Tema 37. Géneros narrativos

 
Descubrir aquello que sólo una novela puede descubrir
es la única razón de ser de la novela (Hermann Broch)
 
1. Introducción: dificultades tradición genérica. Bases de los géneros narrativos:novela.
2. Los géneros épico-narrativos. Bases. Epopeya y novela.
2.1. Evolución en la teoría genérica.
3. Géneros narrativos. Tipología esencial y evolución. Poesía épica.
3.1. De la epopeya antigua a los cantares de gesta. El romance.
3.2. Formas breves de tradición oral: mito, saga, leyenda, milagro, fábula, superstición.
         3.3. De los exempla y las colecciones de relatos morales a la novela corta y el cuento.
4. La novela.
         4.1. Concepto y clasificación.
         4.2. Orígenes.
         4.3. Evolución y tipología.
5. Otros géneros narrativos. Biografía, memorias, género epistolar, género histórico, periodismo,….
6. Técnicas narrativas???? (tema 26).     
 
1. INTRODUCCIÓN.
– Recuperar elementos de tema 36 sobre la dificultad de clasificación genérica.
– El épico-narrativo (GBHC) es un género muy metamórfico y variado que ha tenido una larguísima historia llena de cambios, modificaciones, fusiones, que se manifiesta con especial intensidad en los experimentos novelescos del siglo XX (desde Joyce o Proust hasta Buton o Benet). Subgéneros nuevos que aparecen y desaparecen, experimentos, fusiones – algunos sin nombre siquiera – dificultan la clasificación del género.
– Por coherencia con GBHC y con tema 40 quedan fuera los géneros didáctico-ensayísticos.
 
2.- LOS GÉNEROS NARRATIVOS.
Este término agrupa tanto al género épico como a la novela y al cuento. GBHC lo llaman “géneros épico narrativos” e incluye todos los derivados de las dos grandes formas básicas: la epopeya y la novela.Según estos autores habría habido un proceso de transformación que iría desde la epopeya homérica a la novela cervantina pasando por los distintos tipos de romances y novelas. Desde el romance habrían surgido un Romance en verso (Chretien de Troyes) y otro en prosa (Amadís).
En el proceso de transformación que va de la epopeya primitiva a la narrativa moderna, la tradición oral desempeña un papel fundamental ya que permite la difusión a través de los tiempos de mitos, leyendas e historias tradicionales. La tradición escrita conservó durante mucho tiempo muchas características de la oral. Así, surgieron dos tipos antitéticos de narrativa: Empírico (fiel a la realidad) y Fantástico (fiel un plano ideal), que la novela sabría fusionar a partir de Cervantes.
Para Aguiar e Silva, la narrativa representa “la interacción del hombre y del medio histórico y social que lo envuelve”, o sea, como decía Hegel, la narrativa se caracteriza por representar “la totalidad de los objetos”. La forma arquetípica del género narrativo establece una polaridad entre el narrador y el mundo objetivo que este crea: si interviene o no, si profundiza en unos personajes o en otros, si describe la totalidad de las relaciones (espacios, lugares, costumbres, vestuario,…). Rasgo fundamental del género, como acentúa Lukacs, es la importancia del tiempo ( la durée bergsoniana), que lo diferencia de lírica y drama y también separa épica y novela, pues aunque aquélla “concede lugar al tiempo, no conoce verdaderamente el tiempo real, concreto, vivido, que es una fuerza de transformación y de creación”, sino que el sólo una forma más de realzar la grandeza de las hazañas. En relación con esto, otra característica del género narrativo es el dinanismo, el “mundo novelesco es el mundo del devenir”, toda historia narrativa es la de unos personajes en un espacio sometidos al paso del tiempo.
 
