Estilística de las formas verbales

ESTILÍSTICA DE LAS FORMAS VERBALES

Hasta ahora hemos estudiado el valor estructura del verbo y hemos visto el valor exacto de sus formas en diferentes contextos, es decir, hemos conocido su uso recto. Por ejemplo, el futuro imperfecto decíamos que no indicada ni presente, ni pasado; ejemplo: trabajaré en mi habitación, indica solamente que acción ocurrirá después.

Pero ocurre con frecuencia que las formas verbales se desplazan de ese uso recto, según los contextos y las necesidades de expresión, y pueden indicar otro tiempo, modo o aspecto:

  • En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial; Cervantes muere en 1616 (con valor de pretérito indefinido, murió).
  • Luego paso por la oficina; mañana vamos al campo (con valor de futuro iremos).

 

A este fenómeno se le llama “uso desplazado” de la forma verbales (emplear una forma verbal en el lugar de otra para aproximar más lo que se dice reciente o para aumentar la capacidad comprensiva).

El sistema verbal experimenta un gran enriquecimiento con los usos desplazados o estilísticos de las formas verbales.

ESTILÍSTICA DE LAS FORMAS VERBALES DEL INDICATIVO.

El presente.

Indica modo indicativo, tiempo presente y aspecto imperfectivo; es una forma no marcada, porque no expresa ni futuro+ pretérito + futuro. Existen varios usos del presente del curso recto que expresa simplemente presente:

  • Presente actual: se realiza en este mismo instante: miro la pantalla del ordenador.
  • Presente habitual: indica una acción que no está sucediendo cuando se habla, sino que ocurre habitualmente: a esa hora el conserje del colegio cierra la puerta; de esta pila toman el agua bendita los fieles.
  • Presente durativo: indica relación que se produce no solo cuando se está hablando, sino también antes y después: estas estatuas tienen un aire majestuoso; este antiguo estadio tiene mucha capacidad.
  • Presente gnómico: es el empleado en máximas, refranes, etcétera, y que es válido para ahora y para siempre: 20+10 son 30. Casa con dos puertas mala es de guardar; te recuerdo que la raíz cuadrada de 64 es ocho; la línea recta es la mas corta.
  • Presente histórico: se emplea para expresar acciones pasadas con el fin de darles más viveza. Para esto es necesario que otros elementos de la oración indiquen con claridad que nos estamos refiriendo al pasado para evitar confusiones: G. Márquez gana el Nobel en 1982; El Quijote se publica en 1605; estaba tan tranquilo que de pronto se cae delante de mí.
  • Presente de futuro: indica acciones que ocurrirán a partir de ahora: el año próximo voy de vacaciones; mañana comienzo el gimnasio.
  • Presente performativo (con un valor más exhortativo que imperativo): se utiliza para mandar con más fuerza que el imperativo: ¡Tú te acuestas!, ¡vosotros os calláis ya!
  • Presente de conato: se expresa una acción que estuvo a punto de producirse y no se produjo. Va precedido de locuciones adverbiales como “por poco”, “a poco más”, “a poco”: por poco me tropiezo; a poco que lo digas…

El pretérito imperfecto.

Expresa modo indicativo, tiempo pasado y aspecto imperfecto: entonces estábamos en el primer sueño; en aquel instante cantábamos el alirón.

El imperfecto es un tiempo relativo porque debe ponerse en relación con otras formas verbales para que la oración en la que figura tenga sentido: cuando ocurrió el acontecimiento aquel nos encontrábamos en el estadio de fútbol.

La acción con la que debe ponerse en razón el imperfecto puede ser de dos tipos:

  1. Paralela: va superpuesta a la del imperfecto: trabajábamos constantemente y nuestros profesores nos subían la nota; para que no se nos olvidara, lo repasábamos frecuentemente.
  2. Secante: interfiere o interrumpe la acción expresada por el imperfecto: ponía interés, pero le salía siempre mal; cuando me viste estaba corriendo; cuando que intentaba telefonearle, me colgaba.

