Tema 22. Expresión de la causa, la consecuencia y la finalidad.

EXPRESIÓN DE LA CAUSA, LA CONSECUENCIA Y LA FINALIDAD.

1.- INTRODUCCIÓN.

Tradicionalmente se han incluido en la subordinación adverbial. La gramática tradicional ha definido el grupo de las adverbiales como el constituido por aquellas proposiciones subordinadas que funcionan dentro de la oración compuesta como adverbios.

Actualmente todos los gramáticos reconocen que el tradicional grupo de las subordinadas adverbiales es una especie de «cajón de sastre» donde todo cabe. Así tenemos las de lugar, tiempo y modo que, efectivamente, pueden sustituirse por un adverbio y, por tanto, bien pueden ser llamadas adverbiales.

Sin embargo esto no ocurre con ninguna de las demás: causales, finales, concesivas, condicionales, comparativas y consecutivas. Algunos gramáticos, movidos por esta evidencia, han distinguido dos grupos dentro del de las subordinadas adverbiales: adverbiales propias (tiempo, lugar y modo) y adverbiales impropias (todas las demás).

En realidad, muchas de estas proposiciones han sido situadas dentro de las adverbiales sin convicción, simplemente para no romper la distinción coordinación/subordinación que servía de base a la gramática tradicional. A nadie se le oculta que no procede calificar de CC el papel desempeñado por la subordinada en casos como:

«Trabajó tanto que se cansó».

La superación de tal dicotomía sólo ha empezado a conseguirse coando se han empezado a examinar las oraciones compuestas desde un nuevo concepto: el de bipolaridad o interdependencia. En:

«He venido porque me han llamado»

la secuencia que expresa la causa y la que indica el efecto se requieren mutuamente para la conformación del período. Es decir, se considera un tipo relacional intermedio entre la coordinación (cada proposición puede funcionar por sí sola) y la subordinación (una proposición depende sintácticamente de un elemento de la oración).

A pesar de ello, tampoco se ha llegado a un acuerdo a la hora de considerar si en la expresión de causa y finalidad tenemos una relación de interdependencia o de subordinación, pues, como veremos, algunos gramáticos prefieren hablar de auténticos complementos circunstanciales dependientes del verbo.

El caso de la expresión de consecuencia es todavía más conflictivo, pues todos están de acuerdo en diferenciar dos construcciones distintas:

  1. Aquellas que expresan una consecuencia que no depende de la intensidad o grado de la principal. «Estudié, por tanto, aprobaré.»

  2. Aquellas que se producen como consecuencia de la acción principal. «Corrió tanto que se agotó».

2.- CAUSA Y FINALIDAD.

2.1.- RELACIÓN ENTRE AMBAS.

La afinidad existente entre la causa y la finalidad se advierte en el hecho de que la interrogación de uno u otro signo puede obtener indistintamente ambos tipos de respuesta:

– ¿Por qué no la has esperado?.

– Porque ya estaba cansado y para que la próxima vez sea puntual.

2.2.- CAUSA.

2.2.1.- Concepto.


Entendemos por causa el motivo por el cual acontece la acción verbal.

Se expresa con el SP y con la subordinada adverbial causal.

2.2.2.- Causales y explicativas.


Hay que hacer una diferenciación de índole sintáctico-semántica, que ya las gramáticas latinas habían distinguido a partir de las causales coordinadas y subordinadas (utilizando distintas conjunciones para unas y otras).

A) Las causales propiamente dichas.

En casos como «he comprado un coche porque lo necesito» la secuencia que introduce «porque» indica propiamente la causa real de lo expresado en la llamada principal. Este tipo puede formularse tanto con SP (Lo hice por tu culpa), como con una relación conjuntiva (Lo hice porque quise)

B) Las explicativas.