2.1. GÉNEROS NARRATIVOS EN LA TEORÍA DE LOS GÉNEROS.
 
Aristóteles sitúa el género épico, en el marco de su teoría de mímesis, como un género mixto entre teatro y "lírica". El poeta narra en su propio nombre (como en la lírica) y a veces representa directamente la acción (como en la dramática). En cuanto a las especies y partes de la epopeya indica que son las mismas que las de la tragedia, pero la epopeya puede presentar muchas partes realizándose simultáneamente. Concluye Aristóteles en la superioridad de la tragedia frente a la epopeya porque aquella tiene música y espectáculo, es visible en la lectura y en la representación, es menos extensa y tiene más unidad de acción puesto que la epopeya no tiene unidad de lugar.
En la Edad Media la tendencia a la contaminación de formas narrativas, líricas y épicas, de prosa y de verso, se refleja en la Divina Comedia. En el Renacimiento, el Pinciano inserta el género novelesco en la doctrina aristotélica a través de la épica. Cervantes, en sus Novelas ejemplares, es muy consciente de estar contribuyendo a la creación de un nuevo género. La novela, a la que llama romance, no es más que una clase de épica: la que se basa en la pura ficción. El Neoclasicismo no aportará nada nuevo ni esencial respecto de la narrativa.
Los géneros narrativos se revalorizan con el romanticismo. Friedrich Schlegel considera que la novela es el género sustancial, el género de géneros, ya que comprende mito, narración, romanticismo, ironía, etc. Jean Paul Richter, siempre crítico con la división genérica, afirmo que lo satírico, lo sentimental, lo humorístico serán entidades superiores a los géneros mismos, de tal manera que es posible encontrar combinaciones como la novela dramática o la novela épica. Hegel caracteriza a los géneros literarios como mediadores entre la creación artística y el ideal de belleza y verdad que quiere ser expresado. (Ver nota 1: la épica como “conjunto de la concepción del mundo y la objetividad”). Manuel de Revilla, influenciado por Hegel, considera que la épica es unos de los géneros fundamentales objetivos, frente a los géneros subjetivos o mixtos, entre los que figura la novela.
La Crítica Estilística recoge las teorías de Croce y propone la sustitución del concepto de género por el de estilo. El estilo épico, elevado y esencialmente narrativo se puede dar en muy diversas obras que no tienen por qué corresponder con las formas tradicionales de la épica.
Los formalistas rusos parten de la perspectiva de los géneros en continua evolución. Tomachevski considera que los géneros son algo vivo y presente en la memoria literaria. Jakobson considera que, básicamente, lo épico se correspondería con la función referencial y la tercera persona; este punto se repetiría a lo largo de la evolución del género.
La crítica marxista, Luckacs y Gramsci, considera que los géneros sufren los cambios motivados por el proceso dialéctico de la historia. De Hegel a Lukacs la novela se considera la epopeya moderna de la burguesía, pero para éste el fondo social es una realidad degradada en la que se aventura el personajes como ser problemático: el protagonista moderno, que no tiene bases seguras en las que afianzarse ni seguridad alguna de las metas que persigue. Según la reacción del antihéroe moderno, Lukacs distingue diferentes tipos de novela: el Quijote se enfrenta trágica y patéticamente con el mundo siendo por ello degradado, los protas de La educación sentimental tratan de situarse por encima del resto, mientras que el Whilhelm Maister de Goethe trata de hallar una tercera vía de conciliación entre el yo y el mundo.
Bakhtin concede gran importancia al género que pasa a ser el objeto central de la Poética, ya que asegura una estructura estable al discurso. Para analizar los géneros crea nuevos conceptos, entre los que destacan la “pluridiscursividad” social inherente a todo discurso narrativo y la “voz ideológica”. Según la voz ideológica los géneros pueden ser monológicos (tendrían naturaleza idealista y homogeneidad estilística como en la novela pastoril…) y dialógicos (ofrecen una imagen heterogénea del mundo y en el discurso se mezcla la réplica del autor y su interpretación, como en la novela actual).
         Según Kundera, el espíritu de la novela es el de la complejidad (cada novela nos dice que las cosas son más complejas de lo que creemos) y el de la continuidad (cada obra es una respuesta a todas las que la han precedido) (L’art du roman, 1987).
 
