Lenguas, signos y actos de habla

Este tema me encanta porque anima a la reflexión sobre la lengua. A menudo el alumnado se muestra sorprendido por la complejidad de algo tan cotidiano.

Como ya hemos dicho antes, la capacidad del hombre de comunicarse es innata y universal. Esta capacidad se manifiesta primariamente en el lenguaje hablado y cada persona lo hará en la lengua o idioma de su comunidad. Lenguaje es la facultad humana para comunicarse; lengua, el sistema de signos de una comunidad lingüística, el idioma de esta comunidad.

Características comunes de las lenguas

  • Canal vocalauditivo: la forma principal y primaria de co­mu­ni­ca­ción humana es la lengua hablada. El lenguaje escrito es una mo­da­lidad secundaria del lenguaje, una segunda codificación que uti­liza las letras (signos que han sido convenidos para ese uso) del lenguaje oral. También podemos tener el canal gestual-visual, en lugar de vocal-auditivo, cuando hablamos de la lengua de sig­nos.
  • No perdurable: los sonidos emitidos no subsisten en el tiempo o en el espacio; son transitorios, se desvanecen. Por eso la co­mu­ni­ca­ción oral requiere de la presencia simultánea de emisor y re­cep­tor. Hoy en día esta carencia se suple con la grabación del sonido y su reproducción posterior.
  • Desplazamiento: podemos referirnos a hechos, lugares y cosas distantes en el tiempo y en el espacio o que incluso no existen, como sería el caso de la literatura.
  • Unidades discretas: la cadena hablada está formada por una serie de sonidos que se combinan entre sí para formar el mensaje. Esos sonidos son unidades discretas que se diferencian entre sí y que permiten al receptor descodificar el mensaje: por ejemplo podemos distinguir masa de casa.
  • Arbitrariedad: la asociación entre la lengua y la realidad es arbitraria: no existe una relación natural entre las palabras y los objetos que representan (por ejemplo, en español decimos mesa, en inglés table, pero el uso de esos términos no ha sido evocado por el objeto). Aún así, existen palabras que designan sonidos donde existe una cierta relación con la realidad que designan, se trata de las palabras onomatopéyicas (quiquiriquí, susurro, tictac).
  • Doble articulación: Ya hemos visto que al hablar utilizamos unidades discretas, un número concreto de sonidos sin significado propio que se combinan para piezas que sí tienen significado (por ejemplo, palabras). Estas piezas más complejas vuelven a combinarse entre sí para formar enunciados (oraciones, frases), lo que convierte al lenguaje en un sistema dual.
  • Productividad: la dualidad del sistema de la lengua permite que podamos producir una serie infinita de enunciados con un número restringido de elementos básicos. Esta es una característica principal de las lenguas humanas que las diferencia de las animales, cuya productividad es muy limitada.
  • Intercambiabilidad y retroalimentación total: Los roles de emisor y receptor no son estáticos, sino que se intercambian entre ellos. Más aún, hay un proceso de retroalimentación: el emisor es tam­bién receptor de su propio mensaje y puede corregirlo, si es ne­ce­sario.

La doble articulación del lenguaje

Como ya hemos mencionado, la doble articulación de la lengua nos permite poder construir un número infinito de enunciados con un número finito y reducido de elementos. En Semiología, la ciencia que estudia los signos, se dice que un mensaje está articulado, si puede ser analizado partiéndolo en piezas menores. Así, la primera articulación que tenemos es la de las palabras: las palabras están formadas por morfemas, que son las unidades mínimas del lenguaje con significado y que serán objeto de estudio más adelante. Por ejemplo en oración “Muchos gatos corren alegres“ podemos ver los siguientes morfemas constitutivos: “Much-o-s gat-o-s corr-en alegre-s“. Ahora, con las mismas piezas básicas podemos hacer otros vocablos y enunciados (“much-a-s gat-a-s salt-an“, por ejemplo).

Pero, además, estos morfemas están formados, a su vez, por fonemas, que son unidades sin significado, per que utilizamos para distinguir unos significados de otros: casa / masa / tasa / pasa. Esta es la segunda articulación del lenguaje.

