Y más cosas

Del sentimiento trágico… Unamuno

Otro de los grandes temas de Unamuno es su sed de eternidad. En este vehemento fragmento perteneciente a Del sentimiento trágico de la vida, 1913, nos lo deja claro. 

El universo visible, el que es hijo del instinto de  conservación, me viene estrecho, esme[fusion_builder_container hundred_percent=»yes» overflow=»visible»][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=»1_1″ background_position=»left top» background_color=»» border_size=»» border_color=»» border_style=»solid» spacing=»yes» background_image=»» background_repeat=»no-repeat» padding=»» margin_top=»0px» margin_bottom=»0px» class=»» id=»» animation_type=»» animation_speed=»0.3″ animation_direction=»left» hide_on_mobile=»no» center_content=»no» min_height=»none»][1] como una  jaula que me resulta chica, y contra cuyos barrotes da en sus revuelos mi alma; fáltame en él aire que  respirar. Más, más y cada vez más; quiero ser yo, y sin dejar de serlo, ser además los otros, adentrarme a la totalidad de las cosas visibles e invisibles, extenderme a lo ilimitado del espacio y prolongarme a lo inacabable del tiempo. De no serlo todo y por siempre, es como si no fuera, y por lo menos ser todo  yo, y serlo para siempre jamás. Y ser todo yo, es  ser todos los demás. ¿O todo o nada!

¡O todo o nada! ¿Y qué otro sentido puede tener  el «ser o no ser!» To be or no to sespiriano[2], el de aquel mismo poeta que hizo decir de Marcio en su Coroliano (V, 4) que sólo necesitaba la eternidad  para ser dios: he wants nothing of a god but eternity?  ¡Eternidad! ¡eternidad! Este es el anhelo; la sed de  eternidad es lo que se llama amor entre los hombres; y quien a otro ama es que quiere eternizarse  en él. Lo que no es eterno tampoco es real.

Gritos de las entrañas del alma ha arrancado a los  poetas de los tiempos todos esta tremenda visión del fluir de las olas de la vida […]

¡Todo pasa! Tal es el estribillo de los que han bebido de la fuente de la vida, boca al chorro, de los que han gustado del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal.

¡Ser, ser siempre, ser sin término, sed de ser, sed  de ser más! ¡hambre de Dios!, ¡sed de amor eternizante  y eterno!, ¡ser siempre!, ¡ser Dios!

 

Del sentimiento trágico de la vida. Alianza Editorial. (Col. Libro de bolsillo, nº 1168)



[1] Me es, me resulta

[2] Shakesperiano

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Víctor Villoria

Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Actualmente en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza Pulsa aquí para saber más de mí