 
 
 
 
3.- LOS GÉNEROS NARRATIVOS. TIPOLOGÍA ESENCIAL Y EVOLUCIÓN.
 
Tabla de géneros épico-narrativos según GBHC
EPOPEYA
“Romans” medievales
Narraciones en prosa (cuento)
Novela corta (novella) y cuento
NOVELA
Mimesis de personajes de condición noble o heroica con ritmo único gracias a largas tiradas de versos monocordes.
Iliada, Odisea. 
Incluye: mito, saga, gesta, leyenda, himno, cosmogonías, teogonías,…. Epopeya medieval y epopeya renacentista.
Subgéneros épicos en versos que acentúan la narratividad del discurso: milagros, fábulas, fabliaux, leyendas, romances, gestas,…
Narraciones en prosa que aún conservan el mundo referencial propio de la epopeya:
exemplo, fabliaux. fábula, cuentos folklóricos,..
Desde Bocaccio, surgen la novella y el roman. La novela corta es una narración breve de estructura simple, acción condensada y sicología no exhaustiva. Tuvo su esplendor de los siglos XIV a XVII.
Novela pastoril, morisca, bizantina, picaresca, de aventuras, de viajes, epistolar, de caballerías. Aunque 1605 es al año clave (DQ), el inicio de la novela moderna. De aquí todos los géneros: novela de aprendizaje, de folletín, realista, naturalista, polifónica, lírica, policíaca, dialogada, metanovela,…
 
3.1.- POESÍA ÉPICA.
 
Epos significa en griego narración. Poesía épica será la que narra las hazañas de héroes históricos o legendarios. Se considera de carácter objetivo, sin embargo Lapesa considera que el poeta es subjetivo puesto que relata hazañas cercanas. Además en ocasiones la trama manifiesta ideas y concepciones personales del universo. Según M&F es discurso en metro transmitido oralmente por aedos o rapsodas, primera manifestación literaria de cualquier civilización: “sus realizaciones se remontan a un antiguo patrimonio de mitos y de leyendas, en que se alía con frecuencia lo imaginario religioso con historias de héroes unidos a los destinos de un pueblo”:
 
Epopeya.
En esta etiqueta caben desde el Gilgamesh mesopotámico, hasta los cantos de la Odisea, Iliada, Eneida de la tradición grecolatina pasando por las textos indios Mahabharata, Ramayana y Purana. En todas ellas, el héroe o los héroes actúan – según estructuras narrativas básicas universales – en un pasado fabuloso e indeterminado en el que se arraiga el origen legendario de la comunidad creadora del poema. Según Aristóteles los caracteres del género son: mímesis de acciones y personajes de condición noble o heroica, sujeta a un ritmo único, con un mismo verso o serie estrófica a través de largas tiradas. Hegel considera que toda nación tiene su poema épico en el que se reflejan los intereses de la colectividad.
En este mismo subgénero pueden incluirse las grandes creaciones occidentales medievales,”con caracteres muy semejantes a los poemas homéricos” aunque creadas a la luz de una cultura cristiana a la cual se adapta el sistema de valores y creencias de los héroes, adalides y paladines de estas obras. Así, la epopeya medieval, o cantar de gesta, refería las hazañas de un héroe de cualidades sobrehumanas en el que se concentran las virtudes de un pueblo. El género se iría transformando hasta la epopeya renacentista, pasando por creaciones épicas intermedias con El libro de Aleixandres, La Divina Comedia, los ciclos épicos bretones de tema artúrico,….
Pidal concede una importancia fundamental a la epopeya en la creación de los restantes géneros literarios, pues considera que los ecos de la epopeya se mantuvieron en la tradición oral.
Todas ellas solían tener acompañamiento musical que correspondía a los rapsodas griegos, los scopas germanos o los juglares medievales.
         Epopeya renacentista.
         En el siglo XVI el género queda en manos de autores cultos que, sin las motivaciones propias de la epopeya clásica, componer largo poemas cultos de índole narrativa y tema heroico que nada tienes que ver con los orígenes populares y valores que propugnaba la otra. Aquí entra desde La Araucana(Ercilla); Os Lusiadas (Camoes), La Cristíada (vida épica de Cristo de Fray Diego de Hojeda), Lost Paradise (Milton), Gerusalemme Liberata (Tasso), hasta las obras burlescas italianas Orlando innamorato (Tasso) y Orlando furioso (Ariosto) y españolas La Mosquea(Villaviciosa), La Gatomaquia (Lope). En el siglo XIX se recupera la épica con obra con obras de corte nacionalista como L’Atlantida de Verdaguer o el Martín Fierro de J. Hernández.
Romances y romans.
         En la confusión de géneros y formas típica de la Edad Media surgen multitud de subgéneros narrativos que mezclan lo escrito y lo oral, el verso y la narración, lo épico y lo lírico. Desde las series de romances españoles derivados – según Lapesa y Pidal – de los cantares de gesta – conservados o perdidos – primitivos, hasta las diferentes formas de tradición narrativa oral, pasando por formas varias en prosa – cuento, exempla, novella, roman -. Fundamental será el roman de ciclo artúrico de Chretién de Troyes pues sentará las bases de la novela de aventuras medieval y de los libros de caballerías.
 
 
3.2. FORMAS BREVES DE TRADICIÓN ORAL.
         Ya se ha dicho: fundamentales para la conservación y difusión de temas y ciclos a lo largo del tiempo. Distinguismos:
Ø       Mito. Relato tradicional que cuenta la actuación memorable de unos personajes extraordinarios en un tiempo prestigioso y lejano. Permite la transmisión simbólica de valores y su valor varía en función de la época.
Ø       Saga. Relatos transmitidos oralmente y referidos a la colonización de Islandia y a su proceso de conversión al cristianismo en el XI. Utilizado hoy para las narraciones que recogen la historia de una familia.
Ø       Leyenda. Forma simple de transmisión oral de importancia en la tradición cristiana que la dotó de un carácter trascendente. Destaca el "Sancta Sanctorum". En el Romanticismo se retoma esta forma en la literatura escrita: las "Leyendas" de Becquer, de tonos variados, siempre fantásticos y en ocasiones inspirados en leyendas populares son un ejemplo.
Ø       Milagro. Narración semejante a la leyenda pero de carácter doctrinal, en las que se refieren acciones salvadoras de un santo y de gran desarrollo en la Edad Media. Puede ser prosa o verso e intentaba consolidar la devoción.
Ø       Fábula. Forma breve cultivada en Grecia por Esopo y Fedro, de sentido moral e intelectual y casi siempre protagonizada por animales y con una intención moral e intelectual.
 
         3.3. De los exempla y las colecciones de relatos morales a la novela corta y el cuento.
 
El exemplum es una forma simple de intención culta, núcleo de la cuentística medieval, de posible origen oriental, muy importante en el desarrollo de la prosa doctrinal. Destaca "Disciplina clericalis" de Pedro Alfonso y Don Juan Manuel que introduce un uso perspectivista del diálogo, el uso del proverbio y fija la estructura definitiva en prosa, además de un inteligente uso de los recursos estructurales de diferentes subgéneros. 
Diversos subgéneros más pueden englobarse (según GBHC) bajo las etiquetas cuento y novella. Esta estaba ligada al modelo bocacciano, mientras que el otros lo estaba al exemplum. La confusión terminológica en castellano entre romance, novela, novela corte, cuento, romans es enorme. En todo caso hablamos de una serie de subgéneros narrativos breves de los que surgen formas narrativas modernas como:
Cuento. Según Lapesa, cuento es "un relato breve de asunto ficticio; en él pueden distinguirse tres tipos fundamentales: el fantástico, simple juego de imaginación; el anecdótico y el doctrinal o didáctico, que constituye una variedad de la fábula o el apólogo”. Las fuentes del cuento de intención moralizante son la literatura india y la árabe, que influyeron en los cuentos de D. Juan Manuel y del Arcipreste de Hita. García Berrio y Huerta Calvo clasifican así:
Cuento folklórico. Surgido de la tradición oral.
Cuento literario. Narración breve en prosa, que, por mucho que se apoye en un suceder real revela siempre la imaginación de un narrador individual.
Cuento maravilloso. Se juega con lo maravilloso desde un p. de vista racional. Hermanos Grimm.
Cuento realista. Cultivado en el XIX por Maupaussant, Daudet y Clarín.
Cuento de terror. Poe. Hoffman.
 
