ADVERBIAL DE LUGAR:

 
  • Mis amigos no están donde tú dices.
  • Coloca el pan donde yo lo vea.
  • Vamos donde dice tu hermano Jesús.
  • Aquella pena dolorosa, agobiante, incluso terrible, nacía de imaginar lo que había podido ser y no era y, seguramente, nunca llegaría a ser.
 


ADVERBIAL DE TIEMPO:

 
  • Cuando vuelvas a casa, compra el pan.
  • Cuando Sancho oyó las palabras de su amo, comenzó a llorar con la mayor ternura del mundo.
  • Tan pronto como estés listo, avísame.
  • Le estuve molestando mientras estudiaba.
  • Cuando me lo dijeron me quedé sorprendida.
  • No hables mientras estés comiendo.
  • Cuando haya terminado la novela te la prestaré.
  • Mientras te dure el dinero, todo irá bien.
  • Siempre que aparece por casa trae malas noticias.
  • Regresaron mientras dormíamos.
  • Pasaron décadas antes de que los romanos volvieran a invadir estas costas.
  • Cuando el emperador Caracalla convirtió en ciudadanos romanos a todos los habitantes del imperio, las circunstancias cambiaron de manera sustancial.
  • Mientras enhebraba un paso con otro en aquella trabajosa ascensión, comencé una plegaria infantil.
  • Mientras musitaba aquel anhelo, el sueño se apoderó de mí.
  • Tras llevarme los dedos a la boca para mojarlos, hice una crucecita de saliva detrás de mis rodillas.
  • Una nube de gelidez descendió sobre mí nada más abandonar el interior del árbol.
  • Pero, jamás, dejaríamos que nos queme hasta el punto de devorarnos convirtiendo una existencia que podría ser útil en un simple montoncito de cenizas.
  • Había avanzado unas decenas de pasos tan sólo cuando sentí un ruido creciente a mi espalda.
  • Sólo tras mucho suplicar, tras mucho implorar, tras mucho gemir, mi madre consiguió que la permitieran acompañarme.
  • El sol había iniciado su moroso camino de descenso cuando a lo lejos se dibujó una población que me pareció desmesuradamente enorme.
  • Mientras aplacaba una sed que me abrasaba la garganta, no se me ocurrió reparar en lo que aquel oficial acababa de decir sobre mi futuro inmediato.
  • Una sensación de irrealidad se apoderó de todo mi ser al escuchar aquellas palabras.
  • Cuando en los primeros años uno se ha acostumbrado a bregar con las dificultades de la vida y a conformarse con lo que trae en su imparable fluir, la existencia acaba resultando mucho más fácil y, sobre todo, más fecunda.
  • Cuando, por la noche, buscábamos un sueño indispensable que reparara nuestras fatigas me venía a la cabeza la imagen de mi madre, pálida y llorosa, en el momento de despedirnos.
  • Los vi alejarse mientras me hundía en reflexiones sobre el daño que una mala educación puede ocasionar a un niño.
  • Mientras son jóvenes, su espíritu resulta dócil y su edad moldeable.
  • «Acuérdate de tu Creador mientras eres todavía joven.  ‑dejó escrito‑, antes de que lleguen los días malos y los años de los que digas "en ellos no tengo contentamiento".
  • » Abraham esperó ochenta años antes de que su esposa Sara quedara encinta y se cumpliera la promesa divina de una descendencia.
  • Al pronunciar su nombre por primera vez, me supo en los labios dulce como la miel más pura y refinada.
  • Regresó cuando ya sólo se escuchaba el suave rumor de las aguas y el áspero ruido de las aves que aprovechan las tinieblas nocturnas para apoderarse de sus presas.
 

