Meléndez Valdés. Los hoyitos.

Aquí tenemos una oda anacreóntica de Meléndez Valdés, técnicamente perfecta pero que no recoge la pasión amorosa como se hacía en el siglo anterior.

Los hoyitos

¿Sabes, di, quién te hiciera,
idolatrada mía,
los graciosos hoyuelos
de tus frescas mejillas?
¿Esos hoyos que loco
me vuelven, que convidan
al deseo y al labio
cual copa de delicias?
Amor, Amor los hizo,
cuando al verte más linda
que las Gracias, por ellas
besarte quiso un día.
Mas tú, que fueras siempre,
aun de inocente niña,
del rapaz a los juegos
insensible y esquiva,
la cabeza tornabas
y sus besos huías;
y él doblando con esto
más y más la porfía,
apretó con las manos
en su inquietud festiva
la tez llena, süave,
y así quedara hundida.
De entonces, como a centro
de la amable sonrisa,
en ellos mil vivaces
Cupidillos se anidan.
¡Ah, si yo en uno de ellos
trasformado…! Su fina
púrpura no, no ajara
con mis sueltas alitas.
Pero tú, aleve, ríes,
y con la risa misma
más donosos los haces
y mi sed más irritas.

 

Poesía del siglo XVIII. Edición de Rogelio Reyes. Editorial Cátedra.

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