Francisco Brines. Mis tres fauces

Mis tres fauces

El perro aquel aulló varios veranos
siempre solo en la casa abandonada.

Aún sigue su terror en mis oídos,
dentro de mí aúllan
(con el miedo de Cristo abandonado
en el ciego olivar)
las fauces de aquel perro, tan sediento
de alguna compañía,
en aquel cielo azul que se apagaba
por entre las palmeras y naranjos
donde mi juventud
se miraba en el mundo.

Yo soy ahora el perro, que aún no ha muerto,
y soy también el miedo de Cristo abandonado
en el viejo olivar,
bajo los astros fríos.

Mis tres fauces:
del animal que soy,
de Dios (que me abandona)
y estos restos de espíritu y de carne
que se muerden.

Francisco Brines, inédito.

Speak Your Mind

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.