Yo que he servido al rey de Inglaterra.

Yo que he servido al rey de Inglaterra.

Bohumil Hrabal   
Ed Planeta 1997 Barcelona

ISBN   84-08-46216-4

La novela cuenta la trayectoria vital de un joven que logrará ascender en la escala social, de camarero a millonario. En el texto seleccionado, la ácida instantánea de un grupo de poderosos, donde el autor utiliza la ironía de manera especialmente corrosiva permite apreciar la descripción que se realiza de los personajes a través de su poco comportamiento, la posible crítica social de plena actualidad, los recursos cómicos de que se vale el autor para crear una situación cómica basada en el absurdo y el ambiente de intoxicación etílica en que se desenvuelven los personajes hacen evidentes los puntos de contacto con Las aventuras del bravo soldado Svejk, de Jaroslav Hasek. La transgresión de las reglas de comportamiento tiene en ambos un toque carnavalesco.

Además de esto, podemos explotar el texto teniendo en cuenta aspectos históricos y culturales. Estos privilegiados que atienden sus negocios rodeados de sirvientes que satisfacen el más mínimo de sus deseos, nos recuerdan demasiado a los nobles romanos, sus orgías, el vomitorium… Parece que no es algo ajeno a ninguna de las dos culturas, la latina y la eslava, como tampoco lo es el arte del regateo, que aparece manchado de racismo en este fragmento (no olvidemos el contexto: época, situación y personajes que interactúan).

            Sobre el aspecto formal, es de destacar la longitud de las oraciones para dar más dinamismo a la narración y tal vez para dar la sensación de desorden en el que tienen lugar los acontecimientos, esas enumeraciones de acciones que parecen sucederse de manera atropellada y absurda en medio de una orgía de lujo, placeres y servidumbre.

Págs 75, 76, 77.

 …Y aquí, en el Hotel Tranquilo, también constaté que el que descubrió que el trabajo ennoblece al hombre no era otro que uno de aquellos que se pasaban aquí la noche comiendo y bebiendo con hermosas señoritas en las rodillas, los ricos que saben ser felices como niños pequeños, y yo llegué a pensar que los hombres ricos están malditos o algo así, que las cabañas y los cuartitos y la sopa de leche y las patatas proporcionan a las personas sensación de felicidad y de bienestar, que la riqueza está como condenada… Pero según parece, incluso esta verborrea sobre la felicidad en las cabañas también la pensaron estos huéspedes nuestros, a los que les daba igual cuánto se gastaban en una noche, que tiraban los billetes en todas las direcciones del mundo y eso les sentaba bien… nunca he visto unos hombres más felices que aquellos ricos industriales y empresarios… como ya he dicho, sabían brincar y alegrarse la vida como pequeños polimorfos perversos, incluso se gastaban jugarretas y se tendían celadas mutuamente, tanto tiempo tenían para todo… y siempre en medio de aquellas juergas, de pronto uno preguntaba al otro si no le haría falta un vagón de cerdos húngaros o dos o incluso un convoy entero. Y luego el otro, mirando cómo nuestro criado partía la leña –y es que estos ricos tenían la impresión de que ese criado era la persona más feliz del mundo, pues miraban con ensoñación ese trabajo, al que tenían en mucha estima pero nunca ejercían, y si tuvieran que hacerlo se sentirían desgraciados y se esfumaría su felicidad-, y luego el otro, de pronto preguntaba: podría tener en Hamburgo un barco con pieles de vaca del Congo, ¿sabrías qué hacer con ellas? Y el segundo, como si no se tratara de un barco, sino de una sola piel… ¿Y qué comisión tendría? Y el primero dijo que cinco, y el segundo dijo ocho, hay riesgos de que estén agusanadas, los negros las salan mal… Y entonces el primero tendió la mano y dijo siete… y se miraron durante un rato el uno al otro a los ojos, y luego se dieron un apretón de manos… y se volvieron con las señoritas y esas manos suyas seguían manoseando los pechos de las mujeres desnudas y, más allá (…)pero desde el instante en que habían comprado o vendido trenes de cerditos y barcos de pieles, desde ese momento estaban como si hubieran rejuvenecido doblemente. Algunos de nuestros clientes compraban o vendían aquí calles enteras de casas con pisos de alquiler, incluso estuvieron aquí en venta, y se vendieron, un castillo y dos palacios, se compró y se vendió una fábrica, y los legados generales acordaron aquí suministros de sobres para toda Europa, se acordaron préstamos por quinientos mil millones de coronas para algún sitio de los Balcanes, se vendieron dos trenes de munición, se suministró aquí armamento para varios regimientos árabes… y siempre de la misma manera, con champán, señoritas y coñac francés, y con miradas por la ventana al criado iluminado desde arriba que partía leña… Durante los paseos por el parque en las noches de luna jugaban a tula y la gallinita ciega, que terminaban en los montoncitos de heno, puestos por el patrón en el jardín también como decoración, igual que el criado leñador… luego volvían al alba con el cabello y la vestimenta llenos de grava y pajitas de heno, todos felices como después de una función… y repartían a los músicos y a mí billetes de cien, puñados llenos de billetes de cien, con miradas significativas de que no habíamos visto ni oído nada, aunque lo habíamos visto y oído todo, mientras tanto el jefe se inclinaba desde la silla (…) porque nuestro patrón se acordaba siempre de todo, incluso si alguien sobre la madrugada deseara un vaso de leche fresca o de nata fría, todo ello estaba aquí, incluso para vomitar teníamos en las ” toilettes” alicatadas una instalación especial, una especie de bacín colectivo parecido a un abrevadero de caballos, que tenía por encima unos pasamanos, de modo que los huéspedes estaban de pie, agarrados de la barra, y arrojaban en grupo, dándose mutuamente coraje, mientras que yo, si devolvía, sentía pudor aunque nadie me viera devolver, pero las gentes adineradas vomitaban como si eso formara parte del banquete de la educación, se volvían con lágrimas en los ojos, pero transcurrido un rato, otra vez comían y bebían, aún con mayor apetito, igual que los antiguos eslavos…

 

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