Ya en el siglo XVII se inició el llamado “Clasicismo”, un retorno a los modelos y normas de la literatura clásica. En Francia fueron sus representantes los autores teatrales Racine y Corneille, o Lafontaine en la fábula, y en Inglaterra el célebre poeta Dryden. Pueden cerrar esta primera nómina pensadores y filósofos como Bacon, Locke o Descartes, y tratadistas como Boileau.