La encina, que conserva más un rayo. Claudio Rodríguez

En este poema cabe destacar el uso de estructuras bimembres para describir la armonía que el poeta encuentra entre los elementos de la naturaleza.

Yo me pregunto a veces si la noche. Claudio Rodríguez

Conviene destacar en “Don de la ebriedad” el ritmo de todos los poemas. En palabras del poeta: “Escribí casi todo el libro andando, me lo sabía de memoria y lo iba repitiendo, corrigiendo, modificando, cuando andaba por el campo”.

Claudio Rodríguez. Como si nunca hubiera sido mía.

En este poema del libro primero aparece desarrollado el tema de la entrega unánime que existe en la naturaleza y de las limitaciones que el poeta encuentra.

Claudio Rodríguez. El baile de águedas

En la voz del propio autor presentamos este poema. Recordar que Las Águedas es la fiesta, en Castilla y León, en que las mujeres tienen el poder de forma simbólica. La celebración del día de las mujeres tiene su origen en el culto a la santa siciliana que padeció martirio. Después de que le cortaran los pechos, se le apareció un ángel que le llevó la palma de la victoria y una planta medicinal con la que se curó. Por todo ello se la invoca como protectora de la lactancia.

Claudio Rodríguez. Viento de primavera

Este poema pertenece a Alianza y condena, un libro publicado en 1965. Fíjense en el vocabulario de lo cotidiano que inunda todo el poema. “Ni aún el cuerpo resiste / tanta resurrección, y busca abrigo / ante este viento que ya templa y trae / olor, y nueva intimidad.

Siempre la claridad viene del cielo. Claudio Rodríguez

Claudio Rodríguez es un poeta poco conocido a pesar de que con este libro, Don de la ebriedad, consiguió el premio Adonais cuando tenía 19 años. Este que incluimos es el poema que da inicio al libro y en él se anticipan los que van a ser motivos centrales de su trayectoria poética.

Claudio Rodríguez. Ajeno

Este poema que presentamos, leído por el propio autor, pertenece al libro Alianza y condena con el que en 1965 el autor consiguió el Premio de la Crítica. Uno de los poetas más importantes de nuestra literatura y apenas popular.

Claudio Rodríguez. Así el deseo. Como el alba, clara

La sutileza de la versificación se percibe en unos endecasílabos, presentes casi en la totalidad del libro, con una rima asonante en los pares que se inserta en la tradición culta española.

Claudio Rodríguez. ¡Sólo por una vez que todo vuelva

Bousoño denomina “tensión métrica” a la utilización de encabalgamientos y a la “falta de correspondencia entre los acentos de las palabras y las posiciones fuertes de la pauta del verso”. En este poema son continuos.

Claudio Rodríguez. Sin adiós

El mar, Castilla, el amor… El poeta nos deleita en esta lectura con su particular visión del mar desde su óptica castellana. SE inserta en el libro Casi una leyenda, de 1991.

Claudio Rodríguez. Herida en cuatro tiempos

De su obra El vuelo de la celebración, de 1976, el poeta extrae este poema para leerlo él mismo. El audio no es muy bueno pero merece la pena escuchar al autor.

Claudio Rodríguez. Las imágenes, una que las centra

No se trata en “Don de la ebriedad”, a pesar de lo concreto del vocabulario de una poesía costumbrista; va mucho más allá y constituye uno de los libros más importantes de la poesía del siglo XX.

Claudio Rodríguez. No porque llueva seré digno.

La simbología, a veces irracional, es una constante en “Don de la ebriedad”. También son símbolos todos los que tienen que ver con la naturaleza, la acción de caminar o con la propia ebriedad.

Claudio Rodríguez. Cuándo hablaré de ti sin voz de hombre

El léxico es natural, espontáneo y sin artificio, referido a la naturaleza. Apenas hay alusiones culturalistas ni vocablos relacionados con el ámbito humano.

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