4. LA NOVELA.
 
4.1. Concepto. Clasificaciones.
Es la forma narrativa de mayor variedad y difusión y la que ofrece mayor dificultad para su definición. Con ese nombre, según Lapesa, se definen obras que sólo tienen en común el ser un relato no histórico en prosa. Tan compleja es su clasificación debido a que es un género del que siempre se ha dicho que en él “cabe todo” que Cela lo definió diciendo que “es novela cualquier libro en cuya tapa pone <novela>”.
El origen del género, no como se conoce hoy, suelen situarse en el período tardohelenístico (s. II d. C.): la Historia etiópica de Teágenes y Clariclea de Heliodoro de Emesa, el Dafnis y Cloe de Longo, el Satiricon de Petronio, El asno de oro de Apuleyo. Las primeras son relatos amorosos muy estilizados mientras que las romanas tienden a lo picaresco – burlesco.
El nombre de novela, sin embargo, procede de Italia, en donde se inicia esta forma con Bocaccio (1313-1375) en el Decameron y la Fiammeta. Continúan esta tradición Piccolomini con "Historia de duobus amantibus", Cervantes con "Las Novelas ejemplares" y Lope con "Novelas a Marcia Leonarda".
Desde que la novela corta pierde sus vinculaciones temáticas con la bocacciana queda definida en función de su extensión con respecto a novela; de ahí que los límites para distinguirlas no estén claros.
"Roman" y "romance". Es un relato medieval, de variada extensión, a menudo escrito en verso, que en Francia recibió este nombre y que puede corresponderse con el concepto de novela corta enunciado anteriormente. Roman de la Rose. Amadís y Tirant.
Para GB y HC la diferencia fundamental entre ambas formas es la siguiente: romance (ficción fantástica) / novela (ficción de ambiente cotidiano y realista)
 
Siguiendo a Ortega, Lapesa distingue varios tipos fundamentales de novelas:
Según la relación con la realidad. Novelas ilusionistas (ambiente fantástico, personajes extraordinarios) y novelas realistas (pueden ser psicológicas y de costumbres).
Según la posición del narrador (novelas de tesis y novelas objetivas ideales).
Según el asunto y ambiente (temas muy variados)
 