El imperfecto es la forma empleada en las descripciones. Se utiliza frecuentemente en la Literatura para describir ambientes, paisajes, hábitos, costumbres y tipos humanos. En contraposición, el pretérito indefinido es el tiempo verbal más utilizado en la narración. Ambos tiempos se pueden entremezclar para describir y narrar a la vez.

También tiene usos desplazados:

  • Imperfecto de apertura: al comienzo de un relato puede aparecer el imperfecto en lugar del indefinido: en aquel mes trabajaba (trabajé) en la albañilería.
  • Imperfecto de cierre: se utiliza con valor de indefinido tras un indefinido o una serie de ellos: recogí la ropa, guardé la mochila; terminaba así la tarea.
  • Imperfecto de conato: el hablante enuncia una intención próxima pero no realizada: no sé por qué no esperó, porque ya se lo daba. Con valor de futuro.
  • Imperfecto de cortesía: se utiliza con valor de presente cuando se pide algo cortésmente: deseaba saber cuál es la prenda más cómoda.
  • Imperfecto de contrariedad: expresa una contrariedad a la intención del hablante: siempre hablaba bien, pero en aquel momento me contradijeron.
  • Imperfecto de futuro: a veces tiene valor de futuro para recalcar más lo dicho: si me lo dijera, yo lo aceptaría.

Pretérito indefinido (p.p. simple) y pretérito perfecto.

Ambos tiempos verbales expresan modo indicativo, tiempo pasado y aspecto perfecto, pero a pesar de esto presenta una oposición característica y única en el sistema verbal español:

  • El pretérito indefinido indica una acción realizada en un tiempo que ya ha terminado para el hablante: compré un CD; ayer probé la bici nueva (ayer ya ha terminado).
  • El pretérito perfecto expresa una acción ocurrida en un tiempo que aún no ha terminado para el hablante: hoy me he levantado temprano; he salido a correr (hoy no ha terminado).

A veces, en el hablante influye más el tiempo psicológico que el tiempo cronológico y por eso es normal decir: he suspendido la convocatoria de febrero, -y se está en abril-, porque todavía no ha olvidado el efecto psicológico de suspender y lo tiene muy cerca.

El futuro.

Indica modo indicativo, tiempo futuro y aspecto imperfecto: seguro que cambiará.

El latín culto expresaba el futuro con una forma simple: laudabo (alabaré); pero las lenguas románicas no heredan esta forma, sino que elaboraron su futuro a partir del latín vulgar mediante la perífrasis “infinitivo+haber”: alabar+he, alabar+has, alabar+ha, alalabar+hemos, alabar+heis, alabar+han, que significa la obligación de alabar (tengo que alabar, tienes que alabar, etc.).

Es una formación lógica porque el hablante se encuentra inseguro ante en futuro y, en vez de asegurarlo (lo traeré) prefiere presentarlo como una obligación (tengo que traerlo), una intención (voy a traerlo), una decisión (he de traerlo), etc.

La perífrasis “infinitivo+haber” tuvo en castellano medieval un carácter modal obligatorio, que no expresaba solo tiempo futuro, sino también una carga subjetiva. Ese valor modal se conserva aún en algunos casos.

Usos modales del futuro.

  1. Futuro de mandato: cuando el modo que expresa esa forma prevalece más el valor de obligatoriedad que el del tiempo futuro: ¡No matarás! Desde mañana traerás siempre el uniforme.

A veces, el valor de obligatoriedad es tan fuerte que sustituye al imperativo: ¡Piénsalo! ¡ya lo pensarás!

  1. Futuro de probabilidad: sirve también el futuro para expresar la probabilidad, dando a entender que el cálculo que se hace es solo aproximado: valdrá dos o tres millones. Habrá 5 o 6 mil personas en el estadio.
  2. Futuro de cortesía: si cortésmente lo que vamos a decir o preguntar: ¡Ustedes dirán!; Le dolerá mucho ese recuerdo, ¿no?
  3. Futuro de atenuación: atenúa una parte de lo que decimos: no le ocultaré que estoy muy contrariado por su queja.
  4. Futuro de incertidumbre: se expresa lo que deseamos de una manera incierta: ¿Serán tres o cuatro los que vendrán?

