Miguel de Unamuno. La sangre del espíritu

Este poema es un verdadero elogio de la lengua y de su poder aglutinador de una comunidad. Se apoya incluso en autores previos a la formación del español, como Séneca, y se fija posteriormente en Alfonso X y su obra como difusor científico en nuestra lengua

Miguel de Unamuno. La unión con Dios

Este soneto está muy influenciado por la poesía religiosa de Fray Luis y de San Juan. En el caso de Unamuno tiene una particularidad pues esa fusión parte de un enfrentamiento previo entre el yo angustiado de Unamuno y el propio Dios

Unamuno. Niebla. Capítulo XXXI.

Dentro de la obra de Unamuno cabe destacar tal vez Niebla, que él mismo definió como «nivola», género novedoso en el que se conjuga su faceta como escritor y como filósofo. En este capítulo el personaje se encuentra con su autor y se establece un diálogo estremecedor.

Unamuno. La oración del ateo

La religiosidad de Unamuno siempre se debatió entre la razón y la fe. Su obra culminante es «San Manuel Bueno, mártir» pero podemos observar esta dicotomía perfectamente en este soneto.

Unamuno. Ese buitre voraz de ceño torvo

En este poema Unamuno expresa sin duda alguna su característica situación ante la muerte. Tal vez uno de los sonetos más impresionantes del autor y de nuestra literatura.