En «ha aprobado, porque viene muy alegre», «seguro que está aquí, porque su cartera está en la mesa» lo que se expresa es la causa de decir lo que se dice. Está claro que no se debe al hecho de estar alegre el haber aprobado. En otras palabras, este tipo de causal justifica lo expresado en el primer miembro. Tan sólo se puede expresar mediante la relación conjuntiva:


Ha llovido porque el suelo está mojado,

pero no podemos decir:


* Ha llovido a causa del suelo mojado.

2.2.3.- El SP como expresión de causa.

  • Los SP que expresan causa se introducen con la preposición por, a veces, con y con las locuciones prepositivas a causa de; gracias a; debido a:


– Lo expulsaron del trabajo por su mala conducta.

– Las flores se marchitaron con el calor.

  • No confundir una locución preposicional (son invariables gracias a) con un SP (es variable por tu culpa).

  • En cuanto al término de preposición, lo normal es que sea un SN: por tu culpa, pero también podría ser una subordinada sustantiva con verbo en infinitivo: por ser tan mala persona.

2.2.4.- Conjunciones que expresan causa.


PORQUE: Se ha convertido en el principal instrumento de ambos tipos de causales. Como causal pura puede anteponerse o posponerse. Como explicativa sólo se pospone.

Los autores se dividen en dos posibildades de análisis:


– Como conjunción que interrelaciona dos proposiciones.

– Como unión de una preposición y una conjunción introductora de una subordinada sustantiva, que funciona como CC de Causa.

PUES: Se usa más como instrumento ilativo interoracional, o, lo que es lo mismo, como muletilla para iniciar cualquier intervención en el coloquio.

YA QUE: Es hoy una de las conjunciones más empleadas, particularmente como explicativa, y la secuencia que encabeza se antepone o pospone con pocas restricciones.

PUESTO QUE, DADO QUE: Posteriores y distintas constitucionalmente, han llegado a ser afines semánticamente a la anterior. Se valen del participio de ciertos verbos cuyo significado hace clara referencia a lo dado o conocido.

COMO: Se usa con sentido causal prácticamente desde los orígenes del idioma: «Como yo no estaba allí no me siento responsable».

Aunque su empleo más intenso ha sido, y es, el de carácter explicativo (como corresponde a su papel enmarcador originario). «Como cumple los cuarenta en diciembre, nació en 1954».

En todos estos casos, la secuencia encabezada por como ocupa la primera posición y queda momentáneamente separada por una pausa en la lengua moderna.

POR CUANTO, HABIDA CUENTA DE QUE, ETC. Han alcanzado notable difusión, particularmente en el lenguaje culto.

  • La causa pued expresarse en ocasiones mediante el gerundio. «Habiéndose acabado el cupo de hoy, no se despachan más billetes»

  • Incluso el participio, que generalmente expresa tiempo, puede introducir cierta connotación causal. «Muerto el perro se acabó la rabia».

2.2.5.- El modo en las causales.


El modo suele ser el indicativo, si bien, como ya vimos en el caso de que no haya conjunción que, puede ir el verbo en infinitivo. «Me voy por no estar de acuerdo con la propuesta».

Las excepciones tienen todas un elemento común: no se considera la causa por el emisor como algo dado o real, sino como posible, hipotética, supuesta, etc. «No porque seas mayor de edad vas a hacer lo que te dé la gana».

2.3.- FINALIDAD.

2.3.1.- Concepto.


Semánticamente expresan el fin para el que se realiza la acción verbal. Procedimientos:

  • El SP introducido por las preposiciones para, por y con: «Estudia para veterinario. Vino para vernos. Lo hice con ese objetivo.»

  • La relación interproposicional mediante conjunciones como para que, a fin de que, en vista de que, etc.

2.3.2.- El SP como expresión de finalidad.


Al igual que hicimos con las locuciones preposicionales, debemos diferenciarlas de los complejos sintagmáticos formados por un nombre dentro del campo semántico de la finalidad: fin, finalidad, motivo, etc.

