Juan Arolas. Biografía.

El padre Juan Arolas, sacerdote de la orden educadora de las Escuelas Pías, es una de las figuras más curiosas y patéticas del movimiento romántico. Después de completar sus estudios, estuvo enseñando desde 1835, hasta 1842 en el Colegio Andresino de Valencia, pero la mayor parte de su tiempo lo dividió entre el periodismo y la poesía. Igual que Zorrilla, repentizaba con una facilidad asombrosa y su producción fue considerable. Su primera colección de poesías, publicada en 1840, fue seguida por una edición de tres volúmenes en 1843, con ediciones póstumas en 1850, 1860 y 1879. El título de la edición de 1860, Poesías religiosas, caballerescas, amatorias y orientales, refleja las categorías a las que pertenecen la mayoría de sus poemas. Las últimas, las orientales, dejan entrever su deuda con Víctor Hugo y la más somera comparación revela el alcance de ésta. De un modo parecido, Lamartine es la fuente de todos los poemas religiosos de Arolas, en los que la imitación es a menudo servil. Adelantándose a la evolución posterior de la poesía romántica, Arolas escribió sobre todo poemas narrativos, entre los que se encuentran leyendas y romances históricos bajo la influencia de Zorrilla y Rivas. Pero, a pesar de las excesivas influencias, Arolas ocupa un lugar especial en el romanticismo español por dos razones. La primera es la tendencia intensamente erótica de su poesía, en contraste con la clara tendencia romántica a idealizar y espiritualizar el amor como principio existencial (véase la característica referencia de Espronceda a la «mujer que nada dice a los sentidos» y la no consumación de las relaciones amorosas en el teatro y la narrativa románticos).
Esta aproximación carnal a lo femenino, con la mujer presentada puramente en función de sus sensuales atractivos físicos no es solamente casi única en la poesía española de esta época, sino que anuncia uno de los temas principales del modernismo: el «Carne, celeste carne de mujer» de Darío. La otra característica importante de Arolas es la utilización de intensas imágenes de color en contraste con la marcada preferencia de Espronceda por el blanco y el negro. La utilización de colores ricos, calientes y brillantes, rojos, dorados y púrpuras, por parte de Arolas, presagia del mismo modo el estilo modernista.
En algunos de sus poemas más recordados, especialmente el emocionante «Sé más feliz que yo» y «Plegaria», aparece un acento de profunda frustración y melancolía, debido quizás a la tensión entre su temperamento erótico y las obligaciones clericales. Esto, junto con el constante agotamiento de energías impuesto por su rápida producción literaria y con el abuso de estimulantes, desequilibró su mente y murió demente tras varios años de trastorno mental.

Historia de la Literatura Española. D. L. Shaw, Editorial Ariel,

SUSCRÍBETE POR CORREO:

No olvides validar tu correo tras suscribirte

Speak Your Mind

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.