Usos temporales del futuro.

En muchas situaciones contextuales el futuro ha perdido sus valores modales y funciona como un simple futuro: Mañana iremos a la disco. Comeré lo que me apetezca.

El futuro en múltiples ocasiones es sustituido por perífrasis que adoptan formas muy variadas:

  • Haber de+ infinitivo: Hemos de tratarlo mejor.
  • Haber que + infinitivo: Tenías que habérmelo contado antes.
  • Deber (de) + infinitivo: ¿Crees que deberíamos creerlo?
  • Ir a + infinitivo: Vamos a ir hoy con mis padres de paseo.
  • Estar a punto de + infinitivo: Estuvimos a punto de contárselo.

El condicional simple.

Indica modo indicativo, tiempo futuro y aspecto imperfectivo. Puede aparecer en oraciones que tienen sentido condicional (Si me contaras lo que te sucede te echaría una mano) y en oraciones que poseen otros significados y expresan acciones que tienen su origen en pasado, pero desarrolladas en el futuro: Creímos que lo podríamos pensar de otro modo.

El condicional compuesto.

Expresa tiempo futuro y aspecto perfectivo. El tiempo expresado en el condicional es anterior al del verbo en infinitivo: Volvió a asegurame que para entonces todo se habría solucionado.

ESTILÍSTICA DE LAS FORMAS VERBALES DEL SUBJUNTIVO.

Los tiempos del subjuntivo aparecen siempre en posiciones subordinadas y, por tanto, formando parte de oraciones compuestas. En la estructura simple (E.S.) pueden parecer aparentemente oraciones simples, pero en realidad son oraciones compuestas en la estructura profunda: ¡Piénselo bien! (E.S.) = Le recomiendo que lo piense bien.

Presente:

Indica bien tiempo presente (Es necesario que lo pienses), bien tiempo futuro (Puede que vaya bien cuando me lo indiquen). Nunca indica pasado.

Imperfecto:

Puede indicar presente, pasado y futuro: Si trabajaras más no me preocuparía de ti. Me dijo que fuera, pero no se presentó al evento. Si volvieras a pedírmelo, lo haría.

En ejemplos como No era la misma persona con la que él estudiara (=había estudiado), el imperfecto sustituye al pluscuamperfecto. Se trata de un uso arcaico que subsiste e la lengua literaria.

Futuro imperfecto y perfecto:

Cantare. Hubiere cantado. Son formas casi en desuso que han sido desplazadas por otras y solo se emplean en textos jurídicos y administrativos que usan fórmulas antiguas: A todo aquel que oyere o viere algún delito sancionado por la justicia…

ESTILÍSTICA DE LAS FORMAS VERBALES DEL IMPERATIVO.

En la estructura profunda se conjuga como “Estudia-cuenta tú/estudie-cuente él/contemos-estudiemos nosotros/ contad-estudiad vosotros/ cuenten-estudien ellos”. Pero en la estructura simple consta en realidad de solo dos formas: la segunda persona del singular (cuenta-estudia tú) y la 2ª del plural (contad-estudiad vosotros).

La segunda del singular no existe, porque nadie se puede mandar a sí mismo. La 3ª del singular no es efectiva, porque sería un mandato indirecto, igual que la 3ª del plural, y el imperativo perdería su valor enérgico y contundente. Además, son formas subordinadas en la estructura profunda (E.P.): ¡Os pido que…contemos-estudiemos!

Hay errores muy difundidos al emplear el imperativo:

  • “No hablad, no pasad”: no habléis, no paséis.
  • “¡Callar!” —- ¡Callad! o ¡A callar!
  • “Callados, sentados”, “callaros, sentaros” —– callaos, sentaos.

ESTILÍSTICA DE LAS FORMAS NO PERSONALES.

EL INFINITIVO.

Es la forma que el verbo adopta para funcionar como nombre sin dejar de ser verbo: Comer es necesario; Querer es poder.

