Literatura,  Poesía

Lírica renacentista

5. Lírica renacentista

Las ideas del Humanismo penetran en España con fuerza en el primer tercio del Siglo XVI, si bien su evolución está marcada por la personalidad de dos monarcas fundamentales y las circunstancias históricas propias de nuestro país.

  • La primera mitad de siglo se corresponde con el reinado de Carlos I (1517-1557), rey de España y emperador de Alemania. Este momento coincide con una época de aperturismo hacia Europa y hacia las nuevas ideas. Durante su mandato, el Humanismo español vive una época de esplendor. En literatura se produce la recepción de la poesía amorosa italianizante de la mano de Juan Boscán y de Garcilaso de la Vega.
  • La segunda mitad de siglo coincide con el reinado de Felipe II (1557-1598). En este momento las nuevas ideas se debilitan debido al clima de intransigencia religiosa que reina tras la aparición del Protestantismo. La Inquisición afianza su poder de censura. En España se publica el primer Índice de Libros Prohibidos. En estas circunstancias, la literatura se interesa especialmente por contenidos religiosos y morales. Su máximo representante es Fray Luis de León.

5.1. La lírica de la primera mitad del XVI

5.1.1. LA LÍRICA ITALIANIZANTE

En la lírica española del Renacimiento confluyen dos corrientes: la poesía tradicional castellana del siglo XV, recogida en los llamados cancioneros, y la lírica innovadora procedente de Italia. Ambas corrientes tienen su origen en la lírica provenzal y comparten el mismo concepto del amor entendido como un servicio que dignifica al enAmorado. Sin embargo, será la lírica culta italianizante la que traiga consigo una verdadera revolución poética en nuestra literatura. De la fusión de ambas corrientes surge la poesía italianizante.

5.1.2. TEMAS

  • El tema predominante es el amor, concebido, por influencia del Neoplatonismo, como un sentimiento que perfecciona al ser humano. La contemplación de la belleza de la amada permite al enamorado acercarse a la divinidad. Sin embargo, el amor también se vive como una pasión contradictoria causa de frustración y sufrimiento. Dicha contradicción se expresa preferentemente a través de antítesis y paralelismos. Vinculados al tema amoroso aparecen los tópicos clásicos del carpe diem y la descriptio puellae.
  • La naturaleza cobra una especial importancia en esta poesía: se presenta siempre como un espacio idílico (tópico del locus amoenus) en el que el amante busca la tranquilidad de ánimo o bien el paisaje actúa como confidente perfecto de sus penas amorosas.
  • También la mitología cobra protagonismo en la nueva poesía. Si antes aparecía en poesía como mera alusión cultural, ahora, además, se va a convertir en una metáfora que sirve al poeta para expresar una experiencia personal.

5.1.3. FORMA

La renovación formal de la poesía se produce con la aclimatación definitiva del verso endecasílabo en la lengua castellana y su combinación con el heptasílabo. También en métrica se introducen nuevas estrofas y poemas: soneto, lira, silva y octava real, entre los más importantes.

Por su parte, se cultivan géneros poéticos de raíz clásica, tales como la oda (poema de tono elevado), la égloga (poema protagonizado por pastores idealizados que comentan sus penas de amor en un paisaje natural idealizado) y la epístola (poema con estructura de carta en el que se tratan temas morales en tono familiar).

5.1.4. JUAN BOSCÁN

Joan Boscà i Almogàver nació en Barcelona en 1492. Fue poeta y traductor y está considerado el introductor de la lírica italianizante en la poesía en castellano, junto con Garcilaso de la Vega. Perteneció a una familia noble. Viajó a Italia como embajador español donde conoció a Garcilaso, del que se hizo amigo.

Boscán había cultivado con anterioridad la poesía cortesana de can- cionero. En una providencial conversación mantenida en 1526 con el humanista Andrea Navagiero, embajador veneciano en los jardines del Generalife, en Granada, se animó a intentar la experiencia poética de escribir en castellano a la manera italiana. También convenció de esta novedad también a sus amigos Garcilaso y Diego Hurtado de Mendoza, y escribió el manifiesto de la nueva estética italianizante del Renacimiento.

Entre sus poemas podemos destacar el de Hero y Leandro, el primero que trata de temas mitológicos. Entre sus traducciones destacamos la de El Cortesano, de Castiglione, ideal de caballero renacentista europeo.