A fin de que es una locución

Con el fin de que es un sintagma preposicional.

Cuando el CC de finalidad está introducido por la preposición para da la impresión de que tenemos siempre un verbo elidido. «Estudia para veterinario. Se prepara para el examen».

Esto nos lleva a plantearnos si realmente tenemos un SP o una proposición final introducida por para con el verbo elíptico.

2.3.3.- El fin como relación oracional.


La controversia vuelve a ser la misma que con porque:

Para (que) funciona como una conjunción que relaciona interdependientemente dos proposiciones.

Para, por, a fin de, etc son preposiciones que introducen subordinadas sustantivas.

Nosotros preferimos la segunda opción porque las preposiciones no relacionan proposiciones. Lo que ocurre es que en el caso de la finalidad casi siempre se expresan acciones verbales.

Condiciones de la relación de finalidad:


A) El fin o propósito, como proceso que ha de contar con la voluntad, sólo es atribuible, en realidad, a las personas.

B) Uso del subjuntivo pues se refiere a una acción hipotética. «Voy a ocuparme de ello para que no me lo vuelvas a repetir más».

Si el sujeto de una y otra proposición es el mismo se utiliza la construcción para + infinitivo. «Me tomaré un café para estar más despejado».

C) La relación final supone también que el tiempo en que se expresa el fin que se persigue no puede ser anterior al de la llamada principal. «Mamá, haré la oposiciones para que estés contenta.».

Por su contenido prospectivo y virtual, la proposición final suele posponerse. «He puesto folios en la mesa para que todos puedan escribir».

D) La anteposición aleja la construcción de la finalidad. «Para que lo haga él lo hago yo».

En el lenguaje periodístico parece haberse prolongado la utilización de para + infinitivo con un sentido de mera sucesión temporal. «El Presidente visitó las instalaciones para luego regresar a Madrid».

E) La expresión a que + subjuntivo suele incluirse entre las expresiones finales. «Vengo a que me digas la verdad».

3.- CONSECUENCIA.

La adopción de un criterio básicamente semántico ha llevado a englobar entre las oraciones conocidas como consecutivas estructuras claramente diferentes desde un punto de vista sintáctico. Pero en el propio Esbozo académico, que las estudia en el capítulo de la subordinación circunstancial, ya se distinguen dos tipos:

3.1.- CONSECUTIVAS SIN ELEMENTO INTENSIFICADOR.

Expresan una consecuencia que no depende de la intensidad o grado de la principal. «Estudié, por tanto aprobaré.»

Las conjunciones o locuciones conjuntivas que las relacionan a la principal son: luego, conque, así que, por (lo) tanto, por consiguiente, de (tal) manera que, de (tal) modo que.

La consecuencia va pospuesta.

3.2.- CONSECUTIVAS CON ELEMENTO INTENSIFICADOR.

Son aquellas que se producen como consecuencia de la intensidad de una acción, cualidad o circunstancia señaladas en la principal. Generalmente se formula a través de partículas correlativas. Distinguimos dos tipos:


DE INTENSIDAD «Corre tan rápido que se cansa pronto»

DE MANERA «Explica las cosas de forma que nadie se entera».

– Existe un grupo intermedio. «La nueva sociedad se ha construida de tal manera que no va a durar ni un mes».

En todas ellas hay una correlación de dos términos que se exigen recíprocamente: que y algún elemento comparativo-ilativo (tan, tanto, tal) o alguna expresión modal: de (tal) manera/modo/forma.

Tal es básicamente cualitativo, y tanto y tan, que distribuyen sus usos según su papel y la posición en el enunciado, son cuantitativos.

Como en el grupo anterior, lo normal es la posposición temporal. No se puede decir «comerán tanto que tuvieron pesadillas».

El subjuntivo se utiliza cuando la relación consecutiva no se da como algo real o dado. «No es tan rico que pueda estar un año sin trabajar».

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