Anónimo. Romance de Doña Alda

El diálogo y el sueño (tan presente en la literatura universal) se constituyen en piezas fundamentales de este romance.

Anónimo. Soledad tengo de ti

Estamos ante otro villancico tradicional castellano que tiene como tema la nostalgia de la tierra (la famosa saudade gallega). Se ha atribuido generalmente a un compositor extremeño del siglo XVI, Juan Vásquez, pero es muy probable que sea previo.

Anónimo. En Ávila, mis ojos.

Este es uno de los poemas de mayor intensidad dramática de nuestra literatura y tal vez uno de los que cuentan con menos ornamento sin perder por eso su carga expresiva. Observemos que solo tiene un verbo “mataron” rodeado por un topónimo que se repite en los otro cuatro versos para crear un clima agobiante que no matiza ningún adjetivo.

Anónimo. Tres morillas

Formalmente este poema tiene una estructura de zéjel, que es el antecedente del villancico castellano. Existe una tradición que identifica la recogida de aceitunas con el lance amoroso y probablemente podamos encontrar aquí un reflejo de ello

Anónimo. Romance del Conde Olinos

Este es uno de los romances más bellos sobre la fuerza del amor. Como en tantos otros pueden encontrar muy distintas versiones que varíen en la forma pero no en el contenido.

Juan Ruiz. Planto por Trotaconventos.

Ya no estamos en la más profunda Edad Media. El planto del Arcipreste maldiciendo a la muerte es una de las manifestaciones clave de la literatura española y va a tener una repercusión importante en obras posteriores como La Celestina

La vaquera de la Finojosa. Marqués de Santillana.

Esta serranilla es un clásico de la lírica. Observen la utilización de hexasílabos. Verán que no hay versos libres como en los romances y que el último verso de cada estrofa se repite para actuar como elemento de unión.

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