En esta función puede llevar determinantes y adjetivos: El caminar es saludable; trabajar es necesario; ese mirar me confunde; estornudar alto molesta.

Como verbo puede ir acompañado de adverbios y complementos característicos del verbo: me gustaría acabar este trabajo para máster antes de final de año; quiero encontrar los apuntes (CD) para mi amigo (CI) antes de mñana (CC); creo recordar perfectamente la el lugar donde lo dejó; pensamos solucionar este asunto rápidamente.

Funciones del infinitivo como nombre.

Al ser nombre, el infinitivo desempeña las funciones propias del núcleo de S. N.:

  • Sujeto: pensar mucho ayuda al cerebro; trabajar demasiado cansa.
  • Atributo: la historia es pensar. La solución es repasar el problema.
  • C. Prep. (CN): comprar un libro de Mates; quiero un lápiz de dibujar.
  • C. aposición: sólo le interesa una cosa, estudiar a fondo.
  • C. Prep. del adjetivo: es imposible de hacer; es muy fácil de programarlo.
  • C. Prep. del adverbio: piensa que está cerca de alcanzar sus ideales. Se encuentra lejos de ver sus objetivos.
  • CD: quisiera preguntar sobre lo que me dijiste.
  • CC: no adelantamos mucho con indagar; no consiguió mucho con preguntar.

Existen infinitivos que se han nominalizado tanto que pueden funcionar como auténticos nombres y admiten el plural: tus haberes te los comunicará el banco; tu cantar no me gusta, Rafael.

Funciones del infinitivo como verbo.

En algunos casos, el infinitivo forma oraciones por sí solo y entonces en un verbo pleno, principal (no subordinado):

  • Oraciones imperativas o exhortativas formadas por a+infinitivo: ¡A ponerte el jersey! ¡A levantar el ánimo!. No se puede utilizar el infinitivo con valor imperativo: ¡Estudiar! ¡Callar!, hay que ponerle la preposición a delante: ¡A estudiar!

Es aceptable el uso del infinitivo para dar instrucciones impersonales: ¡Empujar la puerta! ¡No hablar con el conductor! Picar cebolla y retraerla con aceite; poner aceite y retraer con dos ajos…

  • Oraciones interrogativas: el hablante se pregunta a sí mismo sobre algo: ¿Por dónde empezar? ¿Qué decir a esto? ¿Cómo actuar? ¿Qué pensar de aquellas palabras?
  • Oraciones exclamativas: el hablante expresa algo con sorpresa o admiración: ¿Insultar a una mujer! ¡Pegar a su padre!

De todas formas, el infinitivo pocos tipos de oraciones puede formar por sí solo; ahora bien, lo constituye normalmente con ayuda de auxiliares como ir a, deber de, volver a…: Voy a estudiar esta noche. Debo de atender más. Volverá a correr la próxima semana.

Es frecuente el infinitivo como parte de una oración compuesta, formalmente una proposición circunstancial o adverbial dentro de ella:

  • Al pasar por la curva, se produjo el accidente (temporal)
  • Por tener heroína, el traficante fue encarcelado (causal)
  • De encontrarse allí, no hubiera aparecido (condicional)

El infinitivo compuesto indica aspecto perfectivo (haber terminado): después de haber terminado, pusimos música.

EL GERUNDIO.

Tiene una doble función como adverbio y como verbo.

Como adverbio realiza la función de Complemento circunstancial: Estaba en su habitación. Lo encontré paseando.

Como verbo lleva sujeto y puede ir acompañado de complementos: Estuve (yo) esperando la noticia (CD) con impaciencia (CC). No estaba empezando, cuando llegué.

Extrañas son las oraciones independientes de gerundio que casi exclusivamente se emplean en notas que comentan fotografías, cuadros, cómic, etc.: Carlitos montando en bicicleta; mamá cogiendo flores; Andrés practicando el esquí.

También el gerundio puede formar perífrasis verbales acompañado de auxiliar como venir, seguir, etc.:

  • Ella seguirá viniendo. Ha de venir corriendo porque se le hace tarde.
  • La estaba siguiendo a todas partes.
  • Continuará estando en el mismo lugar.

