Francisca Aguirre. Los trescientos escalones

Estaba todo quieto en la casa apagada. / Hasta el día siguiente, hasta sabe Dios cuándo / el silencio reinaba como un ídolo antiguo.

Francisca Aguirre. No os confundáis

Y cuando ya no quede nada / tendré siempre el recuerdo / de lo que no se cumplió nunca. / Cuando me miren con áspera piedad / yo siempre tendré / lo que la vida no pudo ofrecerme.