Literatura

Contexto histórico y cultura medieval

Contexto histórico.

La Edad Media y abarca un periodo histórico de más de mil años. Tradicionalmente se sitúa su comienzo en el año 476 d. C. con la caída del Imperio Romano de Occidente y su fin en 1492 con el descubrimiento de América y la invención de la imprenta por Gutenberg (hacia 1440).

La sociedad medieval fue durante siglos una sociedad básicamente rural. En los primeros siglos los campesinos se organizaban en torno a unas tierras propia y otras comunes, como bosques que compartían con sus vecinos. Estas comunidades fueron poco a poco absorbidas por señores, laicos o religiosos, a los que habían sido entregadas esas tierras; así surgió el feudalismo como modo de organización social, dividida en tres estamentos: la nobleza, encabezada por la corona, que constituía el poder político; la Iglesia, que se ocupaba de los asuntos religiosos, y el pueblo llano, el conjunto de la población.

Con la llegada del siglo XVI se advierten ya muchos de los cambios que se habían iniciado cien años antes. Florecieron las ciudades, el poder comenzó a concentrarse en el monarca y la nobleza fue perdiendo influencia en favor de la burguesía. Se crearon los primeros estados modernos y la figura del campesino se convirtió progresivamente en la del trabajador, intercambiando la fuerza de su trabajo por un salario. Estos enormes cambios se produjeron en medio de enormes tensiones, revueltas y guerras.

Cultura medieval y renacentista

Los monasterios, centros de culto y estudio, son los primeros focos de cultura, y en ellos surgen muchos de los textos medievales. Sin embargo, impera una noción cerrada del saber (todo está inventado y la labor del intelectual se reduce a la copia, no a la creación). Hablamos de un mundo inmutable cuyo centro es Dios, en una concepción teocéntrica de la realidad.

Por su parte, el pueblo llano tiene sus propios modos de expresión, de transmisión oral, muy ligados al paganismo y a los ciclos vitales de la naturaleza que el cristianismo no ha podido extirpar.

A finales de la Edad Media, y gracias al refinamiento de la aristocracia, la literatura escrita alcanza los palacios, donde la cultura se convierte en una marca de estatus social. La mujer, relegada al hogar y a las tareas agrícolas, conoce una relevancia sin precedentes en estos ambientes palaciegos (gracias, en parte, al auge del culto a la Virgen María), convirtiéndose en el punto nuclear del amor cortés.

Con la invención de la imprenta, la cultura se democratiza. La producción de libros es definitivamente más barata y pone al alcance de la burguesía, que cuenta con amplios recursos económicos, la posibilidad de codearse culturalmente con la nobleza. En este contexto se desarrolla el Humanismo, una corriente cultural propia del Renacimiento que supone una concepción antropocéntrica de la realidad. El hombre se convierte en la medida de todas las cosas y la Iglesia comienza a perder la hegemonía cultural. El individualismo, el vitalismo, el epicureísmo y el racionalismo cobran fuerza.

En España, la evolución que supone el Humanismo se ve, sin embargo, frenada en gran medida por el enorme poder de la Inquisición. La creación del Índice de libros prohibidos, de 1612, es buena muestra de hasta qué punto la Iglesia investigó, censuró y condicionó autores y obras durante el siglo anterior. A pesar de ello, al menos en lo formal, muchas de las innovaciones (fundamentalmente italianas), se incorporaron a la literatura española.

Apuntes Marea Verde

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