Prosa didáctica y teatro renacentista

Una entrada que resume los aspectos fundamentales de la prosa didáctica y del teatro renacentista.

La prosa didáctica.

Como ya sabes, el Renacimiento fue una etapa cultural que supuso la asimilación de las ideas humanistas y las ideas promulgadas por Erasmo de Rotterdam. Ello conlleva una valoración de la cultura, del saber, interés por la conducta y la formación del ser humano. Surgirán los estudios filológicos y con ello un aprecio y valoración de la lengua vulgar, tanto que lo asemeja a la culta y clásica. Así, se defenderá la lengua romance para tratar diversidad de temas, fruto del pragmatismo humanista. En España este aspecto quedará representado por Juan de Valdés.

Las obras dialogadas y la expresión de ideas son muy propias en la prosa del siglo XVI y acabará consolidándose con la creación de un nuevo género, el ensayo.

El fin que persigue la prosa didáctica es educar y llevar a la reflexión, además de poseer calidad literaria, siguiendo la corriente humanista y erasmista con su afán de educar. Es una prosa, pues, que pone como modelo el estilo de los clásicos, como Cicerón, o de los coetáneos, que más adelante se mencionan.

Los autores renacentistas contribuyen a crear el ideal humano renacentista, representando el modelo intelectual de la época, en el que el ser humano y las circunstancias que lo rodean son el centro de sus preocupaciones. Pretenden transmitir sus ideas y enseñanzas de una forma amena, a partir de una diversidad de temas tratados en sus ensayos: temas lingüísticos, temas históricos y temas religiosos.

AUTORES

Algunos de los autores más influyentes en la prosa renacentista no son españoles. A continuación te ofrecemos una breve nómina.

  • Baltasar Castiglione, autor de El cortesano, muestra en su obra el modelo de estilo renacentista y culto
  • Erasmo de Rotterdam, Elogio a la locura, con la que hace una sátira de las costumbres sociales irracionales e improductivas
  • Nicolás Maquiavelo, El príncipe, en la que se recogen sus ideas políticas, que se supeditan al éxito del gobernante, sin ningún tipo de piedad ni justicia
  • Tomás Moro, Utopía, bajo la que expone sin pudor sus ideas sobre un sistema político ideal
  • Francois de Rabelais, Gargantúa y Pantagruel, en la que expone una sátira de los ambientes de la época a través de la disparatada historia de los personajes
  • Juan de Valdés, Diálogo de la Lengua, en defensa de la lengua vulgar, espontánea y natural, y escribe sus argumentos en forma de diálogo
  • Fray Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, en la que hace una dura crítica sobre las atrocidades cometidas por los españoles durante la conquista de América
  • Santa Teresa de Jesús, en la segunda mitad del siglo XVI, etapa en la que se escriben diversas obras de carácter religioso y moralizante, destacando El libro de su vida,

Teatro

A nivel europeo surge, en el ámbito literario, un teatro de tipo cortesano que se inspira en el mundo clásico, denominado teatro humanístico. Presenta innovaciones frente al drama medieval, pero a la vez convive con las formas teatrales del medievo, esto es, el teatro religioso y las farsas populares. La comedia humanística, procedente de Italia, era comúnmente representada en ámbitos universitarios por estudiantes y estaba destinada a ser leída, cual novela, a un grupo de oyentes (fue de máxima influencia en el autor de La Celestina).

La llamada Comedia Nueva se cultiva en Italia. Es un tipo de comedia culta inspirada en los clásicos, y, por tanto, sigue el esquema del teatro clásico: división en cinco actos y respeto de las tres unidades.

A la par, en Italia se hace muy popular la denominada commedia dell´arte, que consistía en un tipo de teatro popular que representaba obras breves, cómicas, a veces improvisadas, con personajes arquetípicos como Arlequín, Pantalón…, con el uso de máscaras, dando cierto aire carnavalesco y eran en representadas en las calles populares.

En España, con los Reyes Católicos, surge un teatro cortesano destinado a ser representado en los salones de palacio, y combinaba los diálogos con la danza y la música. No obstante, aportaba mayor peso el diálogo que la acción dramática, como aspecto propio y de moda en la época. El género dramático en el siglo XVI, en España, se divide en dos períodos: la primera mitad de siglo y la segunda mitad.

PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVI

En esta primera etapa surgen dramaturgos iniciadores del teatro renacentista. Este periodo supone una continuación y aportación de aspectos innovadores.

  • Juan del Encina. Dramaturgo de transición entre la Edad Media y el Renacimiento, por lo que su producción reflejará lo tradicional del siglo anterior, comenzando por el cultivo del teatro religioso, y evolucionará hacia un teatro profano en el que incluye elementos de la mitología grecolatina. Ya en sus obras introduce los personajes tipo como el campesino o el bobo.
  • Bartolomé Torres Naharro. Pasó parte de su vida en Italia, por lo que su obra refleja un perfecto conocimiento del teatro clásico y del renacentista. Sus obras ya muestran una diversidad de aspectos innovadores, introduciendo nuevos aspectos y personajes, y cuyo tema principal será el honor. Su producción se divide en comedias a noticia, de carácter realista y comedias a fantasía, en las que deja volar su imaginación. Su producción se caracteriza por el dominio del diálogo y de las técnicas dramáticas, así como su anticlericalismo y vitalismo.
  • Gil Vicente. Escritor portugués que además produjo parte de su obra en castellano. Destaca por la incorporación de aspectos folclóricos, elementos líricos, romances y villancicos. Se caracteriza por la producción de obras religiosas y profanas, entre las que se encuentran los dramas alegóricos, farsas o las sátiras eclesiásticas.

SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

Es en la segunda mitad de siglo cuando se comienzan a instalar teatros en los patios interiores de las casas, lo que fueron denominados corrales de comedia, que serán importantes en el Barroco.

Destaca en esta época, como dramaturgo, Lope de Rueda. Nacido en Sevilla, fue escritor, y además actor y director de escena, y es considerado el creador de la comedia renacentista y de un nuevo género dramático: el paso, que se resume en breves escenas cómicas, destinadas a representarse en los entreactos o al final de la representación principal. Dicho género es considerado el inmediato antecedente del entremés. Lope de Rueda escribió en prosa, partiendo de la comedia italiana, y la transforma de una manera personal: elimina aspectos clasicistas y cultos y añade los pasos, con el fin de adaptar la comedia culta al ambiente popular en el que sus obras eran representadas. Crea, pues, un teatro popular, basado en el lenguaje del pueblo, que recrea la espontaneidad del hablar, añadiendo vulgarismos; se recrea en ambientes costumbristas; su base cómica y folclórica conectaba con el público. Todo ello le proporcionó bastante éxito en la época: era un teatro para el pueblo.

Añade personajes tipo, que se repetirán en multitud de obras, y que servirán de modelo para los nuevos dramaturgos: el bobo, el fanfarrón, el morisco… Su obra será de gran importancia para el desarrollo del teatro posterior y de máxima influencia en autores como Lope de Vega, Cervantes o Juan de la Cueva. Fue Juan de Timoneda quien se encargó de la edición póstuma de sus obras, posiblemente con algunos retoques: Cornudo y contento, Las aceitunas (que es una versión del cuento de La lechera), o La tierra de Jauja.

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