Los signos

El mundo en que vivimos está lleno de signos: elementos que nos proporcionan información, se trata de enunciados no verbales, palabras u objetos naturales que representan una realidad y hacen de puente entre dos usuarios: el que codifica la información y el que la interpreta. El signo está formado por el significante: la realidad que representa y que percibimos por los sentidos (sobre todo por el oído, por ejemplo el nombre de los objetos “mesa”) y por el significado: el contenido asociado a dicho significante (por ejemplo la representación mental del objeto “mesa”), que puede ser un men­saje, un objeto, un hecho, etc.

El signo lingüístico es la unidad de expresión de la lengua y está formado por un significante que será la imagen acústica, la manifestación fónica, de la palabra que designa a un significado concreto, un objeto, que será la imagen mental que tenemos de él.

El lingüísta suizo Ferdinan de Saussure definió las propiedades de los signos lingüísticos:

  • Arbitrariedad: la relación entre el significante y el significado es convencional, arbitraria, y no motivada. Entre la idea de “mesa” y la secuencia de fonemas m-e-s-a no hay una relación directa. Por esa razón en cada idioma existe una palabra diferente para cada realidad.
  • Linealidad del significante: la naturaleza del significante es auditiva y, por ello, se desarrolla linealmente en el tiempo. Al pronunciar la palabra árbol, lo hacemos emitiendo un fonema tras otro: á-r-b-o-l, y en un orden concreto.
  • Inmutabilidad: cada relación de significante y significado está establecida para la comunidad lingüística que lo utiliza y ningún usuario puede cambiar dicha conexión a su gusto.
  • Mutabilidad: por otro lado, los signos lingüísticos son susceptibles de cambiar con el tiempo y evolucionar, por ejemplo hacer viene del latín facere y, más tarde, pasó a ser facer en castellano.

Los actos de habla

Al hablar el emisor codifica la información y produce un mensaje: realiza una acción, un acto de habla. Ese emisor tiene una intención con su mensaje, que se corresponde, como hemos visto en el cuadro de la página anterior, con una o más de las funciones del lenguaje. Para que el receptor comprenda el mensaje adecuadamente, debe descodificarlo, interpretarlo, correctamente. Hay dos clases de actos de habla:

  • Actos de habla orientados al receptor: que correlativamente con los mensajes de función apelativa, tendrán forma de pregunta, orden, petición, consejo, etc.
  • Actos de habla orientados al emisor: que, como en la función emotiva de los mensajes, expresan emociones, sentimientos, amenazas, aceptaciones, explicaciones, afirmaciones, etc.

Además de esta primera clasificación, también podemos definir los actos de habla realizativos, que son aquellos en que el emisor hace lo que está enunciando: el mensaje es una acción en sí mismo.

Mira estos dos enunciados: a) Puede que lo compre b) Te perdono. En el primero se expresa una posibilidad, puede que ocurra o no, en cambio en b) tenemos una oración en que el emisor realiza la acción de perdonar al pronunciar la oración. Es característico de este tipo de actos de habla que cumplan las siguientes condiciones:

Suele tratarse de oraciones en primera persona del singular

Es habitual el uso del presente de indicativo (Te juro que no fui yo) aunque en algunos casos podemos encontrar verbos en pasiva (Se declara culpable), impersonal con se (Se requiere la presencia de sus padres); u oraciones atributivas con estar o quedar (Queda inaugurado este hospital).

Por último, el emisor, el receptor y el contexto han de ser los adecuados. Por ejemplo, solo un juez o un tribunal pueden declarar culpable o inocente a alguien.

Observa este cuadro:

ACTOS REALIZATIVOS ¿Qué expresan?
Expresivos El emisor expresa un sentimiento, pen­sa­mien­to o emoción: perdonar, disculparse, com­padecerse, etc.
Directivos El emisor requiere del receptor que realice una acción concreta: ordenar, instar, rogar, pedir.
Compromisorios El emisor se compromete a hacer algo: prometer, comprometerse, acordar.
Declarativos Son los realizados por las instituciones y autoridades (como el juez, la Administración, etc.): declarar, casar, certificar, absolver, etc.
Afirmativos El emisor afirma algo con seguridad: afirmar, jurar, insistir, asegurar, etc.

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