Sor Juana Inés de la Cruz. Miró Celia una rosa…

Sor Juana Inés de la Cruz. Miró Celia una rosa que en el prado.

Nuevamente el carpe diem de Garcilaso y Góngora. En esta ocasión una figura femenina, Celia, contempla una rosa y a ella se dirige, como trasunto de la propia autora dirigiéndose a las jóvenes para que disfruten de su juventud. Aporta un aspecto original pues las aconseja afrontar el destino aciago que es la muerte pero añade que más vale morir en la plenitud de la belleza que conocer el ultraje de la vejez, idea en la que vemos la frase del poeta griego Menandro: «Muerte joven el amado de los dioses»

Miró Celia una rosa que en el prado

Miró Celia una rosa que en el prado
ostentaba feliz la pompa vana
y con afeites de carmín y grana
bañaba alegre el rostro delicado;

y dijo: Goza, sin temor del hado,
el curso breve de tu edad lozana,
pues no podrá la muerte de mañana
quitarte lo que hubieres hoy gozado.

Y aunque llega la muerte presurosa
y tu fragante vida se te aleja,
no sientas el morir tan bella y moza:

mira que la experiencia te aconseja
que es fortuna morirte siendo hermosa
y no ver el ultraje de ser vieja.

Sor Juana Inés de la Cruz

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