Tema 14. El sintagma nominal. (versión)

EL SINTAGMA NOMINAL.

Desde la gramática tradicional ha sido muy difundida la relación entre el SN y el sujeto, lo cual, como veremos, ha supuesto un error muy generalizado en las aulas. El SN no sólo realiza la función de sujeto oracional, sino otras muchas más como CD, atributo, término preposicional, etc.

En este tema sólo se nombras las funciones sintácticas del SN porque éstas se desarrollan en los temas 15 y 16. Ahora nos centraremos en el estudio pormenorizado de las categorías gramaticales que realizan alguna de las funciones que se desarrollan en el SN.

1.- DEFINICIÓN DE SINTAGMA NOMINAL.

Es la unidad sintáctica inmediatamente menor que la oración. Tiene como palabra más importante o núcleo a un sustantivo.

2.- ESTRUCTURA DEL SINTAGMA NOMINAL.

SN: (Det) + Núcleo + (Adyacente)

2.1.- NÚCLEO.

El núcleo del SN es siempre un sustantivo o un pronombre.

2.1.1.- El sustantivo o nombre.

Desde un punto de vista semántico, es una clase de palabra que designa a personas, cosas o animales.

Desde un punto de vista morfológico, es la palabra que, además de lexema, puede llevar también morfemas de género y número: Niñ-o-s.

Desde un punto de vista sintáctico, es el núcleo del SN, lo cual hace que no necesite el apoyo de ninguna otra palabra para poder aparecer.

El origen del nombre está también en otras categorías gramaticales:

  • De adjetivos: tuerto, ciego, viejo, joven, criminal, tranquilizante, etc. No debemos confundir este tipo de sustantivaciones con las producidas por elipsis.

  • De adverbios: Por fin me dio el sí; Me preocupo por el mañana.

  • De conjunciones: No hay peros que valgan.

  • De verbos: La principal sustantivación se produce a partir del infinitivo verbal. El andar de María. Hemos de diferenciar este ejemplo de «me gusta andar», pues en este caso no existe sustantivación sino subordinada sustantiva en función de sujeto.

2.1.1.1.- Clasificación semántica del sustantivo.

A) Abstractos.




Designan realidades que sólo se captan por la mente mediante un ejercicio de abstracción. Necesitan apoyarse en algo para subsistir: blancura y honradez. Sólo existen abstrayéndolos de los seres que las posean.

B) Concretos.




Los que pueden ser percibidos por los sentidos. Son independientes para poder existir.

Propios.






Son los que designan a personas (antropónimos) y a lugares (topónimos). Sólo distinguen, no dan características.

Comunes.






Son los que expresan lo común a un conjunto de cosas: Mesa tiene los rasgos de «tablero», «patas», etc., comunes a todas las mesas. Actúa como una etiqueta que se pone a un ser para incluirlo en una clase de seres con los que tiene caracteres comues.

Contables

Son los que se pueden contar.










Individual. Hacen referencia a un individuo de su clase: mesa, hombre, casa, etc.










Colectivo. Hacen mención a un conjunto de individuos: ejército, familia, bosque, etc.

Incontables








No se pueden contar, sólo pesar. Si los ponemos en plural se convierten en contables.

2.1.1.2. Forma del nombre: morfemas de género, número y derivativos.




Género y número son propios del nombre y del adjetivo, mientras que los derivativos pueden aparecer en cualquier tipo de palabra.

De género: el género es una característica gramatical inherente al sustantivo, por el cual éste se divide en masculino y femenino.

No todos los sustantivos tienen morfemas de género, aunque sí todos tienen género.

Los dos morfemas de género son -o (masc) y -a (fem), pero existen excepciones. Sólo podemos hablar de la existencia de morfemas de género cuando hay oposiciones: niño/a, pero no en mesa.

De número: el número sí presenta unos morfemas muy claros: el plural se marca con los morfemas -S / -ES, frente al singular que tiene morfema -0

-S: Cuando el singular acaba en vocal a excepción de la y, o, u tónicas.

-ES: Cuando el singular acaba en consonante e y, o, u tónicas: paredes, oboes, rubíes, tabúes.

En ciertos cultismos, como tesis, análisis, no hay morfemas de número.

Derivativos. A partir de los morfemas derivativos la lengua crea nuevas palabras a partir de palabras antiguas (llamadas derivadas). Estos morfemas carecen de significación separados del lexema: mov-imiento, des-composición. Distinguimos prefijos, sufijos e interfijos y con respecto a la formación de palabras, composición, derivación, parasíntesis.

2.1.2.- El pronombre.

Es la palabra que realiza en una oración una función equivalente a la del nombre. Se caracteriza por lo siguiente según Alcina y Blecua:

  • Forman una serie de sistemas morfológicos cerrados.
  • La mayor parte de ellos reciben morfemas de género y número como los nombres.
  • Funcionan en el discurso de manera semejante a los nombres.
  • Su significado es ocasional, contrariamente a lo que indica Alarcos.

2.1.2.1.- Pronombres personales.




Con ellos se alude a las personas del discurso: el que habla (1ª persona), el que escucha (2ª persona) y por lo que queda fuera de ambos (3ª persona).

