Literatura,  Y más cosas

De otoño

 
Yo sé que hay quienes dicen: ¿por qué no canta ahora
con aquella locura armoniosa de antaño?
Ésos no ven la obra profunda de la hora,
la labor del minuto y el prodigio del año.
Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa,
cuando empecé a crecer, un vago y dulce son.
Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa:
¡dejad al huracán mover mi corazón!
 
Cantos de vida y esperanza, 1905

Una iniciativa por profesores y para profesores. Una ayuda para la educación y la enseñanza de la lengua y la literatura.