Literatura

Epitafio de una dueña… Quevedo

La exageración más absoluta toma forma en este poema que muestra los excesos lingüísticos quevedescos y su profunda misoginia. 

EPITAFIO DE UNA DUEÑA, QUE IDEA TAMBIÉN PUEDE SER DE TODAS

 

Fue más larga que paga de tramposo,
más gorda que mentira de indiano[i],
más sucia que pastel en el verano,
más necia y presumida que un dichoso,

más amiga de pícaros que el coso[ii],
más engañosa que el primer manzano,
más que un coche[iii] alcahueta, por lo anciano,
más pronosticadora que un potroso[iv].

Más charló que una azuda y una aceña[v],
y tuvo más enredos que una araña,
más humos que seis mil hornos de leña.

De mula de alquiler[vi] sirvió en España,
que fue buen noviciado para dueña,
y muerta pide, y enterrada engaña.

Francisco de Quevedo

[i] Los indianos, que buscaban fortuna en América, tenían fama de mentirosos.

[ii] Se refiere al coso taurino, lugar donde abundaban los pícaros.

[iii] Los coches eran frecuentemente lugares de citas.

[iv] Se refiere a los herniados, que tienen la facultad de prever el tiempo con su “potra”.

[v] Mecanismos muy ruidosos relacionados con el agua.

[vi] Las mulas de alquiler no tenían muy buena prensa; de todas formas aquí se refiere a prostitutas

Víctor Villoria

Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Actualmente en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza Pulsa aquí para saber más de mí