Pablo Neruda. Poema VI

Este es un de los poemas más conocidos de Neruda y, por extensión, de la literatura. Está dedicado a Albertina Azócar, que es la estudiante a la que define a través de la metonimia del segundo verso.
Fue publicado por primera vez en El Mercurio de Santiago de Chile, el 30 de agosto de 1925 y puede sorprender la repetición hasta tres veces de dos términos en la rima (calma y alma) que pueden dar la sensación de simplismo o incluso de ripio; sin embargo esta repetición no es sino un refuerzo del tiempo detenido en el recuerdo. Incluimos el poema en la voz del autor por razones sentimentales más que de calidad.

Poema 6

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Pablo Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, 1924

Opina

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE