Unamuno. No me mires así a los ojos…

Uno de los poemas más estremecedores sobre la educación es este que Unamuno dedica a su propio hijo

No me mires así a los ojos, hijo mío,

No me mires así a los ojos, hijo mío,
no quiero que me arranques mi secreto,
y cuando yo te falte
sea el veneno de tu pobre vida.
Nunca, nunca la sombra de tu padre
te vele el sol de la alegría dulce.
¿Alegría te dije?
No, no te quiero alegre,
pues en la tierra
para vivir alegre
menester es ser santo o ser imbécil.
De imbécil, Dios te libre,
y de santo… ¡no sé lo que decirte!

Miguel de Unamuno, Poesías, 1907

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