Pedro Salinas. Para vivir no quiero…

Salinas concibe el amor como la fusión del tú y el yo; para ello los amantes han de renunciar al aislamiento, representado por los sustantivos de los versos iniciales, y desprenderse de todo lo accesorio para lograr así la plenitud del amor.

Pedro Salinas. El contemplado

Durante varios meses, entre 1943 y 1944, y con motivo de una estancia en la Universidad de Río Piedras en Puerto Rico, Salinas centra su mirada y su obra sobre el mar de Puerto Rico que se convierte en el argumento de este extenso poema. El libro consta de una introducción y catorce variaciones que desarrollan ideas planteadas inicialmente en ella. Lo visual y la naturaleza de lo contemplado influyen sobremanera en el acento desarrollado en cada una de las variaciones; de ahí que se pase de la sorpresa a la admiración o la melancolía, en función del estado de ánimo del poeta y de lo contemplado.

Pedro Salinas. Amor, amor, catástrofe

En este caso incluimos un fragmento de La voz a ti debida, de Pedro Salinas. Añadimos el audio original leído por el propio autor. Se corresponde este fragmento con los versos 611 a 654 y aunque el audio no es todo lo bueno que debería el hecho de que lo recite el propio Salinas compensa la falta de calidad.

Salinas. Cero. Fragmentos

Este poema, Cero, se inserta en uno de los últimos libros de Salinas, Todo más claro (1949) y está dividido en cinco partes. Está referido a la bomba atómica de Hiroshima de 1945. Este fragmento pertenece al comienzo y evoca la frialdad de quien arrojó la bomba.

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