Distinguimos dos grupos:

    • Átonos: Me, te, se, nos, os, le, les, la, las, lo, los. No aparecen nunca aislados sino que necesitan de otras palabras y cumplen las funciones de CD, CI y atributo.

    • Tónicos: Yo, tú, él, nosotros/as, vosotros/as, ellos/as, ello, mí, ti, sí.

2.1.2.2.- Pronombres posesivos.




En ellos hay que distinguir:

    • Que el poseedor sea uno (mío/a, tuyo/a, suyo/a) o sean varios (nuestro/a, vuestro/a, suyo/a)

    • La persona gramatical del poseedor: 1ª (mío/a, nuestro/a) 2ª (tuyo/a, vuestro/a), 3ª (suyo/a).

    • Que lo poseído sea una realidad (mío/a, tuyo/a, suyo/a) o sean varias (míos/as, tuyos/as, suyos/as).

    • Que lo poseído se refiera a algo de género masculino (mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro, suyo), femenino (mía, tuya, suya, nuestra, vuestra, suya) o a un conjunto de significación neutra (lo mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro, suyo).

2.1.2.3.- Pronombres demostrativos.




Son aquellos que sitúan temporal o espacialmente lo aludido.

La situación espacial se hace tomando como referencia las tres personas gramaticales.

ÉSTE: Se utiliza cuando lo aludido se sitúa en el ámbito de la 1ª persona.

ÉSE: Se sitúa en el ámbito de la 2ª persona.

AQUÉL: Fuera del ámbito de la 1ª y 2ª persona.

La situación temporal puede ser de dos tipos: en la sucesión cronológica y en la sucesión del discurso lingüístico. Ahora la oposición se hace entre lo cercano en el tiempo o en el texto frente a lo lejano. En el tiempo: «Compara al R. Madrid de ahora con el de hace diez años. Prefiero aquél a éste». En el texto: «Había en el jardín árboles y macizos de flores, aquéllos sin podar, éstos marchitos»

2.1.2.4.- Pronombres indefinidos.




Distinguimos cuantificadores e identificadores. Los primeros cuantifican de forma imprecisa (mucho, pocos, bastantes, demasiados, algunos, etc) los segundos identifican también de forma bastante vaga (otro, cualquiera).

2.1.2.5.- Pronombres relativos.




La significación de éstos es en cada oración la de su antecedente, el cual está en la proposición principal.

También pueden aparecer en oraciones donde no hay antecedente.

QUE: Para personas, animales y cosas.

QUIEN: Para personas.

CUAL: Para personas, animales y cosas. Va acompañado de artículo.

2.1.2.6.- Pronombres interrogativos.




Tienen una estrecha relación con los relativos. Sólo se diferencian en que son tónicos y en que nunca tienen antecedente.

Pueden introducir interrogativas directas e indirectas dependiendo de determinados verbos.

QUIÉN: Pregunta por personas.

QUÉ: Pregunta por animales y cosas.

CUAL. Pregunta por personas, animales y cosas.

CUÁNTO. Pregunta por cantidad y grado.

2.2.- DETERMINANTES O ACTUALIZADORES.

Los nombres no significan objetos, realidades existenciales en el mundo, sino conceptos. Mediante los actualizadores conseguimos que esos conceptos se identifiquen con una representación real. Gracias a ellos, el concepto se hace objeto real y puede ya ser utilizado en la cadena hablada. Todos los adjetivos que aquí se desarrollan son adjetivos determinativos. Se diferencian de los calificativos en que carecen de gradación y en que siempre deben ir antes que los calificativos. Las actualizaciones pueden ser:

  • Actualización sin determinante:
  • Actualización por el plural. Cazaron pájaros.
  • Actualización por un adjetivo calificativo. Altas montañas rodean el valle.

Cuando se da la ausencia de determinantes es porque se atiende a la esencia, al concepto más que a la realidad concreta, lo cual da un carácter más abstracto a lo dicho. Compárense estas dos oraciones:

Ponte el jersey, que hace frío / Ponte jersey, que hace frío.

De todas formas las ocasiones en que el nombre aparece sin actualizar son variadas y se describen en la página 14.

2.2.1.- El artículo.


Es el determinante por excelencia: el, la, los, las, lo.

Se combina generalmente con nombres ya conocidos: Dame el libro que compré ayer.

Otra de las funciones que Alarcos otorga al artículo es la de sustantivación de adjetivos, pero nosotros no estamos de acuerdo con ello, pues abogamos por la elisión del nombre.

2.2.2.- Los adjetivos posesivos.


Se diferencian de los pronombres posesivos en que van acompañando a un nombre: Mi coche, tu coche.

Determinan al nombre relacionándolo con cualquiera de las tres personas gramaticales.

Distinguimos también las mismas cuatro características de los pronombres.

2.2.3.- Los adjetivos demostrativos.


Determinan al nombre situándolo en el tiempo y en el espacio. Su uso es semejante al de los pronombres demostrativos.

2.2.4.- Los adjetivos indefinidos.


