riqueza y diversidad artística, sobretodo una vez que transcurren los primeros y durísimos años de la posguerra.

Dos revistas literarias, Garcilaso y Espadaña representan a las 2 líneas poéticas predominantes en estos años.

Los poetas de la revista Gracilazo, dentro de la órbita ideológica de los vencedores defendieron una poesía tradicional, clasicista, de “buen gusto” y verso cuidado con el soneto como estrofa preferida. Es una “Poesía Arraigada”, según expresión de Dámaso Alonso porque pretende mostrar una visión serena y ordenada del mundo, sin que la penosa realidad del momento tenga cabida en sus versos. Con esta denominación Dámaso Alonso, indica la conformidad de estos poetas con el mundo que les había tocado vivir. En esta línea destacaron José García Nieto, el más destacado representante de la estética Garcilasista. Dionisio Ridruejo, Luis Rosales, Leopoldo Panero, etc.

En 1944 se producen dos hitos importantes: la publicación de Hijos de la ira de Dámaso Alonsoy la aparición de la Revista Espadaña.Estas publicaciones suponen el punto de partida de la obra de unos poetas que van a mostrar su disconformidad con el mundo circundante, su desasosiego existencial y los primeros indicios de una protesta social y política. Esta “Poesía Desarraigada”, otra vez en expresión de Dámaso Alonso, calará hondo en muchos de los poetas de la época e influirá decisivamente en la orientación de la poesía en los años 50. Frente al esteticismo Garcilasista su estilo es directo, desgarrado y antiformal.

Los máximos representantes: Dámaso Alonso y Eugenio de Nora.

o        La poesía social en los años 50

 

En la década de los 50 continúa una lírica que es testimonio de las angustias del escritor, pero la tendencia dominante corresponde a la poesía social, cuyo propósito es reflejar el compromiso del poeta con la realidad histórica y denunciar la injusticia desde la solidaridad con el sufrimiento ajeno. Los poetas quieren llegar a un público mayoritario (“La inmensa mayoría”, comentario de Blas Otero  que se opone al lema de Juan Ramón Jiménez “a la inmensa minoría”) y contribuir a cambiar la sociedad, lo que explica, el uso de adornos retóricos. Los autores más representativos son: Blas Otero con Ancia y Pido la Paz y la palabra. Y Gabriel Celaya Tranquilamente hablando.

o        La renovación poética de los años 60

 

A finales de los 50 surge un nuevo grupo de poetas, piensan que la poesía no puede considerarse un arma para combatir la injusticia (lo que no excluye su inconformismo con el régimen franquista) y se proponen la búsqueda de un nuevo lenguaje poético. Indagan en su experiencia personal, en sus vivencias, impulsados por un deseo de conocimiento y de vivencia en sus poesías prestan atención en muchos casos a lo cotidiano e intimo: la amistad, al amor, los recuerdos infantiles o del mundo pasado ( a estos autores se les ha llamado “los niños de la guerra”) etc. Con un lenguaje muy cuidado se dejan las tendencias anteriores, tanto del tono desgarrado, como en la poesía social.

Autores más importantes: Gil de Biedma, Claudio Rodríguez y Francisco Brines.

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EL TEATRO DESDE 1939
 

Desde la posguerra hasta la actualidad van a convivir en escena un teatro comercial, mayoritario desde mucho tiempo, dejado de cualquier planteamiento social o político con el exclusivo fin de divertir al público y un teatro renovador, en algunos casos experimental de intención artística, cultural y a veces política.

v      Teatro de los años 40 y 50.

Durante estos años, se prolongó el éxito que había obtenido Jacinto Benavente antes de la guerra, premio Nóbel en 1923.

Fueron de notable éxito muchas obras de teatro cómico de tipo convencional y sin ningún iteres en la actualidad y otras de carácter más innovador que buscaban promover la risa por medio de situaciones disparatadas e ilógicas, en este segundo tipo destacó Miguel Mihura autor de Tres sombreros de Copa, su primer obra teatral y una de las piezas claves del teatro contemporáneo (1932-1952) calificado de teatro vanguardista, combina el humor amargo con la ternura para poner de manifiesto el contraste entre una vida acomodaticia y vulgar, con otra plena de libertad e imaginación. Destacan por sus abundantes rupturas de la lógica y comicidad verbal. Mihura quería el triunfo en teatros convencionales, en circuitos comerciales para poder vivir de su trabajo, de modo que continuó la línea de Tres sombreros de copa e hizo un teatro que satisfizo los gustos de empresarios y espectadores.

Otro importante autor fue Enrique Jardiel Poncela, en cuyas comedias parte de situaciones inverosímiles que desenreda con sumo ingenio: Eloísa debajo de un almendro.

 

El estreno en 1949 de Historia de una escalera  de Antonio Buero Vallejo señala la ruptura con el teatro tradicional y comienza con el drama de la posguerra, es inconformista con temas existenciales (la soledad, el fracaso, la angustia, en unos seres humanos con unas circunstancias muy concretas) y que derivará hacia el teatro social: Las Meninas, El concierto de S. Ovidio.

El teatro social es, como en la novela o en la poesía, un medio de compromiso, denuncia y protesta. Con el que dramaturgos pretenden inquietar al publico para contribuir a transformar la realidad. Además de Buero Vallejo los autores más representativos son: Alfonso Sastre con Escuadra hacia la muerte y La Mordaza. Laura Olmo obtuvo uno de los mayores éxitos de la época con La Camisa, a pesar de su favorable acogida, muchas obras de este tipo no pudieron estrenarse al ser censuradas y prohibidas, o por no contar con el apoyo de algún empresario teatral.

v      Teatro desde los años 60

 
 

Junto a la continuación del teatro social, asistimos a una corriente de renovación gramática. Surge así el “teatro experimental” que rompe con todo lo convencional y se sitúa al margen de la producción anterior, sus autores inspirados en las corrientes extranjeras consideran la representación teatral como espectáculo completo. Dan tanta o más importancia que al texto a los elementos extralinguísticos y usan técnicas procedentes de otros espectáculos como títeres, circo, cine, etc.

Sus componentes no aceptan las normas del teatro comercial y forman grupos de teatro independiente que suelen hacer creaciones colectivas con un trabajo constante de renovación e investigación.

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Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Durante dos años he trabajado en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza y actualmente me encuentro en la Sección Internacional Española del CSI Europole de Grenoble. Pulsa aquí para saber más de mí