Luis García Montero. El pasado

El pasado.

Después de atravesar
por las últimas casas humilladas
y de sufrir el vaho
de los desmontes y los vertederos,
la carretera sube al aire limpio
en favor de la luna interrumpida
ya mucho tiempo.
Cuando los faros doblan
por los estremecidos olivares,
se encienden todavía imágenes de guerra,
las ametralladoras en sus nidos de rata,
los camiones nocturnos,
y más arriba,
sobre los días y las fechas,
mor de palabras,
un tiempo de poetas y república,
untad civil en las pizarras
ad, una melancolía
de golpe traicionada,
cerca de Víznar,
en la fosa común de este barranco.

A los antepasados se regresa
por los mares carnívoros de los limones secos
y la historia es en ellos
un afluente de la geografía.
Hay quien busca ciudades,
la balada del bosque y la montaña verde,
el armario vacío de una casa,
la bandera o el himno.
Yo regreso a esta luna suspendida
sobre los olivares y tu coche.

Aquí viven mis muertos,
éstas son mis raíces,
y su calor se extiende
como ramas al borde del camino,
alambres oxidados por la lluvia,
que sirven todavía para tender mi ropa.

Mira, déjame que te enseñe
el eco de tu piel cuando te beso.
La ciudad está en llamas, tiene el frío
de los años cobardes.
Una muchacha dobla
la guerrera vencida de un soldado.
No sabe si la esconde o si la guarda.
Quizás encuentre un día,
en el cajón de los limones secos,
una oportunidad.

Luis García Montero, Completamente viernes. 1998

Comments

  1. Hay un error en el primer verso, «casa» aparece en singular. Saludos desde Polonia.

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