Literatura,  Poesía

Blas de Otero. Crecida

Crecida

Otra vez el impacto de la Segunda Guerra Mundial en la obra de Blas de Otero. Destacar la ausencia de pausas hasta los cinco últimos versos y el uso del versículo cargado de repeticiones léxicas y semánticas que crean un ambiente agobiante para el lector.

 

Con la sangre hasta la cintura, algunas veces

con la sangre hasta el borde de la boca,

voy

avanzando

lentamente, con la sangre hasta el borde de los labios

algunas veces,

voy

avanzando sobre este viejo suelo, sobre

la tierra hundida en sangre,

voy

avanzando lentamente, hundiendo los brazos

en sangre,

algunas

veces tragando sangre,

voy sobre Europa

como en la proa de un barco desmantelado

que hace sangre,

voy

mirando, algunas veces,

al cielo

bajo,

que refleja

la luz de la sangre roja derramada,

avanzo

muy

penosamente, hundidos los brazos en espesa

sangre,

es

como una esperma roja represada,

mis pies

pisan sangre de hombres vivos

muertos,

cortados de repente, heridos súbitos,

niños

con el pequeño corazón volcado, voy

sumido en sangre

salida,

algunas veces

sube hasta los ojos y no me deja ver,

no

veo más que sangre,

siempre sangre,

sobre Europa no hay más que

sangre.

Traigo una rosa en sangre entre las manos

ensangrentadas. Porque es que no hay más

que sangre,

y una horrorosa sed

dando gritos en medio de la sangre.

 

Blas de Otero, Ángel fieramente humano, 1950

Víctor Villoria

Profesor en la Consejería de Educación de Canarias. Actualmente en la Sección Internacional Española de Centro Internacional de Valbonne-Niza Pulsa aquí para saber más de mí