Nocturno sueño


Abría las salas

profundas el sueño

y las voces delgadas

correintes de aire

entraban.

Del barco del cielo

del papel pautado

caía la escala

por donde mi cuerpo

bajaba.

El cielo en el suelo

como en un espejo

la calle azogada

dobló mis palabras.


Me robó mi sombra

la sombra cerrada.

Quieto de silencio

oí que mis pasos

pasaban.


El frío de acero

a mi mano ciega

armó con su daga.

Para darme muerte

la muerte esperaba.


Y al doblar la esquina

un segundo largo

mi mano acerada

encontró mi espalda.


Sin gota de sangre

sin ruido ni peso

a mis pies clavados

vino a dar mi cuerpo.


Lo tomé en los brazos

lo llevé a mi lecho.


Cerraba las alas

profundas el sueño.

 

 

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