Identifica conectores

SOLUCIONARIO

Lee el siguiente articuento de Juan José Millás, señala todos los conectores que encuentres y di de qué tipo son.

 

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Estoy leyendo un libro mal encuadernado en el que las últimas palabras de cada línea se pierden en las profundidades del lomo, de manera que para acceder a ellas hay que desviscerar el volumen. Al principio (TEMPORAL – anterioridad), pensé en devolverlo, pero me he aficionado a hurgar en él como en las interioridades de un centollo. Las palabras rescatadas a los entresijos saben mejor que las que están a simple vista. Parece mentira que hayan inventado un libro electrónico, que por lo visto imita la textura del papel, y no hayan descubierto un libro que se pueda chupar, como la cabeza de una gamba, para extraerle la masa encefálica. De momento (TEMPORAL – simultaneidad), si encuentra usted un volumen mal encuadernado, lléveselo a casa, arránquele los sesos sin escrúpulos y no dude en metérselos en la boca.

A veces, para acordarnos de que las palabras tienen sabor, conviene poner dificultades entre ellas y nosotros. O (DISYUNTIVO) leer en un idioma extranjero. Un día (TEMPORAL – anterioridad), volando en una línea aérea alemana, me puse a hojear la revista de a bordo y lo entendí todo hasta que caí en la cuenta de que no sabía alemán. Ahora (TEMPORAL – simultaneidad) que tanta gente se va a estudiar inglés a Londres, hay que reivindicar el don de lenguas, que consiste justamente en disfrutar de los idiomas con la boca. Si te relajas y no piensas tanto en el significado de las frases como en su sabor, lo comprendes todo sin necesidad de estudiar.

Los monjes de clausura, que sólo pueden hablar a determinadas horas, usan el alfabeto con avaricia. Cuando (TEMPORAL – simultaneidad) los vocablos son caros, se utilizan con más gusto, porque se añora su sabor. Ese niño que balbucea sus primeras palabras asombra a toda la familia, porque en él el vocabulario es todavía una rareza. Quizá usted no haya tenido ningún niño, pero si tiene la suerte de tropezar con un libro mal cosido, cuyas palabras sea preciso extraer de sus vísceras con la perversidad con que arrebatamos las huevas al salmón, tal vez adquiera o recupere el placer de leer este verano.

Enhorabuena.

 

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Comments

  1. María dice

    Interesantísimo el ejercicio y el blog. Precioso texto de Millás. Me resulta muy útil. Gracias.
    Una duda: ¿Viene con las soluciones?
    Muy amable.
    Un saludo

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