Interactivos

Lectura 15. Conociendo un barco

-Señor Tomás – pregunta Fede mirando un gráfico en el que está dibujado un barco -, ¿todas las proas son como la del Lanzarote?

-No – responde el señor Tomás -, las hay rectas, como la nuestra, pero también las hay de otras formas: lanzadas, en forma de violín, rompehielos, etc.

– ¿Y las popas? – dice Laura.

-Pueden ser llanas, redondas, de tipo crucero… Es una parte muy importante del barco, porque en ella va el timón, que es lo que lo dirige.

Sebas, que ha oído a su padre muchas veces hablar de barcos, comenta: -Hay montones de cosas que no sabemos cómo se llaman. Háblanos de ello.

Su padre cogió un papel e hizo este dibujo:

Continuó explicando: – Otra cosa son las dimensiones de los barcos. La longitud se llama eslora; la anchura, manga; la altura en la proa, puntal. ¿Habéis entendido?-Mirad – dijo. El punto central de un barco es la crujía. La parte donde la proa se hace más fina se llama amura y donde empieza la curva de la popa, aleta.

Luego se dedicaron a medir la eslora y la manga del Lanzarote. En esto se hizo la noche y después de cenar, cada uno en su litera, fue recordando las cosas que había aprendido ese día.

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Sebas cogió la novela con ánimo de terminarla y comenzó a leer:

“…Tres navíos nos acribillaron a balazos por babor y estribor. Desde los primeros momentos caían como moscas los heridos, y el mismo comandante recibió una fuerte contusión en la pierna, y después un astillazo en la cabeza, que le hizo mucho daño. ¿Pero usted cree que se acobardó, ni que anduvo con ungüentos o parches? ¡Quiá! Seguía en el alcázar como si tal cosa, aunque personas muy queridas para él caían a su lado para no levantarse más. Alcalá Galiano mandaba la maniobra y la artillería como si hubiéramos estado haciendo el saludo frente a una plaza. Una balita de poca cosa le llevó el anteojo, y esto le hizo sonreír. Aún me parece que le estoy viendo. La sangre de las heridas le manchaban el uniforme y las manos; pero él no se cuidaba de esto más que si fueran gotas de agua salada salpicadas por el mar. Como su carácter era arrebatado y su genio vivo daba las órdenes gritando y con tanto coraje, que si no las obedeciéramos porque era nuestro deber, las hubiéramos obedecido por miedo… Pero al fin todo se acabó de repente, cuando una bala de medio calibre le cogió la cabeza, dejándole muerto en el acto.”

…Pero se quedó dormido con el recuerdo de la batalla…

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Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Durante dos años he trabajado en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza y actualmente me encuentro en la Sección Internacional Española del CSI Europole de Grenoble. Pulsa aquí para saber más de mí