Un curioso ejercicio que requiere de una lectura previa y de cierta memorización por parte del alumnado. Muy recomendable.


1.      El profesor leerá el texto original, el alumno simplemente escucha, después realizará el ejercicio 2 para comprobar los adjetivos que ha retenido.
2.      Completa los espacios en blanco con un adjetivo o construcción adjetiva que cualifique al sustantivo que lo acompaña.
 
Empezaba el otoño. Los prados renacían, la hierba había crecido ____________                        y ___________ con las _____________ lluvias de septiembre. Los castañedos, robledales y pomares que en hondonadas y laderas se extendían sembrados por el _____________ valle, se destacaban sobre prados y maizales con tonos________________. Aquel verde esplendoroso con tornasoles dorados y de plata, se apagaba en la sierra, como si cubriera su falda y su cumbre la sombra de una nube_____________, y su tinte                        aparecía entre las calvicies de la vegetación, menos vigorosa y _____________ que en el valle. Al Norte se adivinaba el mar detrás del arco perfecto del horizonte, bajo un cielo ____________, que surcaban como naves, _____________ nubecillas de un dorado ____________ . Un jirón de la más leve parecía la luna, ____________, flotando entre ellas en el azul _____________.
 
 
 
3.      Aquí tienes el texto original, comprueba los adjetivos que has sustituido y busca el significado de los que desconozcas en el diccionario.
 
Empezaba el otoño. Los prados renacían, la hierba había crecido fresca y vigorosa con las últimas lluvias de septiembre. Los castañedos, robledales y pomares que en hondonadas y laderas se extendían sembrados por el ancho valle, se destacaban sobre prados y maizales con tonos oscuros. […] Aquel verde esplendoroso con tornasoles dorados y de plata, se apagaba en la sierra, como si cubriera su falda y su cumbre la sombra de una nube invisible, y un tinte rojizo aparecía entre las calvicies de la vegetación, menos vigorosa y variada que en el valle. […[ Al Norte se adivinaba el mar detrás del arco perfecto del horizonte, bajo un cielo despejado, que surcaban como naves, ligeras nubecillas de un dorado pálido. Un jirón de la más leve parecía la luna, apagada, flotando entre ellas en el azul blanquecino.
 
La Regenta, Leopoldo Alas “Clarín”.