Vocabulario jurídico, normativo y administrativo.

Los textos jurídicos, y normativos presentan serias dificultades para el alumnado porque no son habituales en la vida de un adolescente. Este documento los introduce en su uso y los anima a crear una solicitud formal. 

Estos textos buscan la claridad; aunque a veces sus expresiones son complicadas y debemos leerlos varias veces. Con los textos administrativos se establece una comunicación entre la Administración y el público. Se consideran textos normativos los reglamentos, las normas de funcionamiento o conducta, las condiciones para participar de una determinada actividad, las instrucciones de aparatos eléctricos, las leyes, los mandamientos, los manuales, recetas… En un instituto escolar existen multitud de textos normativos que regulan la vida académica. En un texto de tipo jurídico o administrativo, lo más importante es el léxico. Sin embargo, este léxico entraña gran dificultad a menudo ya que está dirigido a un público no especializado. Es un tipo de lenguaje con palabras y expresiones hoy en desuso. Los rasgos comunes más destacados son:

 

  • Empleo de oraciones muy largas, con mucha subordinación.
  • Abundancia de sustantivos abstractos, acabados en –ismo.
  • Utilización de adjetivos valorativos.
  • Empleo de locuciones prepositivas: a causa de, con efecto, so pena de, al amparo de
  • Abundancia en el empleo de siglas BOE, LOMCE, DNI, ….
  • Utilización del futuro con valor imperativo
  • Vocabulario en desuso.
  • Latinismos.
  • Se prefiere la pasiva en vez de la activa.

 

 

LATINISMOS

Llamamos latinismo a toda palabra o expresión latina. La RAE considera que los latinismos deben escribirse del miso modo que los extranjerismos (en cursiva y sin tilde). No debe confundirse con aquellas palabras incorporadas a la lengua española, aunque tengan una expresión semejante a la de un latinismo. Estas palabras designan realidades existentes en nuestro mundo actual y, por lo tanto, deben escribirse siguiendo la ortografía de nuestra lengua. Son ejemplos: accésit, superávit, ratio, currículum, lapsus, réquiem , in extremis, in albis, percata minuta, in fraganti, hábitat, lapsus, mea culpa, ultimátum, vox pópuli…

 

Latinismos que debes conocer son: sine die, conditio sine qua non, ad hoc, ad limitum, alea jacta est, contra natura, cum laude, ex profeso, grosso modo, ipso facto, homo sapiens, motu proprio, cogito ergo sum

 

ACTIVIDADES

1– Observa los ejemplos de solicitud y acta que aparecen en la unidad. Redacta:

  • Una solicitud al director para organizar una actividad que dure un fin de semana, por ej.: una visita cultural a Olmedo.
  • Un acta de la sesión de tutoría en la que se elija al delegado/a.

2– Busca una receta de cocina. Explica todos los rasgos que observas, por los cuales podemos considerarla un texto normativo.

3– Lee el texto de George Perec La vida: instrucciones de uso y conviértelo en un texto normativo.

4– Busca el significado de los latinismos, y las palabras latinas incorporadas a nuestra lengua que has estudiado en esta página.

5– ¿Quién dijo alea jacta est? Y ¿cogito, ergo sum?

 

Morellet tenía poco que hacer. Cada quince días le subía Smautf el puzzle cuya difícil reconstrucción acababa de realizar, una vez más, Bartlebooth. Morellet lo metía en un marco de metal y lo introducía en una prensa especial, obteniendo una copia del cortado. A partir de esta copia, fabricaba por electrolisis un bastidor calado, un rígido y mágico encaje de metal, que reproducía fielmente todas las líneas del puzzle, sobre el que se hallaba entonces finamente ajustada aquella matriz. Tras preparar su suspensión de yeso, calentada a la temperatura exigida, Morellet llenaba la microjeringuilla y la fijaba a un brazo articulado de tal manera que la punta de la aguja, cuyo espesor no superaba unas pocas micras, se apoyaba exactamente en el calado de la plantilla. El resto de la operación era automático; la expulsión del yeso y el desplazamiento de la jeringuilla estaban dirigidos por un dispositivo electrónico a partir de una tabla X–Y, lo cual aseguraba un depósito lento pero regular de la substancia.

La última parte del trabajo no era de la incumbencia del auxiliar de laboratorio: el puzzle vuelto a juntar, transformado de nuevo en acuarela pegada a una delgada placa de madera de chopo, se mandaba al restaurador Guyomard, quien despegaba con un instrumento cortante la hoja de papel Whatman y eliminaba cualquier rastro de cola en el dorso, operaciones delicadas, pero rutinarias para aquel experto que se había hecho famoso extrayendo unos frescos cubiertos con varias capas de yeso y pintura y partiendo en dos, en el sentido del grosor, una hoja de papel en la que Hans Bellmer había dibujado por las dos caras.

 

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