León Felipe. Pie para El Niño de Vallecas de Velázquez

En este poema, independientemente de la forma, hemos de fijarnos en la paráfrasis que lo inicia (no es una cita real de El Quijote sino que está basada en los capítulos 44 y 45 de la primera parte de la obra) pues supone, en gran medida, una poética de lo que es la poesía para León Felipe: una superación de la cruda realidad representada por la bacía hasta la pureza del halo pasando por la lucha que representa el yelmo.

Esta paráfrasis de El Quijote se utiliza precisamente como pie para una obra representativa de Velázquez que puedes ver aquí y que inspiró también a Aleixandre. León Felipe no describe, como Aleixandre, la obra (no es esa su intención) sino que partiendo de una realidad deformada, que representa el Niño de Vallecas, anima, utilizando un escenario teatral, a superarla antes de abandonar la escena.

Formalmente el poema insiste en las repeticiones, las oposiciones, los paralelismos, las anadiplosis, etc. y métricamente oscila entre los versos de cuatro y de trece sílabas. Pero no son los aspectos formales los que impresionan en este poema sino la carga ideológica que incluye un autor como León Felipe, tan sorprendente, tan inclasificable, tan desconocido…

Añadimos el audio del propio autor. ¡Todo un lujo!

Pie para El Niño de Vallecas, de Velázquez

 

Bacía, Yelmo, Halo.
Este es el orden, Sancho.

De aquí no se va nadie.

Mientras esta cabeza rota
del Niño de Vallecas exista,
de aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.

Antes hay que deshacer este entuerto,
antes hay que resolver este enigma.
Y hay que resolverlo entre todos,
y hay que resolverlo sin cobardía,
sin huir
con unas alas de percalina
o haciendo un agujero
en la tarima.
De aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.

Y es inútil,
inútil toda huida
(ni por abajo
ni por arriba).
Se vuelve siempre. Siempre.
Hasta que un día (¡un buen día!)
el yelmo de Mambrino
—halo ya, no yelmo ni bacía—
se acomode a las sienes de Sancho
y a las tuyas y a las mías
como pintiparado,
como hecho a la medida.
Entonces nos iremos todos
por las bambalinas.
Tú, y yo, y Sancho, y el Niño de Vallecas,
y el místico, y el suicida.

León Felipe. Versos y oraciones del caminante, 1930

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