5.1.5. GARCILASO DE LA VEGA

Garcilaso de la Vega nació en Toledo en torno a 1501. Encarnó el ideal de hombre del Renacimiento dedicado a las armas, a las letras y a la vida cortesana. Formó parte del ejército del emperador Carlos V al tiempo que escribía excelentes versos amorosos. En su poesía expresó sus propias vivencias: el amor imposible hacia Isabel Freyre, dama portuguesa de la emperatriz, ya casada y muerta prematuramente.

Su obra, como su vida, fue breve: unos cuarenta sonetos, tres églogas, dos elegías, una epístola en verso dirigida a Boscán y cinco canciones (una de ellas, una oda). Jamás publicó en vida; fue Juan Boscán quien sacó a la luz sus obras, publicándolas en 1542, junto con otros poemas suyos.

El amor es el tema central de prácticamente todas sus composiciones. Se centra eminentemente en el sufrimiento que el rechazo de la amada provoca en el poeta, combinado con momentos de esperanza. También la naturaleza cobra una importancia fundamental en Garcilaso, retratada como un espacio de singular armonía y belleza que invita al poeta a expresar sus cuitas amorosas.

Se ha hablado mucho de la fuerte impresión de sinceridad que caracteriza a la poesía de este autor. Garcilaso combina con maestría la retórica literaria con sus sentimientos personales.

En su obra observamos el reflejo de algunas novedades procedentes de Italia:

  • Concepción petrarquista del amor que sustituye al amor cortés, si bien está relacionado con él en algunos aspectos. El enamorado sufre por un amor imposible inspirado en una dama idealizada (ojos claros, piel blanca, cabellos dorados…).
  • Naturaleza idealizada: en sus églogas Garcilaso sitúa a los pasto- res en un entorno ideal (locus amoenus): ríos frescos, verdes praderas… Allí los pastores lamentan sus penas de amor.
  • Mitología: en la poesía de Garcilaso es frecuente la referencia a personajes mitológicos como Dafne y Apolo, Venus y Adonis… Tras ellos, el poeta enmascara su propio sentimiento.

En lo que se refiere a su estilo, la lengua de este poeta logra perfectamente el ideal del equilibrio y la armonía renacentistas:

  • Sencillez, naturalidad y fluidez, que son el fruto del esfuerzo y el sabio manejo de las posibilidades retóricas de la lengua.
  • Versos bimembres, paralelismos sintácticos, elementos duplica- dos o triplicados… Versos equilibrados que reflejan bien la concepción renacentista del arte y la belleza.
  • Empleo frecuente del epíteto, que refuerza la idea de belleza idealizada.

5.1.6. LUISA SIGEA

Hablaba francés, español e italiano, dominaba perfectamente el latín, el griego, el hebreo y el caldeo y estudió Filosofía e Historia. Aunque la mayoría de sus obras se ha perdido, destaca su poema latino Syntra. A pesar de haber sido muy reconocida en su época, el insulto y la difamación acabaron con ella con tan solo 38 años.

5.2. La lírica de la segunda mitad del XVI

En la segunda mitad del siglo XVI, la lírica petrarquista sigue cultivándose. Es el caso de la escuela sevillana, que añade un lenguaje más colorista. También se desarrolla la lírica horaciana, de contenido moral, propia de la escuela salmantina, y que se caracteriza por su sobriedad.

Pero la lírica más importante de esta mitad de siglo es la religiosa, en la que se destacan principalmente dos corrientes:

  • Literatura ascética: representada por Fray Luis de León. Se caracteriza por la búsqueda de Dios a través del perfeccionamiento espiritual del ser humano.
  • Literatura mística: representada por San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, y caracterizada por expresar como una vivencia íntima y particularmente intensa la unión con Dios.

5.2.1. FRAY LUIS DE LEÓN

Nacido en Belmonte (Cuenca) en 1527, fue un fraile agustino y profesor de la Universidad de Salamanca de carácter apasionado y vida turbulenta. Las frecuentes disputas teológicas que mantuvo y la persecución inquisitorial que sufrió debido a su ascendencia judía le condujeron incluso a la cárcel, donde pasó cinco años de su vida. Su obra poética está formada principalmente por odas (en torno a las cuarenta), que se ordenan cronológicamente en función de su entrada y salida de la prisión.

