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Lectura 21. Operación Barbarroja

Nico, de momento, se dedicaba a leer la historia de la Segunda Guerra Mundial, concretamente la Operación Barbarroja en un estudio de Luis Pasamar publicado en una colección de Historia 16:

“La decisión de atacar la URSS la expuso Hitler por primera vez el 13 de julio de 1940. En una reunión con los altos mandos militares, el dictador aclaró sus planes estratégicos: “Si aplastamos Rusia, Inglaterra perderá su última tabla de salvación en Europa y Gran Bretaña se hundirá con ella. Rusia tiene que ser liquidada y cuanto antes mejor. Fecha prevista: marzo de 1941”.

A partir de esas fechas y con el rigor y minuciosidad típicas de los germanos, el ejército del Reich puso en marcha lo que ha pasado a la historia con el nombre de Operación Barbarroja. Los nazis pensaban desencadenar la invasión en marzo de 1941 y dar por terminada victoriosamente la guerra a final de otoño. Bastaría con 120 divisiones y se abrirían dos frentes: uno en el sur, hacia Kiev, capital de Ucrania y granero indispensable para alimentar a la población alemana, y otro en el norte, a través de los países bálticos (que automáticamente caerían bajo el control hitleriano) hasta Moscú. En la capital soviética se unirían los dos ejércitos y, si era necesario, se llevaría a cabo una operación especial para apoderarse de los yacimientos petrolíferos de Baku, en Georgia.

Con la campaña de Rusia, el ejército alemán acepta poner en práctica formas de lucha hasta entonces poco frecuentes en los países occidentales. Se trata, según palabras de Hitler, de aniquilar a la Unión Soviética como nación y como pueblo: «El carácter que representa nuestra guerra contra Rusia es tal que deben excluirse las formas caballerescas. Se trata de una lucha entre dos ideologías, entre dos concepciones raciales… Por consiguiente, los soldados alemanes culpables por incumplimiento de las leyes internacionales de la guerra serán considerados inocentes.» Lo que significa que la tropa tenía carta blanca para llevar a cabo cualquier tipo de represalias y extender la lucha hasta sus últimas consecuencias: asesinato masivo de poblaciones civiles, como en realidad así ocurrió.”

Pero Nico sabía que esta aplastante acción de los ejércitos alemanes en Rusia no fue lo mismo que sus rutilantes campañas en tierras del oeste de Europa. Aquí, al igual que hicieron los rusos ante los ejércitos de Napoleón, pusieron en marcha la táctica de “tierra calcinada”: todo, al paso de los alemanes, quedaba arrasado para no beneficiar al invasor, y las poblaciones, los ganados, los tractores y las fábricas se desplazaron hacia el este, y se destruyeron las granjas y los puentes. Después, la inmensidad de Rusia y el ardor combativo de sus soldados hizo que las operaciones se prolongaran más y más; el duro invierno llegó, lo que resultó, a la postre, decisivo… Fue el principio del final para las tropas de Hitler.

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Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Durante dos años he trabajado en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza y actualmente me encuentro en la Sección Internacional Española del CSI Europole de Grenoble. Pulsa aquí para saber más de mí