4.2. Origen y Evolución.
Bajtín situó el origen de este subgénero en la novela griega que junto a otras formas expresivas no novelescas como el diálogo platónico o la sátira menipea constituirían el núcleo central de esta génesis.
Lapesa (Introducción a los estudios literarios, 1986) considera que la Antigüedad clásica no conoció la novela. Su origen se relaciona más con la literatura oriental. La verdadera novela occidental es la caballeresca y ésta tiene su origen en la épica y en sus prosificaciones. Todas las novelas hasta el XVI se limitan a ensartar episodios de tono generalmente idealista.
         Los relatos poéticos épicos medievales originaron obras en prosa de las que nacerían los libros de caballerías. El Amadís o las obras de Chretien de Toryes, por ejemplo, contaban aún con muchos elementos comunes a la épica, como la vida fantástica del héroe, la aparición de hadas y encantadores…
Con el Renacimiento surge el interés por lo individual con la Fiammeta bocacciana, que se refleja en "La Cárcel de Amor". Lo sentimental se asocia a lo caballeresco. Las Novelas pastoriles tienen su precedente en las Bucólicas y Geórgicas de Virgilio y fueron muy imitadas por Sannazaro, Jorge de Montemayor y Cervantes. La Novela griega o bizantina tiene como eje los viajes y las aventuras. Procede de la Antigüedad clásica y destacan "Los trabajos de Persiles" y algunas Novelas ejemplares de Cervantes, son narraciones de castos amores sometidos a diversas peripecias y vicisitudes tras las cuales son felizmente resueltos. La Novela morisca es una narración de aventuras sentimental en un ambiente fronterizo e idealizado. Todos estos géneros – narrativa idealista – tienen una interpretación neoplatónica del mundo dada la importancia que conceden al amor.
El siglo XVI contemplará el final del proceso que conduce a la novela moderna. La Novela Picaresca tiene un papel fundamental. El Lazarillo (1554) con su retrato caricaturesco y desencantando de una sociedad en la que un protagonista antiheroico va degradándose progresivamente en su aventura por sobrevivir y no pasar hambre introduce de forma descarnada el realismo en la novela y funda el género picaresco. Su continuaciones por Alemán, Quevedo, Espinel establece los rasgos del género: protagonista de clase baja que lucha por sobrevivir y ascender socialmente, relato falsamente autobiográfico – visión de la vida sesgada desde un estrato social concreto -, realismo, figura antiheroica, voluntad crítica – satírica – burlesca. según Rico, “el Lazarillo se pretendía fuera del ámbito de la literatura y quería ocupar un espacio en la realidad, ser un pedazo de la vidad real. En esa andadura se hallan a su vez el origen y la novedad fundamental de la novela realista: la revolución que engendra la ficción emblemática de la modernidad.”
El Quijote ha sido tradicionalmente reconocido como el punto de inflexión en la evolución del género y el inicio de la novela realista moderna. El mundo imaginario de la novela anterior a Cervantes subsiste sólo en la imaginación enferma de un insensato sometido al constante ridículo de sus coetáneos. “La novela moderna no se constituye sólo a base de la disolución de la narrativa puramente imaginativa del barroco, sino también a base de la descomposición de la estética clásica” (Aguiar e Silva).
A la vez que España protagonizaba la fundación de la novela moderna, aparecían en otros países obras que llevaban el género a grandes logros a través de la rama humorística e irónica; Gargantúa y Pantagruel  y más tarde las obras de Sterne, Swift, Fielding.
El s. XVII contempla el nacimiento de la novela burguesa y una progresiva profundización en los elementos de análisis psicológico, ético y social: Defoe, Richardson, Goldsmith, Diderot, Voltaire, Sade. Con la exacerbada sensibilidad romántica se abre la novela la sentimentalidad (Goethe), la histórico (Scott, Larra, Gil y Carrasco,…) y a lo gótico (Stoker, Shelley, Poe). Se despliegan en la novela todos los recursos de análisis individual y social y se va adaptando para acoger todos los temas y todas las ideas, apta para expresar los multiformes aspectos del hombre y del mundo: el realismo y el siglo XX suponen el apogeo del género, cuya importancia desplazará en los gustos generales del público a las demás genéricas.
Agotada la veta realista – naturalista, explotados todos los recursos de la novela burguesa, el siglo XX se dedicará a la explotación de los recursos expresivos del género: Proust, Joyce, Kafka, Faulkner consolidan técnicas narrativas diversas (monólogo interior, variedad formal, manipulación temporal, correlatos objetivos, diálogos, descripciones, alegorías, símbolos…), el discurso novelístico se complica hasta la experimentación radical formal (Benet, Butor, Robbe-Grilelt) o lingüística (Cortázar). A la vez, se populariza y se comercializa entre el gran público, cayendo habitualmente en la trivialización o banalización propia de los productos de consumo masivo, y diversificando su temática.
 
4.3. Tipología.
Ernésto Sábato dice "la tarea de clasificar la novela es inútil, pues es un género cuya única característica es la de haber tenido todas las características y haber sufrido todas las violaciones".
 