El gerundio, por otro lado, puede formar pueden formar parte de proposiciones que complementan a un nombre que a su vez realiza la función de sujeto (El tenista, deseando alcanzar la pelota, se estiró. El fontanero, creyendo terminado su trabajo, recogió las herramientas), de CD (Vieron el caballo corriendo por el campo. Encontraron al chaval jugando en el parque).

A veces, estas construcciones pueden llevar a equívocos como ocurre en: He visto a tu padre paseando (¿quién paseaba?). Vi a los boxeadores entrenando (vi, mientras entrenaba, a los boxeadores/vi a los boxeadores que entrenaban). Hay que evitar estas construcciones.

Existen también errores muy comunes en construcciones con gerundio, por lo que no debe usarse el gerundio cuando el CD es un ser inanimado: Ha pasado un autobús llevando mucha gente/que llevaba.

Además, aunque el CD sea un ser inanimado, no debe usarse el gerundio si indica acción permanente: Ellos admiran a los hombres luchando por su futuro. Y se considera también incorrecto el gerundio cuando complementa a nombres que no son ni el sujeto ni el CD.: Navegamos en un barco tardando dos horas más (que tardó). Hicimos el viaje en tren tardando media hora más.

El gerundio, además, puede formar oraciones subordinadas adverbiales o circunstanciales:

  • Disparando mejor, ganará una copa (si disparas mejor…).
  • Afinando los precios, ganarás más.
  • Distribuyendo la munición, resultó herido.
  • Dirigiendo la operación recibió el impacto (cuando dirigía…).

O puede ir en construcciones absolutas: Pasando la lista de retreta el sargento, los soldados se fueron a acostar. Aprobando el material necesario el empresario, los empleados pueden trabajar.

No debe utilizarse en gerundio cuando su acción es posterior a la principal: Soportaron un duro asedio, rindiéndose (y se rindieron) a los 30 días. Aguantaron la dura marcha, extenuándose (y se extenuaron) al final.

EL PARTICIPIO.

Tiene dos funciones: como verbo y como adjetivo.

  • Como adjetivo completa a un nombre de la misma forma que lo hace un adjetivo cualquiera: concuerda con él en género y número:
    • Los jugadores autorizados salieron del hotel.
    • Los permisos conseguidos, se repartieron.
    • El dinero empleado(para ayudarme), no sirvió de nada.
  • Como verbo forma los tiempos compuestos uniéndose al auxiliar haber: Nos teníais preocupados durante varias horas. Nos habíamos decepcionado muy pronto.

Puede formar construcciones absolutas que funcionan como complemento del sujeto: Juan paseaba el gesto cansado por las calles, y también proposiciones subordinadas circunstanciales:

  • Terminado el partido, cerraron las puertas (temporal).
  • Creyendo esas cosas, no lo comprenderás (si crees esas cosas…).(Condicional).
  • Decidido el veredicto, me marché a casa (temporal).

Admite otras construcciones denominas cultas:

  • Terminado que fue el trabajo, los obreros se marcharon (temporal).
  • Enamorada que estuviera, no se casaría con él (concesiva).

BIBLIOGRAFÍA:

  • RAE: Esbozo de una nueva Gramática de la lengua española. Madrid. 1983.
  • González Calvo; J.M.: Estudios de morfología española. Uex. 1988.
  • Gili Gaya, Samuel: Curso superior de sintaxis española. Barc. Bibliograf. 1982.
  • Gómez Torrego, L.: Gramática didáctica del español. SM. M. 1980.
  • Seco, Manuel: Gramática esencial del español. Aguilar. Madrid. 1977.
  • Martínez Amador, Emilio: Diccionario gramatical y de dudas del idioma. Ed. Ramón Sopena.
  • Vigara Tauste, A.M.: Morfosintaxis del español coloquial. Madrid: Gredos, 1982.
  • Apuntes personales sobre Gramática (morfología y sintaxis).

Documento proporcionado por Jesús Carlos Cinta González

 

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