Uso de la lengua: textos orales

Los textos orales nunca se trabajan suficientemente. En esta  entrada pretendemos solventar este problema.

Una comunicación eficaz en contextos formales requiere atender a lo que decimos y a cómo lo decimos.

  • Presta atención a la pronunciación correcta. Recuerda que fenómenos como el seseo o el yeísmo están aceptados por la norma culta. Nos referimos a evitar vulgarismos como pronunciar azár por azahar, cambiar o reducir diptongos pos por pues, no pronunciar los grupos consonánticos como atuación por actuación, o eliminar consonantes, especialmente en los participios como cansao por cansado.
  • La expresión debe ser natural y fluida. Debes evitar también la pedantería y la ultracorrección. Por ejemplo, aficción por afición o Bilbado por Bilbao. Para lograr esta naturalidad es bueno practicar nuestras intervenciones públicas.
  • Al pronunciar extranjerismos, podemos emplear la pronunciación originaria si la conocemos, o adaptar la palabra a la forma en la que la pronunciamos en nuestro idioma: así, sangüich o sanvich.
  • Cuida la prosodia, esto es, la entonación. Procura que no sea monótona. Introduce cambios de forma estratégica en el tono que emplees para atraer la atención de tu auditorio. Respeta la acentuación de las palabras tónicas en la emisión de tus enunciados: órfandad por orfandad.
  • No descuides la comunicación no verbal: ropa, aspecto, movimientos, gestos, dirección de la mirada. Aunque puede haber margen para la naturalidad, ensaya tus movimientos y conoce tus flaquezas para suplirlas (tener un bolígrafo en la mano, evitar la ropa que nos incomoda, etc.).
  • Utiliza moderadamente el humor, las citas a otros autores, los tópicos y las frases hechas. Que la parte fundamental de tu discurso o intervención se sustente en una argumentación sólida.
  • Prepara el tema del que vas a hablar y adelántate a las posibles preguntas que te pueden hacer, incluso las que puedan resultarte más incómodas o impertinentes. Si no dispones de la información necesaria para contestar, discúlpate, pero no la inventes. No respondas a la defensiva.
  • No olvides las fórmulas de cortesía: saludos, agradecimientos, despedidas, etc.

 

Apología de Sócrates

Lo que a vosotros, oh hombres de Atenas, os hayan mis acusadores hecho sentir, no lo sé. Cuanto a mí, han me hecho casi desconocerme a mí mismo: tan poderosamente han hablado. Aunque de verdad al menos, nada, por decirlo así, han dicho.

Pero de una cosa, muy señaladamente, de entre todas las que han urdido, me ha maravillado; y es, cuando han dicho ser necesario que estéis alerta para no dejaros engañar por mí como fuerte en el hablar. Pues el no temer ellos la afrenta de verse luego desmentidos de hecho por mí, cuando aparezca yo sin fuerza alguna en el decir, esto lo tengo por la mayor de todas sus impudencias. A no ser que llamen ellos hablar fuerte, al hablar la verdad. Y aun cuando tal lo llamen confesaré yo, sin embargo, no ser orador al modo que ellos. Pues como he dicho, o un ápice o nada han hablado de cierto. Vosotros, empero, oiréis de mí la verdad entera. Confío en que será justo lo que diré.

En realidad de verdad, oh, hombres de Atenas, lo que os pido y suplico es esto: si me oyereis defenderme con las mismas palabras que he acostumbrado en plazas y mercados, donde muchos de vosotros las han oído, y en otras partes; no os sorprendáis de ello ni tumultuéis. Es ésta la primera vez que vengo a un tribunal, teniendo ya setenta años. Inexperto, por tanto, y extraño soy al lenguaje de aquí. Por donde, al modo que, si fuese yo realmente extranjero, me perdonaríais a buen seguro, caso de expresarme en la lengua y manera con que me hubiera criado; así también ahora os pido lo propio: que, en mi sentir, es justo; esto es, que me dejéis hablar como yo quiera, sea mal, sea bien; y que sólo miréis esto y que sólo á esto apliquéis el alma: si es justo lo que digo ó no. Que en esto está la virtud del juez: la del orador, en decir la verdad.

Platón

 

ACTIVIDADES

1– Preparad una simulación de una entrevista de trabajo. Tratad de ser realistas en vuestro currículum y en el puesto de trabajo para que la actividad resulte útil.

2– Elaborad un discurso para que el delegado lleve a una junta de evaluación. Plantead en él las mejoras que pueden ponerse en práctica en vuestro curso.

3– Preparad la lectura en clase del fragmento de la defensa de Sócrates que os planteamos aquí. Tras la lectura por vuestra parte, poned en común vuestras conclusiones sobre el resultado.

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