La narración. Subgéneros.

A menudo tenemos tendencia a creer que la narración siempre es en prosa, sin embargo tenemos multitud de ejemplos de narraciones en verso. En esta entrada acercamos al alumnado a los subgéneros más significativos. 

1– SUBGÉNEROS NARRATIVOS

Recuerda que una narración (al igual que los demás géneros literarios) puede estar escrita en verso y en prosa. En consecuencia, los principales subgéneros narrativos son:

 

2– SUBGÉNEROS NARRATIVOS EN VERSO

Un romance es una narración en versos octosílabos, en la cual riman, en asonante, los versos pares y quedan libres los impares. Los temas de los que tratan son muy variados.

Un cantar de gesta es una narración en versos de 16 sílabas, que tratan de las hazañas de un caballero o héroe medieval.

3– SUBGÉNEROS NARRATIVOS EN PROSA

Una novela es una narración en prosa, en la cual unos personajes participan en una acción, que se desarrolla en un lugar y tiempo determinados.

Un cuento es una narración más breve que la novela, en la cual todo aparece más condensado.

Una fábula es una narración breve, normalmente protagonizada por animales. Suele tener una enseñanza que llamamos moraleja.

Una leyenda es un relato breve  popular  y tradicional, en prosa,  con elementos imaginativos.

Un mito es una narración en prosa fabulosa, tradicional,  de carácter simbólico o religioso y protagonizada por divinidades.

El diario es una narración en prosa, escrita en 1ª persona, que recoge las impresiones y reflexiones de una persona, a lo largo de varios días.

Los guerreros de Mío Cid    dicen a voces que abran,

pero están dentro con miedo,    y no responden palabra.

Nadie la pudo abrir,    que estaba muy bien cerrada.

Una niña de nueve años    se acercó y así le hablaba:

«¡Oh Campeador,    que en buena hora ceñiste la espada!

Abriros lo prohíbe el rey,    anoche llegó su carta

con advertencias muy graves,    con lacre real sellada:

bajo ninguna razón    podremos daros posada;

nos quitarán, si lo hacemos,    nuestros bienes y las casas,

e incluso nos sacarán    los ojos de nuestras caras.

Cantar del Mío Cid

 

EN VERSO

— Los romances (Romance de la condesita, Romance del enamorado y la muerte…)

Cantares de gesta (Poema de Mío Cid, Canción de Roland ….)

EN PROSA

– La novela.

– Las leyendas.

– El cuento.

– Los mitos.

– El diario.

ACTIVIDADES

1. Haz un esquema de todos los contenidos estudiados en este tema.

2. Te proponemos una serie de fragmentos narrativos.  Para cada fragmento debes contestar a las siguientes preguntas:

a) ¿Cuáles son las partes en las que podemos dividir estas narraciónes?

d) Explica cómo es el orden de los acontecimientos.

e) Di el subgénero al que pertenece cada uno de ellos.

 

5 de diciembre, domingo

Me siento fatal.

No hemos conseguido resolver el asunto tan limpiamente como yo había planeado. No conté con que la madre de ese gordinflas, Konrad, pudiese llamar a la policía. Pensé que vendría directamente. Fue culpa mía por no explicarle bien las cosas cuando hablé por teléfono. Si le hubiese dicho que su sótano era un almacén de cosas robadas en la escuela y en el supermercado y que su hijo se consideraba el jefe de la banda de la calavera, seguro que deja la llamada a los polis para  otra ocasión. Pero una vez que llegaron, no nos quedó más remedio que contarles todo. Al principio pensaría que nosotros tres, Lilibeth, el Picas y yo, éramos unos ladrones y no sé qué más.

El gordo es ya lo último que hay, pero su madre es lo requeteúltimo. ¡Qué pieza la tía!  Hasta ahora no suponía que pudiera haber madres así. Cuando llegó a la comisaría, menos mal que la retuvo la asistente social, si no le da a Konrad una paliza allí mismo.

Y sobre todo, se comportaba  la tía como si ella fuese la víctima. No paraba de grita “¡Ay cuando se entere mi marido” y “A éste le meto  yo en un reformatorio”. Y empezó a contar a los policías y a la asistente social todas las cosas que había comprado a su gordito durante la temporada pasada. “No le falta nada, lo tiene todo” gruñía.

 Filo entra en acción. Christine Nöstlinger

 

Un sueño soñaba anoche,

soñito del alma mía,

soñaba con mis amores,

que en mis brazos los tenía.

Vi entrar señora tan blanca,

muy más que la nieve fría.

-¿Por dónde has entrado, amor?

¿Cómo has entrado, mi vida?

Las puertas están cerradas,

ventanas y celosías.

-No soy el amor, amante:

la Muerte que Dios te envía.

—¡Ay, Muerte tan rigurosa,

déjame vivir un día!

—Un día no puede ser,

una hora tienes de vida.

Muy deprisa se calzaba,

más deprisa se vestía;

ya se va para la calle,

en donde su amor vivía.

—¡Ábreme la puerta, blanca,

ábreme la puerta, niña!

—¿Cómo te podré yo abrir

r si la ocasión no es venida?

Mi padre no fue al palacio,

mi madre no está dormida.

—Si no me abres esta noche,

ya no me abrirás, querida;

la Muerte me está buscando,

junto a ti vida sería.

—Vete bajo la ventana

donde labraba y cosía,

te echaré cordón de seda

para que subas arriba,

y si el cordón no alcanzare,

mis trenzas añadiría.

La fina seda se rompe; l

a Muerte que allí venía:

—Vamos, el enamorado,

que la hora ya está cumplida.

 

            Anónimo

3– Inventa un romance.

4– Imagina la vida de un insecto e inventa una página de su diario.

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