Determinan de forma imprecisa al nombre:

  • Designando un número indeterminado de algo: algún, bastantes, pocos, muchos, demasiados, etc.

  • Identificando un nombre de forma vaga e imprecisa: cierto, cualquier, otros, un, etc.

2.2.5.- Los adjetivos numerales.


Determinan al nombre cuantificándolo de forma precisa: un, dos, tres…

Los ordinales están más cerca de la función de adyacente como lo demuestra que suelen necesitar el apoyo de otros determinantes, «el primer coche»

2.2.6.- El adjetivo relativo cuyo.


Es el único relativo que es adjetivo, pues acompaña a un nombre.

Está muy relacionado con los posesivos pues determina al nombre que acompaña poniéndolo en relación de posesión con el antecedente de la oración principal. «El coche cuyo dueño está allí es un Mercedes».

2.2.7.- Los adjetivos interrogativos qué y cuánto.


Qué determina al nombre preguntando por la identidad concreta de la realidad designada por el nombre. «¿Qué coche has comprado?.

Cuánto determina preguntando por el número o grado de lo designado por el nombre. «¿Cuántos coches llegaron?».

2.2.8.- Los adjetivos exclamativos qué y cuánto.

2.3.- EL ADYACENTE.

Esta función la realizan aquellas categorías gramaticales que, acompañando directamente al núcleo del SN, nos dan información sobre él.

2.3.1.- El nombre.


Cuando acompaña directamente al núcleo. «Un niño prodigio», «Un día perro».

2.3.2.- El sintagma preposicional.


Un SP está formado por una preposición y un SN, S, ADV o proposición subordinada sustantiva. «La casa de Pedro», «Un café con leche», «Un chiste sin gracia», «La casa de enfrente», «La intención de que vuelvas».

La preposición tiene una función de nexo y podemos distinguir:

  • Preposiciones propias más otras más modernas como salvo, excepto, durante.

  • Locuciones preposicionales: junto a, en vez de.

2.3.3.- Una proposición subordinada adjetiva.


Introducidas principalmente por los pronombres, adverbios o adjetivos relativos. «El chico que llegó ayer es mi primo».

2.3.4.- Un adverbio.


«Los chicos así no llegarán lejos»

2.3.5.- El adjetivo calificativo.


Es el adyacente del nombre por excelencia aunque, como veremos en el próximo tema puede realizar otras funciones (atributo y complemento predicativo).

El adjetivo calificativo expresa cualidades del nombre y funciona como adyacente de éste cuando lo acompaña directamente de forma pospuesta o antepuesta.

2.3.5.1.- Adjetivos explicativos y especificativos.




Explicativo o epítetos. Puede acompañarlo sin que sea necesario para diferenciarlo dentro de su grupo destacando una cualidad del nombre. «Nieve blanca».

Especificativo. Acompaña al nombre para seleccionar y diferenciar a la realidad designada por él de otras posibles realidades. Suele ir pospuesto: «Dame el abrigo gris».

2.3.5.2.- La estructura del sintagma adjetival.




Como en los otros sintagmas, la sola presencia del núcleo posibilita la existencia del sintagma. En el SN, «el niño alto». Pero también este núcleo puede ir modificado por otros complementos igual que ocurría en el SN:

    • Un cuantificador que nos informa sobre la mayor o menor intensidad de la cualidad designada por el adjetivo: poco, muy, bastante, demasiado, más, menos, apenas, casi, etc. «Un niño poco listo»

    • Un adyacente que nos delimita semánticamente el contenido semántico del adjetivo o lo matiza de alguna forma. Generalmente, esta función la realiza un SP, aunque también puede desarrollarla un adverbio. «Un hombre pobre en ideas». «Una decisión técnicamente equivocada».

2.3.5.3.- Forma del adjetivo.




Además del morfema de género y número, propios también del sustantivo, tiene también el morfema de grado.

El adjetivo calificativo tiene tres grados:

    1. Positivo. Aparece en grado neutro: alto, grande, feo.

    2. Comparativo. La cualidad de una realidad aparece comparada con la de otra. Hay tres tipos: de inferioridad, igualdad y superioridad: más/menos/igual de listo que/tan listo como

    3. Superlativo. Cuando el adjetivo aparece cuantificado en su grado máximo, hablamos del superlativo. Puede ser analítico, «muy listo», o sintético, «listísimo, celebérrimo, superbueno, archiconocido»




Destacar el superlativo relativo, «el más listo de la clase»

3.- FUNCIONES DEL SINTAGMA NOMINAL.

3.1.- Sujeto.

El niño llegó ayer.

3.2.- Complemento directo.

Yo cogí un libro.

3.3.- Atributo.

Juan es un buen médico.

3.4.- Adyacente.

Un niño prodigio.

3.5.- Término de preposición.

Son complementos preposicionales de nombre, de adjetivo…

La casa de mi tío.

3.6.- Complemento circunstancial.

Juan llegó esta mañana.

3.7.- Vocativo.

Luis, dame el libro.

3.8.- Complemento indirecto.

Sólo si el núcleo del SN es un pronombre átono. «Ellos me dieron el libro».

 

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