Ø       Algunos tipos contemporáneos.
Novela lírica. Recude el valor narrativa al punto de vista de la subjetividad, al yo lírico. El lobo estepario, Muerte en Venecia, Las Sonatas.
Nouveau Roman. Samuel Beckett. Cuestiona las nociones clásicas de personaje, acción y ambiente; niega importancia al personaje y potencia la descripción frente a la narración. Recibe el nombre de novela objetiva.
Novelas poemáticas. Integra las virtudes del texto poético por excelentcia. "Saúl ante Samuel" de Juan Benet.
Novela lúdica. Juego formal-expresivo.
Novela policial. Poe con "Los crímenes…", Conand Doyle y "Sherlock Holmes", Eduardo Mendoza, Eco.
Ø       Tentativas clasificatorias hay muchas, recogemos la de W. Kayser citada por Aguiar e Silva, que la considera aceptable en tanto sea manejada flexiblemente:
– Novela de acción o de acontecimiento: intriga concentrada y fuertemente perfilada. El primer plano lo ocupa la sucesión de acontecimientos y queda en segundo plano el análisis psicológico de personajes o el análisis de sociedad o ideología.
– Novela de personaje: personaje central que el autor estudia morosamente. Recoge desde el subjetivismo lírico del Werther hasta el análisis psicológico profundo de Raskolnikov.
– Novela de espacio: lo que prima es la descripción del ambiente histórico o social en que se desarrolla la historia.
 
         La clasificación temática resulta útil al hablar de los géneros populares y para ciertos enfoques didácticos (novela de ciencia.ficción, histórica, de fantasía, del oeste, policial, romántica, realista, de misterio, de terror, ….) pero resulta muy limitada para las narraciones experimentales que caracterizan la novelística del siglo XX.
 
5. OTROS GÉNEROS NARRATIVOS.
         El grupo épico-narrativo – una vez desligado de los subgéneros didáctico ensayísticos – incluye también géneros como la biografía, la narración histórica, las memorias, la obras epistolares o algunos géneros periodísticos.
         Las narraciones históricas son un subgénero quizá más a medio camino que ningún otro entre lo narrativo y lo ensayístico. El hecho histórico es una narración en el tiempo de los sucesos vividos por unos personajes. Las peculiaridades intrínsecas al género (sobre todo, la mirada del autor) lo convierten en un discurso a medio camino entre lo científico y lo artístico. No es raro, por ello, que muchos textos y temarios de historia de la literatura incluyan los textos históricos de la corte alfonsí, y las crónicas de la conquista de América, o los textos históricos de las clásicos greco-latinos.
         El género biográfico (sea en forma de memorias, biografía, autobiografía, diarios, epístolas) tienen no sólo el enorme interés humano de profundizar en la psicología y las inquietudes y las ideas de un ser humano en sus aspectos íntimos, sino que constituyen en ocasiones magníficos textos artísticos de enorme riqueza lingüística. La historia de los géneros narrativos está llena de ejemplos de obras que han acudido a estos subgéneros: Lazarillo de Tormes, Vida (Villarroel), Guzmán de Alfarache, Robinson Crusoe, Las amistades peligrosas, Pascual Duarte,… Recursos típico de la voluntad de verosimilitud de la novela moderna.
         No podemos menos que mencionar los géneros narrativos periodísticos (Larra, Mesonero Romanos, Umbral, Muñoz Molina) que en sus diferentes manifestaciones constituyen un recurso de enorme interés didáctico – cercanía a los alumnos, temas de interés, actualidad, lenguaje accesible,..
         A estos géneros deberemos aplicar el criterio de intención: es literario el texto que nace con intención de serlo.
 
Aportado por Carlos Rull
 


Decía Hegel que los propio de la poesía épica  es el “modo externo”, la “manifestación de un acontecimiento en el que la cosa avanza libremente para sí y el poeta pasa a segundo plano. Redondear tale suceso es l atarea de la poesía épica, en la medida en que narra poéticamente en forma de amplio acontecer una acción en sí total así como los caracteres en que este surge con dignidad sustancial o enredad a la ventura con azares externos, y con ello expone lo objetivo mismo en su objetividad”.

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