Lírica en la segunda mitad del siglo

Una introducción a la lírica de la segunda mitad del S XVI. Evidentemente se ha de complementar con obras de los principales autores que también puedes encontrar aquí.

En la segunda mitad del siglo XVI, se desarrollan varias tendencias. La más importante es la literatura religiosa, en la que se destacan principalmente dos tendencias:

  • Literatura ascética: representada por Fray Luis de León. Se caracteriza por la búsqueda de Dios a través del perfeccionamiento espiritual del ser humano.
  • Literatura mística: representada por San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús y caracterizada por expresar como una vivencia íntima y particularmente intensa la unión con Dios.

Pervivencia del Primer Renacimiento

No podemos hablar de un cambio brusco, sino de una evolución. El cambio en el reinado de Felipe II, marcado por la austeridad, introduce una poesía de carácter más serio y simbólico en la que predominan, como veremos, los temas morales y religiosos. Sin embargo, algunos aspectos permanecen:

  • Métrica italiana: los endecasílabos y los heptasílabos están plenamente adaptados a las composiciones en castellano.
  • Temas amorosos: son frecuentes las interpretaciones místico-religiosas de los encuentros amorosos.
  • Idealización de la naturaleza: la perfección del mundo es reflejo de la obra de Dios.

Entre las novedades, algunas de las cuales ya preludian el Barroco, destacamos las siguientes:

  • Empleo de símbolos de carácter religioso.
  • Recurso a la paradoja, la antítesis y el contraste para expresar lo inefable.

Lírica petrarquista

Continúa cultivándose la lírica petrarquista del primer Renacimiento. Entre sus cultivadores más importantes se sitúa el sevillano Fernando de Herrera, dentro de la escuela sevillana, que se caracteriza por un lenguaje más colorista y suntuoso que apuntan a lo que, corriendo el tiempo, será el estilo barroco.

El petrarquismo desembocará en el llamado Manierismo y llegó a convertirse en algo artificial que genera la burla de los autores del XVII, que escriben cancioneros burlescos. Luis de Góngora. Lope de Vega compusieron cancioneros petrarquista burlescos. También Francisco de Quevedo parodia este estilo en poemas sueltos. Pero este tipo de poesía y su tono renace de vez en cuando en la lírica occidental.

Lírica horaciana

Durante el reinado de Felipe II, algunos autores cultivan una poesía de contenido moral. Desde el punto de vista formal, la estrofa elegida por estos poetas es la lira. Su estilo es sencillo, escueto, sin excesiva retórica. Dentro de esta corriente se sitúa la poesía de Fray Luis de León y de otros poetas de la escuela salmantina.

Fray Luis de León

Nacido en Belmonte (Cuenca) en 1527, fue un fraile agustino y profesor de la Universidad de Salamanca de carácter apasionado y vida turbulenta. Las frecuentes disputas teológicas que mantuvo y la persecución inquisitorial que sufrió debido a su ascendencia judía le condujeron incluso a la cárcel, donde pasó cinco años de su vida. Todas estas circunstancias explican que en su poesía exprese una necesidad fuerte de aislamiento social, una búsqueda continua de la paz interior a través de la vida sencilla del campo (tópico del Beatas ille). Su obra poética está formada principalmente por odas (en torno a las cuarenta), que se ordenan cronológicamente en función de su entrada y salida de la prisión.

TEMAS DE FRAY LUIS

Entre sus temas más frecuentes están la naturaleza idealizada, la nostalgia por la vida del campo, la noche y la música. En definitiva, una búsqueda incesante de Dios a partir del perfeccionamiento espiritual. De ahí que se le haya considerado representante de la llamada poesía ascética. Entre sus poemas se puede destacar Oda a la vida retirada, Profecía del Tajo, Noche serena, Al salir de la cárcel y Oda a Salinas.

En la obra de Fran Luis aparece con frecuencia el deseo de soledad y retiro, un tópico tomado de Horacio que se conoce como Beatus ille. En esa búsqueda de la paz, se observa el ansia de acercamiento a Dios.

Fray Luis no es, por tanto, poeta místico, sino que como hemos visto, busca la perfección espiritual a través del ascetismo.

ESTILO DE FRAY LUIS

Destacamos algunos rasgos caracterizadores del estilo de Fray Luis:

  • Utiliza preferentemente la lira (estrofa tomada de Garcilaso)
  • Su lengua se caracteriza por la sencillez y elegancia propias del Renacimiento, logradas gracias a un sabio manejo de diferentes figuras retóricas: enumeraciones, exclamaciones e interrogaciones retóricas, asíndeton, polisíndeton, aliteraciones e hipérbatos.
  • Varios de sus poemas están dirigidos a una segunda persona, con lo que consigue imprimir un tono conversacional característico. Se dirige a la Virgen, a Cristo, a sus amigos, a la naturaleza… en un tono distendido y agradable.
  • Aparecen numerosos símbolos relacionados con la naturaleza y cuyo significado podemos rastrear en los textos bíblicos: la noche, el monte, el mar, el viento… Emplea metáforas, personificaciones y epítetos que favorecen esta idea de significado oculto y simbolismo.

San Juan de la Cruz

Nace en Ávila en 1542 en el seno de una familia muy humilde. Esta circunstancia marcará definitivamente su personalidad y su vida. Entra pronto en la orden de los carmelitas. Cursa Filosofía y Teología en la Universidad de Salamanca y conoce a Santa Teresa de Jesús. . A partir de este momento, entra en la reforma de los “carmelitas descalzos” y decide llevar una vida de austeridad y pureza máximas, alejado de las riquezas y las comodidades.

LA OBRA DE SAN JUAN DE LA CRUZ

A raíz de su estancia en prisión, comienza su actividad poética. Su obra, también breve, está formada por tres grandes poemas: Cántico espiritual, Noche oscura y Llama de amor viva. En ellos expresa la unión mística con Dios: una forma de conocer a la divinidad basada en una experiencia sensual, no intelectual, que describe en términos amorosos y a través de un lenguaje erótico. Se convierte así en el representante máximo de la poesía mística.

TEMAS Y ESTILO DE SAN JUAN

La inspiración religiosa está presente en toda su poética, donde vuelca su experiencia mística en los poemas. Para expresar lo inefable recurre con frecuencia al símbolo y a la alegoría, a través de las cuales refiere la unión mística con Dios entre el cuerpo y el alma. Lo mismo podemos decir de las comparaciones y el lenguaje figurado de raíces bíblicas.

Santa Teresa de Jesús

Aunque es más importante su obra en prosa —Camino de perfección y El castillo interior (conocida como Las moradas)—, Teresa de Jesús también cultivó la poesía lírico-religiosa.

OBRA MÍSTICA EN PROSA Y VERSO. ESTILO

Sus versos son sencillos, de estilo ardiente y apasionado, como nacido del amor ideal en que se abrasaba Teresa, amor que era en ella fuente inagotable de mística poesía. Esta sencillez se ha confundido con frecuencia con cierta ingenuidad por parte de la autora, si bien la crítica reciente apunta a que su condición de mujer obligara a la religiosa a ocultar su cultura tras esa modestia declarada en sus textos.

Sus poemas son escritos breves en los que la religiosa se dirige a sus hermanas del convento. Es famosa su glosa:

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

 

 
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