Nocturno miedo.

 

Todo en la noche vive una duda secreta:

el silencio y el ruido, el tiempo y el lugar.

Inmóviles dormidos o despiertos sonámbulos

nada podermos contra la secreta ansiedad.


Y no basta cerrar los ojos en la sombra

ni hundirlos en el sueño para ya no mirar,

porque en la dura sombra y en la gruta del sueño

la misma luz nocturna nos vuelve a desvelar.


Entonces, con el paso de un dormido despierto,

sin rumbo y sin objeto nos echamos a andar.

La noche vierte sobre nosotros su misterio,

y algo nos dice que morir es despertar.


¿Y quién entre las sombras de una calle desierta,

en el muro, lívido espejo de soledad,

no se ha visto pasar o venir a su encuentro

y no ha sentido miedo, angustia, duda mortal?

 

El miedo de no ser sino un cuerpo vacío

que alguien, yo mismo o cualquier otro, puede ocupar,

y la angustia de verse fuera de si, viviendo, y la duda de ser o no ser realidad. 

 

 

De Nostalgia de la muerte (1938)

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