ADVERBIAL DE MODO:

 
  • Rellenamos el impreso según decían las instrucciones.
  • Te defenderé como lo haría el mejor abogado.
  • Esto lo haré como tú me digas.
  • Escribo como me han enseñado.
  • Contesté como tú me decías.
  • Esto tendrán que hacerlo según señale el arquitecto.
  • Sin descender de sus cansinos animales, los hombres dijeron algunas palabras a mi madre.
  • Siguió guardando cosas como si no hubiera advertido mi presencia.
  • Las piernas se me habían dormido provocándome un incómodo hormigueo.
  • No existía una sola empresa que quisiera ejecutar sin solicitar el concurso inicuo de los perversos brujos.
  • Palpó bajo mis axilas de manera rápida, como si estuviera más que acostumbrado a realizar ese tipo de exámenes.
  • dobló las piernas hasta que su mirada quedó a la altura de la mía.
  • Todo era enormemente sencillo y natural, como lo es la elaboración del pan o la siega o el pasear a la sombra de los árboles.
  • Como si fueran animales de corral a los que se arroja comida, se dirigieron cloqueando hacia nosotros.
  • Aquella agua verdigrís que, de repente, como si fuera un animal vivo, se transformó en una sucesión de masas amarillas, naranjas y rojas, surcadas por tonalidades esmeralda.
  • ¿Cómo iba a hablar el aire valiéndose de los bucles de aquella desconocida?


 

ADVERBIAL COMPARATIVA:

 
  • Este ejercicio es más fácil que el anterior (es).
  • Tu hermano miente más que habla.
  • Este mes, los ingresos son menores que los gastos.
  • Había tanta gente en el pub que no pude entrar.
  • Trabaja más constantemente que trabajas tú.
  • Come tanto que tiene digestiones pesadas.
  • En aquella época esa visión de dos equites no resultó para mí menos prodigiosa de lo que hubiera sido el descenso de dos ángeles procedentes del mismo cielo.
  • Descansaba el copudo árbol sobre un suave promontorio como si el bosque entero, reunido en arbórea asamblea, le hubiera encomendado la tarea de vigilar la llegada no deseada de cualquier enemigo.
  • Nos comportaríamos así de la misma manera que hacemos con el fuego.
  • Los hombres me parecían más fuertes y grandes de lo que nunca había visto.
  • El poder resulta tan indispensable que sólo un loco lo podría negar.
  • Al ser yo todavía un niño es posible que lo recuerde con más apostura de la que tenía en realidad.
  • Hay seres que emanan maldad de la misma manera que el vergonzoso sapo despide un escupitajo inmundo que puede cegar o que el asno orejudo emite rebuznos ensordecedores.
  • El agua corría limpia colina abajo como si nunca hubiera estado encerrada bajo tierra y en su discurrir parecía atrapada la mirada inmensamente triste de Vortegirn.
  • A mi madre aquellas palabras le resultaron más costosas que si hubiera pronunciado un elaborado discurso.
  • Como si la luz más limpia hubiera penetrado profundamente en las oscuras habitaciones de mi corazón, caí en la cuenta de que ya no sólo escuchaba sino que preguntaba e incluso discutía.
  • Necesitaba aquel aliento helado en torno de él de la misma manera que las plantas precisan del agua.
  • Recorrí a toda la velocidad que pude, escasa porque estaba muy cansado, la distancia que me separaba del inmenso caballo.
  • El tiempo se escapa de nuestra vida con mayor rapidez e irreversibilidad que el agua que se nos escurre entre los dedos.
  • Con la distancia de los años mi infancia me parecía dulcemente hermosa, como si nunca hubieran existido los cachetes y los pescozones.
  • Decidí que era mejor atravesar ese trance que arriesgarme a que un rayo me fulminara o el agua me empapara hasta el punto de causarme la muerte.
  • Por supuesto que sí ‑dijo mientras sus labios finos se descorrían en una sonrisa como nunca antes había tenido ocasión de ver.
  • aquella mujer era tan hermosa que no me veía capaz de hablar con ella.
  • Desde luego, era el más dulce que jamás había sentido.
  • Su voz pareció llenar la estancia como si fuera el fragor de un vendaval tan impetuoso como los secretos arcanos del universo.
 

