¡Infancia!

¡Infancia!. ¡Campo verde, campanario, palmera,
mirador de colores, sol, vaga mariposa
que colgabas a la tarde de primavera,
en el cénit azul, una caricia rosa!.

Jardín cerrado, en donde un pájaro cantaba,
por el verdor teñido de melodiosos oros;
brisa suave y fresca, en la que me llegaba
la música lejana de la plaza de toros!

…Antes de la amargura sin nombre del fracaso
que engalanó de luto mi corazón doliente,
ruiseñor niño, amé, en la tarde de raso,
el silencio de todos o la voz de la fuente.

Nueva Antología.
Edit. Península.
Elejías lamentables. 1910

 

Deja tu opinión

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE