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Epístola moral a Fabio

Epístola moral a Fabio
 

 

   Fabio, las esperanzas cortesanas
prisiones son do el ambicioso muere,
y donde al más activo nacen canas.
 
   El que no las limare o las rompiere,
ni el nombre de varón ha merecido,
ni subir al honor que pretendiere.
 
   El ánimo plebeyo y abatido
elija, en sus intentos temeroso,
primero estar suspenso que caído;
 
   que el corazón entero y generoso
al caso adverso inclinará la frente,
antes que la rodilla al poderoso.
 
   Más triunfos, más coronas dio al prudente
que supo retirarse, la Fortuna,
que al que esperó obstinada y locamente.
 
   Esta invasión terrible e importuna
de contrarios sucesos nos espera
desde el primer sollozo de la cuna.
 
   Dejémosla pasar como a la fiera
corriente del gran Betis, cuando airado
dilata hasta los montes su ribera (…)
   ¿Qué es nuestra vida más que un breve día,
do apenas sale el sol, cuando se pierde
en las tinieblas de la noche fría?
 
   ¿Qué más que el heno, a la mañana verde,
seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío!
¿Será que de este sueño se recuerde?
        
   ¿Será que pueda ver que me desvío
de la vida viviendo, y que esté unida
la cauta muerte al simple vivir mío?
 
   Como los ríos, que en veloz corrida
se llevan a la mar, tal soy llevado
al último suspiro de mi vida (…)
 
   ¡Oh, si acabase, viendo como muero,
de aprender a morir antes que llegue
aquel forzoso término postrero;
 
   antes que aquesta mies inútil siegue
de la severa muerte dura mano,
y a la común materia se la entregue!
 
   Pasáronse las flores del verano,
el otoño pasó con sus racimos,
pasó el invierno con sus nieves cano;
 
  las hojas que en las altas selvas vimos
cayeron, ¡y nosotros a porfía
en nuestro engaño inmóviles vivimos!
  
 Temamos al Señor, que nos envía
las espigas del año y la hartura,
y la temprana lluvia y la tardía (…)
 
   Quiero, Fabio, seguir a quien me llama,
y callado pasar entre la gente,
que no afecto los nombres ni la fama (…)
 
Andrés Fernández de Andrada
 
 
Do: donde; importuna: inoportuna; Betis: Guadalquivir; afecto: presto demasiada atención.
Víctor Villoria

Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Actualmente en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza Pulsa aquí para saber más de mí