ADVERBIAL CAUSAL:

 
  • No ha venido porque no ha querido.
  • No me aprietes tanto, Sancho, que me derribas.
  • Ya que me tratas fatal, no te veré nunca más.
  • Mi padre llegó tarde porque perdió el tren.
  • Felipe no ha venido hoy, pues lo habría visto.
  • Lo lamento vivamente porque durante décadas lo admiré hasta casi la devoción.
  • No sé qué ha visto de especial en ti el Regíssimus porque a mí me pareces un mocoso como otro cualquiera.
  • Al final, siempre tiene lugar la victoria porque el bien es más fuerte que el mal.
  • Incluso prefería aquél (el latín) porque poseía una estructura especialmente adecuada para transmitir conocimientos y ordenar el pensamiento.
  • Que se aguante que ya le daremos luego.
  • No siempre que esté en nuestra mano holgar, deberíamos tumbarnos a la sombra porque, a fin de cuentas, el descanso no es un fin sino que tan sólo constituye un medio.
  • Seguramente, era cierto que nuestros hijos podrían navegar en medio de las aguas procelosas, entre otros motivos porque no les quedaría otro remedio.
 


ADVERBIAL CONSECUTIVA:

 
  • Estoy muy cansado, por lo tanto me voy a la cama.
  • No me han invitado a la fiesta, de modo que no iré.
  • Mi amigo no iba en el autobús, pues lo habría visto.
  • No es fácil esa decisión, por tanto, medítala bien.
  • Ana canta tan mal que hay que taparse los oídos.
  • Tienes fiebre, por consiguiente debes ir al médico.
  • Como no contestabas, me fui.
  • Tu hermana es tan encantadora que todos la admiran con devoción.
  • La luz resulta tan poderosa, tan impresionante, tan llena de vigor que tan sólo logra cegarnos.
  • Somos tan ingenuos como para creer que todo empieza con nuestra vida.
  • Se encontraba tan sumida en la asfixiante congoja que ni siquiera reparó en que salía de la iglesia sumida en la penumbra mientras desgranaba con los labios preces repetidas infinidad de ocasiones.
  • Hacía tanto frío que, por un instante, se me cortó la respiración.
  • Toda aquella barahúnda para ellos resultaba natural, tanto que no veían nada sorprendente en aquella masa de animales, de personas y de objetos.
  • Un reptil extraordinariamente venenoso sólo esperaba a que me acercara lo suficiente para inocularme toda su ponzoña.
  • Su nariz, sus labios, sus orejas me parecieron de una perfección extrema, tan extrema que daba la sensación de hallarse situada en algún punto más allá de lo humano.
  • Trataba aquellos textos con un amor y una ternura que no manifestaba hacia otros.
  • Tanta que ni siquiera tenemos que envidiar al pez porque puede vivir bajo el agua ni al águila porque recrea su mirada y su corazón con la visión de las montañas más elevadas.
  • Habían visto a tantos prohombres del imperio entregando territorios que exigieron la tercera parte de Italia.
  • Como era habitual en ellos no manifestaron el menor asomo de compasión.
  • Apenas ven más aliciente a la vida que contar todo.
  • No sólo la oscuridad no era un punto menos tenebrosa, sino que además el aire estaba impregnado de un olor penetrante y fétido.
 

ADVERBIAL CONDICIONAL:

 
  • Si vienes a mi casa te daré el regalo.
  • Como llegues tarde otra vez, no te esperaremos.
  • Si te quedas conmigo, te daré un mundo.
  • En el caso de que se te inflame la pierna, acude al médico.
  • Si me llamaras, lo dejaría todo.
  • Como no estudies, no aprobarás.
  • Estaba convencido de que si aquellas ramas nudosas intentaban apoderarse de mí con la intención de que sus troncos negros me devoraran o sus raíces retorcidas y añosas se alimentaran, Él haría acto de presencia.
  • Si Vortegirn hubiera conocido a mi admirado poeta Virgilio, se hubiera opuesto a la propuesta del astuto sajón.
  • Si cierro los ojos y contengo la respiración, me parece sentir una vez más el frío intenso, pero agradable, en las manos, el aroma limpio a pureza que emanaba de aquellas aguas.
  • ¿Quién mantendría la tranquilidad en los caminos, quién castigaría a los ladrones y a los asesinos, quién protegería a las viudas y a los huérfanos si no existiera una espada dispuesta a enfrentarse con los malhechores?
  • Si no puedes construir la torre, se debe tan sólo a que la tierra está blanda por el agua y se cae.
  • Si se usa con bulbos, sirve para extraer espinas y aguijones.
  • Si cierro los ojos y pienso en Blastus puedo ver todo eso y mucho más.
 
 


ADVERBIAL CONCESIVA:

 
  • Aunque miente, es buena persona.
  • A pesar de que se lo prohíbe el médico, mi padre fuma.
  • Aunque parezca tonto, no lo es.
  • Por mucho que lo leo, no lo entiendo.
  • Te han de curar la herida por mucho que grites.
  • Aunque me cuentes ahora la verdad, no te creo.
  • Aunque está agotada, duerme poco.
  • A pesar de que el emperador había dejado de preocuparse de nosotros, los britanni no perdieron la esperanza.
  • A pesar de que los rostros de aquellos apóstatas constituían un verdadero poema, me resultó mucho más interesante contemplar a Vortegirn.
  • Aunque la comida dejaba mucho que desear y aunque difícilmente hubiéramos podido estar más incómodos en aquel lugar gélido y húmedo, sentía mucho afecto por Blastus, mi maestro.
  • A pesar del frío tremendo, nada más escuchar aquellas palabras, se enroscó a mis orejas un calor insoportable, tanto que sentí que ardían como un trozo de leña.
  • Aunque pasarían años antes de que concluyera mi aprendizaje, aunque le escucharía todavía centenares de horas de enseñanzas y lecciones, había empezado a realizarse un cambio.
  • En lugar de formarlos para la incorporación de la sabiduría en su ser, se les estímulo hacia la mera palabrería.
  • Aunque la luz era mala, pude contemplar con relativa claridad sus facciones.
  • No había tenido noticias de ella, mi madre, durante mucho tiempo, aunque no resultaba tan extraño.
  • Sin embargo, aunque los hierbajos indómitos cubrieran las desgastadas calzadas romanas, aunque algunos puentes de piedra y madera amenazaran con desplomarse por la falta casi total de cuidados, aunque no pocos campos aparecieran sin cultivos, aunque no pudiera dar con una sola iglesia que se hubiera salvado de ser quemada o demolida, aunque vi todo eso y no pocas cosas peores, en ningún momento perdí la alegría.
  • A pesar de que hubo algún momento en que me pareció que los golpes me alcanzaban de lleno los huesos de los brazos, me sentí lleno de fuerza.
 

ADVERBIAL FINAL:

 
  • Te mandamos un telegrama para que supieras el asunto.
  • Te lo explicaré detalladamente para que lo entiendas bien.
  • Se viste así para que todos la miren.
  • Te traigo lana para que me hagas una chaqueta.
  • Celebraré la fiesta el domingo con el fin de que vengas mis amigas.
  • Para que él me oyera, tuve que dar muchas voces.
  • Te traigo dinero para que me compres el vestido.
  • Así, solo por completo, paseé la mirada en busca del lugar más adecuado para esperar a mi madre.
  • Debí lanzar contra el suelo los pobres materiales que llevaba en la mano para correr más deprisa y hallarla.
  • Apenas necesitó un par de zancadas para colocarse a mi altura.
  • Estaba escuchando para comprender.
  • Yo era todavía joven y pensaba que los obstáculos sólo se alzaban ante nosotros para invitarnos a superarlos y vencerlos.
  • Caius chistó al legionario para obligarle a guardar silencio.
  • El amor condimenta lo que la Providencia pone a nuestro alcance para que nos alimentemos.
 
 

Carlos Abril C. Vidal, Artorius, 2006