Interactivos

Lectura 12. Gaviotas.

El día estaba claro y hacía bastante fresco. El viento soplaba en las orejas haciéndolas enrojecer.-¡Mira, Nico, esos pájaros nos están siguiendo todo el rato! – decía Fede señalando el cielo.

-Estos pájaros que tú dices son gaviotas. Fíjate: a que son bonitas…

-Son muy blancas, aunque las puntas de las alas tienen manchas negras.

Laura, que se encontraba allí al lado observando la línea del horizonte, intervino: -Las gaviotas acompañan a los barcos de pesca. Le siguen en su travesía y cuando alzan la red se lanzan sobre ella vorazmente. Pero estas van hacia el norte…

En esto llegó Sebas con su libro bajo el brazo.

-¿Dónde te habías metido? – preguntó Fede.

-Estaba leyendo esta novela. Me gusta mucho. ¿De qué habláis?

-De gaviotas – contestó Laura.

-El año pasado – dijo Nico– estudiamos estas aves en el cole. Un chico encontró una muerta en la playa y la llevó a clase dentro de una bolsa. El maestro aprovechó y nos mandó hacer un trabajo.

-¡Puaf, qué asco! – interrumpió Fede.

-Me acuerdo – continuó Nico – que nos dijo que éstas se llaman reidoras, igual que las que estudiamos allí. Tienen el pico largo y las patas rojas. ¡Fijaos! Esa un poco más grande es una hembra. Durante la época de celo se reúnen en bandadas y hacen nidos en los bosques de la costa. Éstas deben ir a las Azores, esas islas que están allí a la derecha. Creo que esta tarde las veremos ya, me lo ha dicho un marinero.

-¿Todas las gaviotas son iguales? – preguntó Fede.

-¡Qué va! Hay de muchas clases: cabecinegras, enanas, cans, sombrías… ¡Qué sé yo las especies distintas que hay! Y cada una diferente a las otras, sobre todo en el color y la forma del pico y de las patas.

-¡Cuánto sabes, Nico! ¡Eres un monstruo! – exclamó Fede.

-Yo sé un trozo de una canción de Serrat que cantaba mi madre – dijo Laura – Se llama Mis gaviotas. Y Laura comenzó a cantar mientras su hermano, en plan de broma, hacía como si tocara la guitarra:

..Y me fui lejos de allí algún día

sin mirar atrás creí que jamás volvería.

Me encontré un cardo, una flor,

un sueño, un amor, una tristeza.

Me fui solo y luego fuimos dos

un beso, un adiós y todo empieza.

Otra canción, otra ilusión, otras cosas

y harto ya de andar

volví a buscar mis gaviotas…”

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Víctor Villoria

Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Actualmente en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza Pulsa aquí para saber más de mí

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