Entre sus temas más frecuentes están la naturaleza idealizada, la nostalgia por la vida del campo, la noche y la música. En definitiva, una búsqueda incesante de Dios a partir del perfeccionamiento espiritual. De ahí que se le haya considerado representante de la llamada poesía ascética. Entre sus poemas se puede destacar Oda a la vida retirada, Profecía del Tajo, Noche serena, Al salir de la cárcel y Oda a Salinas.

En la obra de Fray Luis aparece con frecuencia el deseo de soledad y retiro, un tópico tomado de Horacio que se conoce como Beatus ille. En esa búsqueda de la paz, se observa el ansia de acercamiento a Dios.

Destacamos algunos rasgos caracterizadores del estilo de Fray Luis:

  • Utiliza preferentemente la lira (estrofa tomada de Garcilaso)
  • Su lengua se caracteriza por la sencillez y elegancia propias del Renacimiento, logradas gracias a un sabio manejo de diferentes figuras retóricas: enumeraciones, exclamaciones e interrogaciones retóricas, asíndeton, polisíndeton, aliteraciones e hipérbatos.
  • Varios de sus poemas están dirigidos a una segunda persona, con lo que consigue imprimir un tono conversacional característico. Se dirige a la Virgen, a Cristo, a sus amigos, a la naturaleza… en un tono distendido y agradable.
  • Aparecen numerosos símbolos relacionados con la naturaleza: la noche, el monte, el mar, el viento… Emplea metáforas, personificaciones y epítetos que favorecen esta idea de significa- do oculto y simbolismo.

5.2.2. LUISA CARVAJAL

Nació en el seno de una familia noble y recibió una exquisita formación. Huérfana desde niña, fue obligada por su tío a dolorosos actos de mortificación y penitencia que mermaron considerablemente su salud.

En Londres emprendió la peligrosa labor de dar consuelo a los curas y monjes católicos en prisión, y también fundó algunos monasterios, por lo cual fue encarcelada dos veces. A punto de protagonizar un grave incidente diplomático, se ordenó su vuelta a España, pero no sobrevivió al viaje.

Conservamos 50 poemas y 180 cartas, publicadas póstumamente, a medio camino entre la ascética y la mística, donde se anhela la unión con Dios a través de un marcado lenguaje erótico y los conocidos símbolos de la llama, el jardín y la cárcel.

5.2.3. SAN JUAN DE LA CRUZ

Nace en Ávila en 1542 en el seno de una familia muy humilde. Esta circunstancia marcará definitivamente su personalidad y su vida. Entra pronto en la orden de los carmelitas. Cursa Filosofía y Teología en la Universidad de Salamanca y conoce a Santa Teresa de Jesús. A partir de este momento, entra en la reforma de los “carmelitas descalzos” y decide llevar una vida de austeridad y pureza máximas, alejado de las riquezas y las comodidades.

A raíz de su estancia en prisión, comienza su actividad poética. Su obra, también breve, está formada por tres grandes poemas: Cántico espiritual, Noche oscura y Llama de amor viva. En ellos expresa la unión mística con Dios: una forma de conocer a la divinidad basada en una experiencia sensual, no intelectual, que describe en términos amorosos y a través de un lenguaje erótico. Se convierte así en el representante máximo de la poesía mística.

La inspiración religiosa está presente en toda su poética, donde vuelca su experiencia mística en los poemas. Para expresar lo inefable recurre con frecuencia al símbolo y a la alegoría, a través de las cuales refiere la unión mística con Dios entre el cuerpo y el alma.

5.2.4. SANTA TERESA DE JESÚS

Aunque es más importante su obra en prosa —Camino de perfección y El castillo interior (conocida como Las moradas)—, Teresa de Jesús también cultivó la poesía lírico-religiosa.

Sus versos son sencillos, de estilo ardiente y apasionado, como nacido del amor ideal que era la fuente de su poesía mística. Esta sencillez se ha confundido con frecuencia con cierta ingenuidad por parte de la autora, si bien la crítica reciente apunta a que su condición de mujer obligara a la religiosa a ocultar su cultura tras esa modestia declarada en sus textos.

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