La narración. Definición y elementos.

Una introducción básica al concepto de texto narrativo que incluye un poema narrativo y una serie de ejercicios para practicar en el aula.

1- DEFINICIÓN DE NARRACIÓN

Aunque ya la conoces, no está de más recordar esta definición: una narración es un relato de acontecimientos, por parte de un narrador. que les ocurren a unos personajes en un lugar y en un tiempo determinados.

2- ELEMENTOS BÁSICOS DE LA NARRACIÓN

Cualquier persona que elija escribir un texto narrativo, debe saber que en él habrá personajes, que actúen en un tiempo y en un lugar determinado.

Los personajes son seres de ficción presentados por el autor de la obra. Pueden ser de dos tipos:

 

  • Personajes planos: Son aquellos que no evolucionan a lo largo del relato. También se les ha denominado estereotipos. Un personaje plano se construye en torno a una sola idea o cualidad; no es necesario introducirlos, tampoco crearles un ambiente, ni preocuparse de su desarrollo, ya que el personaje plano no evoluciona.
  • Personajes redondos: aporta a la novela lo imprevisible de la vida. Un personaje redondo debe evolucionar; será dinámico frente al estatismo del personaje plano.

 

Para que el lector pueda conocer a los personajes, el autor los presenta de dos modos:

 

  • Con caracterización directa (es decir, el autor determina los rasgos de cada uno de ellos).
  • Con caracterización indirecta (es decir, el autor no determina los rasgos de los personajes, sino que el lector averigua cómo es ese personaje por lo que dice dicen de él los demás).

 

El tiempo y el lugar también son elementos fundamentales de toda narración. Ambos configuran la ambientación de la misma.

 

El tiempo es la época, el momento en el que se desarrolla la acción; así como la duración de los hechos.

 

  • Llamamos tiempo externo a la época en la que se sitúa la obra. Por ejemplo, en los años 30 del siglo XX.
  • Lamamos tiempo interno al tiempo que transcurre en la obra. Por ejemplo: tres años

 

Los lugares en los que se sitúa la acción pueden ser reales o imaginarios.

ACTIVIDADES

1. Haz un esquema en el que recojas los elementos estudiados en este tema.

 

2. Taller de lectura en voz alta. Recuerda las siguientes normas básicas, a la hora de leer en voz alta:

  • Debes leer despacio.
  • Hay que respetar los signos de puntuación. Por ejemplo, hay que hacer una pausa donde haya comas, leer las preguntas con entonación interrogativa …
  • Debes vocalizar.
  • Todo el mundo debe escucharte, por ello el tono de voz debe ser suficientemente alto.

Después podéis comentar las dificultades e incluso elegir a las mejores voces narrativas de la clase

Grandes guerras se publican

en la tierra y en el mar

y al conde Flores le nombran

por Capitán General.

Lloraba la condesita,

no se puede consolar;

acaban de ser casados

y se tienen que apartar.

—¿Cuántos días, cuántos meses

piensas estar por allá?

—Deja los meses, condesa,

por años debes contar,

si a los tres años no vuelvo,

viuda te puedes llamar.

Pasan los tres y los cuatro,

nuevas del conde no hay;

ojos de la condesita

no cesaban de llorar.

Un día, estando a la mesa,

su padre la empieza a hablar:

—Cartas del conde no llegan,

nueva vida tomarás;

condes y duques te piden,

te debes, hija, casar.

—Carta en mi corazón tengo

que don Flores vivo está.

No lo quiera Dios del cielo

que yo me vuelva a casar.

Dame licencia, mi padre,

para el conde ir a buscar.

—La licencia tienes, hija,

mi bendición además.

Se retiró a su aposento,

llora que te llorarás;

se quitó medias de seda,

de lana las fue a calzar;

dejó zapatos de raso,

los puso de cordobán;

un brial de seda verde

que valía una ciudad,

y encima del brial puso

un hábito de sayal;

esportilla de romera

sobre el hombro se echó atrás;

cogió el bordón en la mano

y se fue a peregrinar.

Anduvo siete reinados,

morería y cristiandad;

anduvo por mar y tierra,

no pudo al conde encontrar;

cansada va la romera,

que ya no puede andar más.

Subió a un puerto, miró al valle

un castillo vio asomar:

—Si aquel castillo es de moros,

allí me cautivarán;

mas si es de buenos cristianos,

ellos me han de remediar.

Y bajando unos pinares,

gran vacada fue a encontrar:

—Vaquerito, vaquerito,

te quería preguntar

¿de quién llevas tantas vacas,

todas de un hierro y señal?

—Del conde Flores, romera,

que en aquel castillo está.

—Vaquerito, vaquerito,

más te quiero preguntar

del conde Flores tu amo,

¿cómo vive por acá?

—De la guerra llegó rico;

mañana se va a casar,

ya están muertas las gallinas,

y están amasando el pan;

muchas gentes convidadas,

de lejos llegando van.

—Vaquerito, vaquerito,

por la Santa Trinidad,

por el camino más corto

me has de encaminar allá.

Jornada de todo el día,

en medio la hubo de andar;

llegada frente al castillo,

con don Flores fue a encontrar,

y arriba vio estar la novia

en un alto ventanal.

—Dame limosna buen conde,

por Dios y por caridad.

—¡Oh, qué ojos de romera,

en mi vida los vi tal!

—Sí los habrás visto, conde,

si en Sevilla estado has.

—La romera, ¿es de Sevilla?

¿Qué se cuenta por allá?

—Del conde Flores, señor,

poco bien y mucho mal.

Echó la mano al bolsillo,

un real de plata la da.

—Para tan grande señor,

poca limosna es un real.

—Pues pida la romerica,

que lo que pida tendrá.

—Yo pido ese anillo de oro

que en tu dedo chico está.

Abrióse de arriba abajo

el hábito de sayal:

—¿No me conoces, buen conde?

Mira si conocerás

el brial de seda verde

que me diste al desposar.

Al mirarla en aquel traje,

cayóse el conde hacia atrás.

Ni con agua ni con vino

se le puede recordar,

si no es con palabras dulces

que la romera le da.

La novia bajó llorando

al ver al conde mortal

y abrazando a la romera

se lo ha venido a encontrar.

—Malas mañas sacas, conde,

no las podrás olvidar;

que en viendo una buena moza

luego la vas a abrazar.

Mal haya la romerica,

quien la trajo para acá.

—No la maldiga ninguno

que es mi mujer natural.

Con ella vuelvo a mi tierra:

adiós, señores, quedad;

quédese con Dios la novia

vestidita y sin casar;

que los amores primeros

son muy malos de olvidar.

 

Romance de la condesita

 

 

3. Señala los elementos propios de la narración que aparecen en este texto.

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