A mediados del siglo XIX comienza una fuerte reacción contra las ideas y estéticas del Romanticismo, movimiento y moda que sufre la acusación de evadir los problemas sociales y políticos causados por la Revolución Industrial, así como de sobrevalorar lo individual y subjetivo frente a la cruda realidad del moderno entorno. Está naciendo un mundo nuevo: el de las industrias, las ideologías políticas, las incipientes prácticas del capitalismo. Es el tiempo de la nueva “clase media”, la burguesía, y también de la obrera, el proletariado, con su miseria y sus pésimas condiciones de vida.